Cómo serán los aviones dentro de treinta años

Podría acoger el mismo número de pasajeros, la misma carga que un Airbus A350 y volar con un 20 por ciento menos de combustible

Mariano López
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Foto: D.R

La compañía aérea KLM ha cumplido cien años con una insólita campaña de comunicación que anima a reducir el uso del avión, a volar menos. La aerolínea holandesa, la más antigua de cuantas operan en el mundo con su nombre original, acrónimo de Koninklijke Luchtvaart Maatschappij, Compañía Real de Aviación en neerlandés, sugiere a sus usuarios que antes de tomar un avión exploren otras opciones de transporte, en especial el tren, y que recurran a las videollamadas antes que a los encuentros personales si estos exigen transporte aéreo. Con esta campaña, KLM pasa a ser la primera aerolínea que sintoniza con las demandas del movimiento flygskam, una palabra sueca que designa la sensación de culpa por utilizar un medio de transporte que deja una estela de gases contaminantes en el cielo. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo, IATA, asegura que los nuevos modelos de aviones han reducido su consumo de combustible hasta situarlo en unos tres litros por pasajero cada cien kilómetros, menos de lo que gastan muchos automóviles.


Podría acoger el mismo número de pasajeros, la misma carga que un Airbus A350 y volar con un 20 por ciento menos de combustible


El problema está en otras cifras. La IATA calcula que este año la aviación mundial superará los 4.600 millones de pasajeros y que doblará esta cifra antes de veinte años. El transporte aéreo solo es responsable del 2 por ciento de la emisiones globales de dióxido de carbono, pero la velocidad a la que está creciendo obliga a las propias aerolíneas a emprender iniciativas que aseguren una reducción drástica de sus emisiones. No les será fácil conseguirlo. A fecha de hoy, no existe tecnología que permita cambiar de combustible. Solo queda apostar por aviones más ligeros, con motores más eficientes. Como el Flying-V desarrollado por KLM y la Universidad Tecnológica de Delt. Podría acoger el mismo número de pasajeros y las mismas toneladas de carga que un Airbus A350 y volar con un 20 por ciento menos de combustible gracias a su espectacular aerodinámica. Un anticipo de lo que podrían ser los aviones de la segunda mitad del siglo si la industria aeronáutica decide ahora, ya, en 2020, corregir en muchos grados su rumbo.