Barrio de Stockbridge en Edimburgo

En cuestión de tendencias, Edimburgo compite con la cosmopolita Londres. Una rivalidad que la lleva a estar en constante evolución, renovando su oferta de rincones imprescindibles. Stockbridge es el último descubrimiento.

María Bayón

Un pequeño barrio del noroeste de la ciudad plagado de divertidos cafés, animados restaurantes y exóticas tiendas donde encontrar las tendencias más atrevidas y el estilo más chic. Quizá el mayor encanto de Stockbridge resida en su insularidad, en esa sensación de escapada dentro de la gran urbe. La gente es más amable y tiene más tiempo para compartir. Se puede comprobar regalándose un desayuno tardío en Avoca (4, Dean St.), un moderno café-pub que sirve para todo, pero que es mejor conocer desde primera hora. Para seguir descubriendo el barrio, los amantes de la cosmética exclusiva tienen una cita en Dolly Leo Aphotecary (22, Raeburn Place), un espacio suntuoso y original especializado en tratamientos personalizados y repleto de fórmulas magistrales que casi prometen el elixir de la eterna juventud. Mientras superan el casi, se puede optar por llevarse un par de sofisticadas cremas de marcas como Mama Mio, Korres o Alive Well. Muy cerca se encuentra la tienda ideal para gastar a placer: Bliss (5, Raeburn Place), un paraíso para darse un capricho sin necesidad de excusas y una bendición -como su propio nombre indica- si se viaja con niños. Para compensar tanto materialismo se puede hacer una visita a la Dean Gallery (Belford Place), especializada en dadaísmo y surrealismo y con una buena colección de obras de Dalí, Picasso y Miró. Ubicada en un antiguo orfanato del siglo XIX, es perfecta para disfrutar del arte sin aglomeraciones. A última hora de la tarde se estila dejarse ver en Dragonfly (52, West Port), un pub que, pese a su nutrida y notoria clientela de celebrities, sigue manteniendo el espíritu cómplice de los bares de barrio.

Si después de tanto glamour se quiere comprobar el nivel del estilo propio, el sitio es Canny Man''s (237, Morningside Road), todo un clásico en el más estricto sentido de la palabra. Abierto desde 1871, parece que lo decoró la propia reina Victoria, y a juzgar por la política de puertas entornadas que practican sus exigentes porteros, también parece que las normas las dictó ella. Una vez dentro, y ya sin teléfono móvil -aquí no lo permiten-, se puede disfrutar de una de las mejores cartas de whisky de malta del mundo.

Se puede rematar la incursión en Stockbridge disfrutando de la cuidada hospitalidad del Hotel Channings (12/16, South Learmonth). Los amantes de las vistas inolvidables deben reservar una de las habitaciones que miran hacia el norte: se encontrarán de frente con el Firth of Forth, uno de los puentes más vistosos de Escocia.

Royal Botanic Garden, el placer de lo verde

Muy cerca de Stockbridge se encuentra el Jardín Botánico de Edimburgo (20A, Inverleigh Road), que tiene el honor de contar con la biblioteca botánica más antigua de Gran Bretaña. Fundado en 1670 como centro de plantas medicinales, hoy es una referencia imprescindible para los curiosos con ganas de desconectar en un entorno relajante. Destaca su colección de orquídeas, alojada en The Palm House, un invernadero victoriano con plantas tropicales.