La gran aventura de la exploración

El “Atlas de los exploradores españoles” rinde merecido homenaje a cerca de doscientos viajeros extraordinarios.

Mariano López
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Foto: goldhafen / GETTY

Antonio de Montserrat atravesó Afganistán a lomos de elefante, cruzó Yemen, alcanzó el Tíbet, fue uno de los primeros europeos que probó el café. Pero como tantos otros grandes exploradores españoles, su fama y su memoria habitan cerca del olvido. Antonio de Montserrat es uno de los grandes viajeros cuya biografía ilustra y recoge, resumida, una obra magnífica que ahora conoce su segunda edición: el Atlas de los exploradores españoles, realizado por la Sociedad Geográfica Española y editado por Geoplaneta.

 Un atlas inusual, en la medida en que no trata de mapas –como el resto de los atlas– sino de los viajeros que han hecho posibles los mapas. Cerca de doscientos grandes exploradores españoles, que el libro presenta ordenados por épocas, en una serie temporal que comienza con el cartaginés Hannón, que llegó hasta Gambia y quizá a Camerún, y concluye con Jesús González Green, el primer navegante que cruzó el Atlántico en globo de este a oeste; Ramón Larramendi, inventor de un catamarán polar para atravesar Alaska o Groenlandia, y Nil Bohigas, el primer español que viajó en solitario al Polo Norte.

Veinticinco siglos de viajes cuajados de figuras extraordinarias, no siempre valoradas. Como explica Diego de Azqueta, en el prólogo de la obra, "hay pocos países en el mundo que hayan aportado a la exploración del planeta tanto como España. Este hecho, incontestable para los historiadores rigurosos, no ha sido suficientemente valorado por el resto del gran público, incluidos los propios españoles, que a menudo han sentido mayor admiración por las gestas de viajeros de otros países que por las de nuestros paisanos, que en nada desmerecen. Muchos españoles han olvidado que durante más de dos siglos protagonizamos la gran aventura de la exploración tanto de América del Norte y del Sur como del Pacífico".

El Atlas de los exploradores españoles les rinde merecido homenaje. Con una página en blanco, el mensaje de todos los protagonistas del libro, la propuesta final: todavía queda mucho por viajar, por explorar. El mundo sigue abierto a la aventura.