Aventura en la tercera edad: el boom de los viajeros mayores

Son los nuevos trotamundos, los turistas de más de 60 años que este año alcanzarán el 40% del mercado

Noelia Ferreiro
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Desplazarse en busca de rincones remotos ya no es cosa de jovenzuelos intrépidos. Hoy en día, la aventura corre a cargo de los mayores, dispuestos a devorar el mundo pese a no tener precisamente veinte años. Estos trotamundos de la tercera edad son los nuevos reyes del turismo. Atención porque el mercado se rinde ahora a sus preferencias. 

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Según un informe del Fondo de Población de la ONU, el planeta tendrá, dentro de una década, más de mil millones de personas que superen los 60 años. El ritmo de envejecimiento de los países emergentes es tan acelerado que, para el año 2050, puede que este segmento ocupe en Europa el 34%. La población envejece a pasos agigantados y este hecho afecta a todos los sectores del ocio.

Abuelos que queman kilómetros

En lo que respecta al sector turístico, la incidencia es especialmente demoledora. Hay un auténtico boom de viajeros que superan los 60 años. Una tendencia que tiende a ser cada vez más frecuente, hasta el punto de que, según los expertos, en este año recién inaugurado podrían alcanzar el 40% del mercado. Ahora quienes queman kilómetros son nuestros abuelos.

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Según los médicos, descubrir nuevos horizontes es una buena receta para mantener la mente en forma. Por eso viajar en ese punto de inflexión de la vida en el que las obligaciones se reducen y en el horizonte se perfila un desconcertante tiempo libre es una óptima manera de afrontar la jubilación. Para muchos, incluso, un remedio eficaz para superar el vacío, mucho más gratificante que el cuidado de los nietos, actividad a la que se le atribuye, muchas veces erróneamente, un papel de tabla de salvación. 

Mayor esperanza de vida

Más allá de sus razones saludables, ¿por qué es ahora cuando se produce este hecho? ¿A qué se debe este cambio tan significativo? Pues a diferentes factores sociales entre los que hay uno que juega un papel fundamental: el aumento de la esperanza de vida. Ahora se llega a la edad madura con un estado vital infinitamente mejor que hace unas décadas. La mejora de la asistencia sanitaria y los avances en la medicina han propiciado que los ancianos de hoy en día disten mucho de parecerse a los de generaciones atrás. Lo que antes era considerado vejez hoy es una total plenitud.

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A ello hay que sumar la disponibilidad de tiempo libre y, por supuesto, la mayor estabilidad económica con la que se vive la madurez. Y, una vez encajada esta ecuación, otro factor definitivo: desplazarse alrededor del mundo, debido al progreso en los sistemas de comunicación, también es hoy más fácil que antaño. La conclusión es que viajar, en los tiempos que corren, no entiende de canas ni de arrugas. 

Para gustos, los colores

Las modalidades son múltiples para estos nuevos viajeros. Y aunque es un público que prefiere, en general, un contenido cultural, más que de ocio o de playa, existen gustos muy diversos. Hay quienes prefieren los destinos que suponen un radio corto, quienes optan por las excursiones del Imserso, quienes quedan maravillados por las estancias en balnearios y quienes no quieren perderse ni un solo crucero. Pero también quienes eligen experiencias más aventureras, viajes de largos trayectos y un tiempo más dilatado. Y es que los mayores de hoy también han perdido el miedo a las largas horas de vuelo. 

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En lo que sí suelen coincidir es en la modalidad de moverse en grupo para sentirse más arropados y en que la improvisación apenas tenga hueco en sus vacaciones (cuanto más servicio incluido, mejor). Con estas premisas el mercado ya se esfuerza en responder a todas sus expectativas: tanto a las características especiales (tanto psicológicas como biológicas y hasta sociales) que presenta este segmento de la población, como a esas necesidades, emociones y sentimientos que les hagan sentirse jóvenes.