El arco geodésico de Struve, el conjunto monumental que definió la forma de la Tierra

Un ejemplo de cooperación entre países declarado Patrimonio de la Humanidad

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Rawf8 / ISTOCK

Desde antiguo, concebir la extensión y la forma de la Tierra fue una de las cuestiones más recurrentes entre los eruditos a lo largo de muchos siglos. La observación de las estrellas sirvió en aquellas épocas para comenzar a tener una idea de la verdadera talla del lugar en el que vivimos.

Tras las viejas discusiones por determinar si la Tierra era plana o redonda y tras acabar por declinarse la balanza en este último sentido, la llegada de la Edad Moderna trajo consigo también la aparición de nuevos instrumentos de medición más precisos y desarrollados basados en la triangulación.

No fue hasta entrado el siglo XVIII cuando se comienzan a cosechar los primeros resultados fidedignos locales, aunque aún alejados de una visión de conjunto del planeta.

Retrato de Friedrich Georg Willhelm | D.R.

Ya en el siglo XIX, la necesidad del establecimiento de fronteras y el estudio para fines militares acabó por dar un impulso decisivo al desarrollo de la geodesia.

El astrónomo Friedrich Georg Willhelm von Struve fue llamado por el Zar de Rusia para llevar a cabo la misión de medir de manera exacta el arco geodésico más grande que se había hecho hasta la fecha de un meridiano, que superara intentos precedentes de menor escala como los llevados a cabo por Pierre Louis Maupertuis y Anders Celsius – creador de la escala de temperatura centígrada – o William Lambton y George Everest – de quien se tomaría el nombre para la montaña más alta del mundo -.

Un arduo trabajo que llevó décadas

Llevado a cabo entre 1816 y 1855, la empresa fue faraónica, involucrando en una cooperación sin precedentes a dos grandes territorios de aquel entonces; por un lado a los Reinos Unidos de Suecia y Noruega y, por otro lado, al Imperio Ruso.

Vértice geodésico situado en la cumbre de la Sierra de Guadarrama | Rubén Ojeda

El estudio requirió del levantamiento de toda una red de triangulaciones mediante más de 500 puntos geodésicos que se establecieron desde el mar del Norte hasta el mar Negro a lo largo de 2820 kilómetros, recorriendo el territorio de diez países actuales, desde Noruega hasta Moldavia, pasando por Suecia, Finlandia, Rusia, Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia y Ucrania.

Arco geodésico de Struve, declarado Patrimonio de la Humanidad | Clemensfranz

La cooperación entre territorios dispares a través de la creación del arco geodésico de Struve permitió un enorme adelanto en la definición de los mapas topográficos de la época, así como la demostración de que la Tierra estaba achatada en los polos, definiendo con gran precisión la forma de nuestro planeta, en lo que constituye uno de los mayores intentos por conseguirlo en la historia de la humanidad.

Un conjunto monumental Patrimonio de la Humanidad

Una parte de esos hitos fijos que sirvieron como puntos geodésicos para determinar la forma exacta de la Tierra – 34 concretamente – fueron reconocidos por la Unesco por su alto valor histórico y su contribución a la Ciencia, declarándolos en 2005 Patrimonio de la Humanidad.

Señal de vértice geodésico | Alejandro Navarro López

El trazado del arco geodésico de Struve, cuyos puntos se han convertido en pequeños monumentos en sí mismos hoy en día – con diferentes tipos de señalizaciones -, se ha convertido en una referencia patrimonial transnacional, testigo de la historia. Tal es su valor en estos países que en algunos de ellos ha servido para ilustrar alguna moneda conmemorativa, como en el caso de Lituania, o sellos como en Moldavia.

Moneda geodésica, Lituania | D.R.

Cerca de la ciudad más septentrional de Europa, Hammerfest, en Noruega, enclavada dentro del círculo polar ártico, se encuentra el primero de los puntos geodésicos y seguramente uno de los más icónicos. Se trata de una columna coronada por un globo terráqueo.

I, Oth

A partir de él, con separaciones de varias decenas de kilómetros entre sí, se van sucediendo los hitos a lo largo de diez países hasta llegar al último de ellos, situado en Ucrania, rayando con el mar Negro. Aunque la mayoría de ellos en la actualidad son de propiedad estatal, varios son de propiedad privada.

A mitad de camino se sitúa el más relevante punto del arco geodésico de Struve, el Observatorio de Tartu, situado en Estonia, considerado el principal punto de referencia del estudio que inició este astrónomo que dedicó 39 años de su vida a definir y demostrar la forma exacta de la Tierra.