Auroville: la ciudad sin dinero, políticos ni religión 

Al sur de India encontramos uno de los lugares más utópicos del mundo: Auroville, una ciudad en la que supuestamente no existe lo material, ni el dinero, ni los políticos, ni la religión.  

Martín Álvarez
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Foto: Abhishek Vyas / ISTOCK

Nuestro mundo nunca dejará de sorprendernos, y el claro ejemplo es esta ciudad ubicada al sur de la India donde parece haber un extraño (y sorprendente) sueño utópico en el que personas de todas las nacionalidades puedan vivir en paz y armonía más allá de la religión, la política... o el dinero. 

Auroville, la ciudad sin dinero, ni políticos, ni religión
Martimandir, en Auroville | DKart / ISTOCK

Auroville nació el 28 de febrero de 1968 y fue fundada por la conocida como “Madre”, que creó la Carta de Auroville. Una especie de constitución que marcaba las ideas principales de un lugar en el que se pretende la autosuficiencia, con ciudadanos que convivan sin prejuicios de nacionalidad, raza o religión. Pero no todo en este pueblo es tan idílico cómo se pinta. 

Así es Auroville 

Esta ciudad, denominada “La Ciudad del Amanecer”, está concebida para 50.000 habitantes de todo el mundo y tiene un centro neurálgico: el Matrimandir, al que ellos llaman como el alma de la ciudad que se deja ver como un área de forma ovalada rodeada por un lago. 

Más allá de este centro neurálgico se diferencian cuatro zonas dentro de esta ciudad: la Industrial, en el norte; la Cultural, en el noreste; la Residencial en el suroeste; y la Internacional, en el oeste. Estas cuatro zonas, como cuentan en su web, sirven para diferenciar los aspectos importantes de la vida de este pueblo. Todas ellas están rodeadas de un gran anillo verde compuesto por áreas boscosas, granjas y santuarios. 

Auroville, la ciudad sin dinero, ni políticos, ni religión
Una de las zonas boscosas de Auroville | Cheryl Ramalho / ISTOCK

Una ciudad que tiene una capacidad para más de 50.000 personas pero que, en la actualidad, solo está habitada por 3.300 personas de 60 nacionalidades diferentes. Pero en Auroville parece que no es oro todo lo que reluce, tal y cómo se ha estado difundiendo en masa por las redes sociales, pues parecen apelar a mensajes persuasivos y “divinos”. 

De hecho, esta ciudad tiene una carta magna que se basa en cuatro principios, formulados un día por su fundadora: “la Madre”. Es en esta carta donde encontramos ciertos indicios de ser un lugar que busca la libertad... a un precio muy arriesgado. 

La Carta de Auroville 

Esta carta fundacional es la que explica cuáles son los ideales principales de esta ciudad que no se rige por nada ni nadie. En ella se explica que “Auroville no pertenece a nadie en particular. No pertenece a la humanidad”. Pero matizan que cualquier persona que quiera vivir aquí debe ser “un servidor voluntario de la Conciencia Divina”. Unas palabras que nos dan los primeros indicios de a donde se dirige esta “idílica” población. 

Vista de pájaro de Auroville, en India
Vista de pájaro de Auroville, en India | Abhishek Vyas / ISTOCK

Esta carta también explica que Auroville “será el lugar de una educación interminable, de un progreso constante y de una juventud que nunca envejece”. Quieren ejercer, ante todo, “de un puente entre el pasado y el futuro”, en el que primen “las investigaciones materiales y espirituales para una encarnación viva de una unidad humana real”. Sabemos que lo estás pensando: Auroville puede parecer una maravilla... pero no están del todo claras sus intenciones. 

Auroville tiene “un sueño” 

A pesar de que esta población puede rechinar en cuanto a sus ideales más primarios, lo cierto es que como en toda utopía hay ideas que podrían ser completamente válidas. Algunas de ellas las podemos encontrar en el llamado como “sueño de Auroville”. 

Este sueño explica que este lugar quiere ser un territorio “que ninguna nación pudiera reclamar como propio, donde todos los seres humanos pudieran vivir libremente: un lugar de paz, de armonía en el que crecer y desarrollarse”. También con una educación “sin exámenes, ni certificados, sino enriqueciendo las facultades existentes en las propias personas”. Un territorio en el que la pintura, la escultura, la música y la literatura son accesibles para todo el mundo. 

Auroville, la ciudad sin dinero, ni políticos, ni religión
Una de las zonas de paseo alrededor del centro neurálgico de Auroville | IulianUrsachi / ISTOCK

Unas ideas válidas, pero que una vez más se sostentan bajo una visión superior y divina, fundamentada por los principios de “la Madre”, escritos en junio de 1970. ¿Una visión en el que todo el mundo cabe y no hay prejuicios? Sí... pero también un lugar con supremacías muy marcadas y en las que hay que cumplir unas reglas muy estrictas para ser considerado “auroviliano”. 

De hecho, una de las principales pautas para ser considerado de este lugar es “despojarse de todo lo material, trabajar la tierra y consagrarse eternamente a lo Divino”. O lo que es lo mismo: vivir al servicio de una comunidad que, bajo la libertad, pretende que trabajes sin recibir compensación económica y en la que debes dejarte guiar por los principios fundamentales de una “sociedad divina”.  

Martimandir: el alma de la ciudad 

Esta extraña ciudad India tiene un epicentro: Martmandir, situada en una gran área abierta llamada ‘Paz’. Este lugar se deja ver como una gran esfera dorada que parece estar emergiendo de la tierra y que para ellos “simboliza el nacimiento de una nueva conciencia”. 

Este epicentro está rodeado por 12 parques con nombres individuales como “Armonía, Felicidad, Perfección, Progreso o Conciencia”, y cada uno de ellos tiene una variedad diferente de flores, arbustos y árboles. 

Matrimandir, en Auroville
Matrimandir, en Auroville | IulianUrsachi / ISTOCK

De hecho, su propio nombre significa “Templo de la Madre”, que para ellos simboliza el concepto del gran principio evolutivo, consciente e inteligente de la vida, que busca ayudar a la humanidad a superar sus limitaciones actuales para pasar a la siguiente: la vida supramental. 

Lo cierto es que Auroville, que ha sido una verdadera revolución en Twitter, puede tener principios que llamen la atención de un público general. Y es que en una sociedad agitada por el descontento político, lugares como estos pueden levantar pasiones instantáneas basadas en la desinformación. Pero lo cierto es que todo lo utópico tiene un trasfondo, y el de esta “nueva sociedad libre” nos hace preguntarnos... ¿Estamos dispuestos a dejarlo todo para vivir en este tipo de sociedades?