Hoy salimos a cazar... auroras boreales

De Noruega a Finlandia, los rincones en los que aparecen con mayor probabilidad

Noelia Ferreiro
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Foto: ansonmiao / ISTOCK

Es, para muchos, el mejor regalo de la naturaleza, el espectáculo más misterioso del firmamento. Contemplar el cielo estrellado y asistir a esta danza etérea es convertirse en testigo de un fenómeno que parece ajeno a este mundo. Al menos una vez en la vida hay que maravillarse con las auroras boreales, ese juego de cortinas multicolores que, con tonos verdosos, púrpuras o violetas, iluminan las largas noches del ártico. Este milagro tiene, claro, una explicación científica. Al llegar a la Tierra, las partículas que constituyen el viento solar son desviadas por el campo magnético terrestre hacia las regiones polares, donde chocan con las capas altas de la atmósfera emitiendo energía en forma de luz.

basiczto / ISTOCK

El mejor momento para ver auroras boreales va de octubre a marzo, aunque en lugares como Groenlandia ya empiezan a verse desde agosto. Y los meses álgidos, dicen los expertos, suelen ser enero y febrero. Eso sí, hay que llegar muy al norte, aunque en contra lo que se cree, la mayor concentración de auroras boreales no se produce en los polos, sino en una franja ovalada que los rodea.  La que coincide, más o menos, con los círculos polares. En este rincón del globo, si hay suerte, se pueden suceder hasta 200 noches al año con auroras boreales.

Una última recomendación: el mejor momento del día para observarlas es alrededor de dos horas antes y después de la medianoche. Y una vez se producen, todo es suerte: pueden durar desde treinta segundos a varias horas. Dicho esto, aquí van algunos lugares donde poder iniciarse en esta maravilla:

Oystein Lunde Ingvaldsen

Islas Lofoten (Noruega)

Más allá de su indescriptible belleza, este archipiélago noruego es uno de los puntos del planeta en el que se da una mayor probabilidad de contemplar auroras boreales. Lofoten está situado justo debajo del óvalo de la aurora, un cinturón de luz que rodea los polos geomagnéticos. Por eso y porque, debido a la corriente del golfo, hay un clima más templado que en otras regiones en la misma latitud, las oportunidades para contemplar este fenómeno son elevadas.

Así amanecen las islas Lofoten, un archipiélago y un distrito de Noruega, situado en la provincia de Nordland, por encima del círculo polar ártico.  | primeimages / ISTOCK

Parque de Vatnajokull (Islandia)

Aunque el país del hielo y el fuego atrae por su sus espectaculares cascadas y glaciares, por sus páramos de lava petrificada, sus géiseres sorprendentes y sus volcanes activos, también la auroras boreales (siempre en invierno, claro) son uno de los grandes reclamos.  Y aunque se pueden ver desde la misma capital, Reikiavik, uno de los mejores puntos es el Parque de Vatnajokull, el más extenso de Europa (ocupa cerca del 14% de toda Islandia), donde se emplaza el mayor campo de hielo que existe fuera de los polos (tres veces más grande que Luxemburgo). Aquí las luces del norte no faltan a su cita, entre un paisaje soberbio.

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Fairbank (Alaska)

El norte de Alaska es uno de los sitios más privilegiados del mundo para la actividad de estos destellos danzantes tan codiciado. Especialmente en Fairbank, el punto de partida perfecto para emprender una excursión hacia el círculo ártico (que se emplaza a solo 315 kilómetros). Cerca también se encuentra la extensa Reserva y Parque Nacional Denali, donde se exhibe la diversidad geográfica de Alaska. Y si se tiene oportunidad, no hay que perderse el Alaska Winter Snow Train, más conocido como “el tren de las auroras”, que viaja por los paisajes nevados que se suceden entre Fairbank y Anchorage en busca de las luces del norte.

Fairbanks en Alaska | LaraBelova / ISTOCK

Yellowknife (Canadá)

Yellowknife, en el noroeste de Canadá, es conocida como la capital mundial de la aurora boreal. Esto da una idea de la frecuencia con la que aparecen estas luces caprichosas en este remoto punto del planeta. Por si fuera poco, se puede obtener todo tipo de información sobre las mismas en el centro Astronomy North. Más allá de esta joya, también los cazadores de auroras se dirigen a Churchill, en la bahía de Hudson y a la región del Yukón, que es un territorio casi tan grande como España pero con solo 34.000 habitantes.  

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Laponia (Finlandia)

En todo el país pueden verse auroras boreales (son especialmente frecuentes en las afueras de Helsinki, la capital, a pesar de la contaminación lumínica), pero en concreto la región de Laponia es el lugar más icónico para asistir a esta experiencia. Especialmente si se hace desde Rovaniemi, donde el fenómeno tiene el añadido bucólico de ser el hogar de Papá Noel. También en Luosto y Sodankylä se pueden contemplar con seguridad, puesto que aquí se encuentra el Observatorio Nacional de Auroras Boreales de Finlandia.

Laponia acoge uno de los lugares más impresionantes, no solo de Europa, si no del mundo: los extensos bosques donde se pueden contemplar auroras boreales como las de la imagen. Sin duda una explosión de color que despunta entre el manto blanco que cubre al territorio finlandés.  | Delpixart / ISTOCK