Audi Q7 3.0 TDI Quattro Tiptronic

Como los buenos vinos , los buenos viajes hay que madurarlos incluso después de hechos . Con el "Audi Adventure", una iniciativa de la marca de los aros para clientes de vehículos 4x4, hemos tenido la oportunidad de recorrer de manera divertida Túnez por sus carreteras y desiertos.

MOTOR ZETA

L os destinos más diversos se realizan a lomos de monturas diversas, tantas como modelos de coches e imaginación les pone el hombre. Nuestra aventura ha tenido lugar en Túnez y ligada a la iniciativa que Audi lleva a cabo con sus clientes bajo la denominación Audi Adventure, y que reúne a todos aquellos que poseen vehículos con tracción a las cuatro ruedas y que estén dispuestos a aceptar los retos. Eso sí, guiados por una organización impecable y paraguas protector tanto de los coches como de las personas, puesto que aquí tanto mecánico como médico cuentan mucho por los posibles incidentes que, afortunadamente, pocas veces aparecen, al menos de forma preocupante. Tras el desembarco de las entrañas del ferry, que previamente se aborda en Marsella, la mejor opción para llegar a Túnez es en coche. El horizonte tunecino invita a llegar hasta Ksar Guilane, el punto al sur más alejado de esta ruta de autor. Un oasis de palmeras y aguas termales donde darle placer al cuerpo en un curioso complejo hotelero a modo de jaimas del desierto, Pan Sea, pero que posee todos los lujos interiores de un hospedaje convencional.
Túnez invita a moverse por todo su territorio con enclaves tan especiales como la ciudad de Sbeitla. En ella se encuentra uno de los foros romanos mejor conservados del mundo. No hay que olvidar tampoco que en este país se rodaron muchas escenas de la saga de La Guerra de las Galaxias. No resulta lo más interesante, pero sí muy turístico, visitar uno de los poblados que sirvió como decorado de estas escenas, ahora abandonado pero en medio del desierto, que es donde reside su atracción. En Matmata, enclave troglodita, hallamos alguna construcción que aparece en esta saga, precisamente en uno de los miles de cráteres que allí existen.
En un recorrido como éste sorprenden los grandes contrastes de paisaje. La idea de que todo es desierto y que las grandes extensiones vacías, como las dunas del Erg Oriental o las largas rectas vividas a bordo de estas monturas de hierro en la región de los chott y su gran depresión salina, otrora un gran mar, se contraponen, por ejemplo, con las cascadas de Tamerza o, ya más cercano a la capital, la azul-blanca Sidi Bou Said. Ya en la capital, una visita obligada son las ruinas de Cartago, que dan testimonio de las culturas que pugnaron a lo largo de los siglos por su hegemonía.