Banquete viajero, por Mariano López

"El banquete humano" indaga en cuestiones que revelan mitos ocultos de los hombres.

Mariano López

Es muy probable que Luis Pancorbo esté ahora en Gujarat, India, visitando de nuevo Shatrunjanya, la cumbre coronada por 900 templos donde los jainistas buscan inspiración para abandonar el samsara, la rueda insaciable de la vida. Antes de partir, Pancorbo nos ha dejado un nuevo libro del que podría decirse sin falsedad ni exageración que es un libro delicioso de no ser porque su tema, el canibalismo, exige otros adjetivos. El nuevo libro, titulado El banquete humano, una historia cultural del canibalismo, es un libro de antropología que, como el anterior, Abecedario de antropologías, indaga en cuestiones que defi nen y revelan mitos ocultos de los hombres, aunque en esta ocasión se centre en la menos humana de sus prácticas.

Para los antropólogos -y para los viajeros curiosos-, el canibalismo ha sido siempre un imán de primera magnitud. Un tema complejo pero poderosamente atractivo que requiere muchas preguntas que conducen a nuevas preguntas, más sutiles. Para explorarlas, Pancorbo busca en Freud y Lévi Strauss, repasa las crónicas del capitán Cook y las de Pedro Mártir de Anglería, acompaña el hambre de Cabeza de Vaca y la sorpresa del jefe de los jalés de Nueva Guinea ante quienes le dicen que comer carne humana es degradante. "Vosotros -dijo a un misionero europeo- coméis ovejas, vacas y pollos, todos ellos animales inferiores; nosotros, sin embargo, comemos hombres, que son animales superiores. ¡Sois vosotros los que estáis degradados!".

Pancorbo recorre leyendas griegas, mitos hindúes, sagas nórdicas, las supersticiones de los Cárpatos y el vasto, infi nito, mar de mundos del Pacífico, que tan bien conoce. Y viaja, sobre todo viaja. Pancorbo ha puesto al servicio de este libro su mochila: más de tres décadas de viajes narrados en libros, artículos y documentales televisivos, impulsados por el afán de alcanzar otros pueblos para conocer, mejor, al único de sus habitantes: el ser humano.

En algún lugar, en algún tiempo, el hombre fue un lobo, auténtico, para el hombre. ¿Una cuestión cultural? Para el viajero Thor Heyerdahl, sí: "Nos educan -dijo- para hundir una bayoneta en una persona viva, pero no un tenedor en una persona ya muerta". Pancorbo no se pronuncia, no se adhiere a ninguna hipótesis. Escarba con su fi na navaja de antropólogo en lo que se dijo y lo que se supo, la realidad y el cuento. Se detiene, en especial, en las islas del Pacífi co y en la aventura de los primeros españoles en América: la fama de los caribes, el horror de las pirámides de cráneos y las crónicas que narraron los casos de canibalismo entre los conquistadores. El libro, además, acumula perlas que no pertenecen a la trama de lo crudo y lo cocido, pero se dejaron ver por sus proximidades. Como la auténtica historia de la isla de las amazonas, la isla Guadalupe; la actividad de los thugs, los asesinos que mataban para aplacar a Kali Ma, la madre negra hindú; los demonios ghouls que encontró Richard Burton en los textos de las Mil y una noches; las proclamas antropófagas del pintor Diego Rivera; el pánico de los españoles a los igorrotes de Filipinas o las razones gastronómicas del personaje literario Hannibal Lecter, que afamó el cine.

El banquete humano trata de todos estos asuntos con la curiosidad y el talento propios de su autor, viajero que nos narra con maestría las lunas que pasan en VIAJAR. Es un libro singular, intenso, erudito y, en ocasiones, divertido.