El arte de la intimidad: tres casas museo que no te puedes perder

Su visita es un recorrido por la vida cotidiana de sus ilustres moradores

Noelia Ferreiro
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Foto: ELO KYRMSE / ISTOCK

Custodian la vida y obra de escritores, pintores, músicos, pensadores o personajes que simplemente han dejado su huella de alguna manera en los anales de la historia. Allí donde vivieron y trabajaron, donde alumbraron las ideas más brillantes o gestaron las obras más célebres. Pero también donde se igualaron al resto de los mortales en la más sencilla cotidianidad.

Las casas-museo, cuya principal característica es la conservación de las estancias fieles a la disposición original, son recovecos de la intimidad que hoy están abiertos al público con la huella de sus moradores. Muestras de la vida cotidiana elevadas a la categoría del arte. Aunque hay infinitas muestras a lo largo y ancho del mundo, estas son tres de las más interesantes:  

La casa de Mahatma Gandhi en Bombay

Esta casa fue testigo del germen del movimiento que cambiaría la historia de la India. Una casa austera, sencilla, desprovista de todo lujo, tal y como era también su propietario, Mahatma Gandhi, que vivió en ella entre 1917 y 1934.

Mani Bhavan, la casa de Mahatma Ghandi | Jorge Láscar

Apenas un colchón en el suelo, un escritorio, una flauta de madera y su icónica rueca de hilar son las pertenencias de lo que fuera su cuarto, conservadas en su estado original. El resto de esta vivienda de Bombay, emplazada en el barrio de Gamdevi, conforma lo que se ha llamado el Museo Mani Bhavan: una biblioteca con más de 50.000 ejemplares, un auditorio donde imparten conferencias y varias galerías con fotos, documentos y objetos personales del mayor héroe pacifista de la historia.

Mani Bhavan, la casa de Mahatma Ghandi | Nicholas

La casa de Pablo Neruda en Santiago de Chile

El propio Neruda lo dejó claro: esta casa fue siempre una prolongación de su obra poética, un espacio que recogía sus caprichos, sus pasiones, su estilo de vida. Así se pronunció respecto a La Chascona, en Santiago de Chile, que no fue la única vivienda de la que disfrutó: también estaba La Sebastiana, en Valparaíso y la llamada Isla Negra, en la localidad del mismo nombre.

La Chascona, Casa de Pablo Neruda | diegograndi / ISTOCK

Sí fue, sin embargo, su casa más querida, allí donde vivió sus últimos días junto a su amante Matilde Urrutia y donde le alcanzó la muerte, doce días después del golpe de Augusto Pinochet. Hoy esta casa-museo emplazada en el barrio de Bellavista, a los pies del cerro de San Cristóbal, está declarada Monumento Nacional.

La casa de Rembrandt en Ámsterdam

Aquella residencia que el maestro de la pintura barroca compró por una suma desorbitada (para acabar perdiéndola después tras reconocerse en bancarrota), existe hoy tal y como era en la Edad de Oro Neerlandesa, en su mismo emplazamiento de Ámsterdam.

Casa de Rembrandt, Ámsterdam | InnaFelker / ISTOCK

Aquí, en el que fuera un barrio habitado por artistas bohemios y mercaderes ricos, Rembrandt pintó su obra cumbre, La ronda de noche, en 1642. Por eso, recorrer este lugar histórico que pudo ser fielmente restaurado gracias a un inventario, es descubrir la vida de este genio del arte universal. Y también admirar su trabajo puesto que la casa es además un museo en el que se exhiben parte de sus lienzos.

Casa de Rembrandt, Ámsterdam | Goddard_Photography / ISTOCK

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