Aprenda a usar correctamente el balance de blancos

Para conseguir una buena fotografía, la compopsiión y la exposición representan dos de los elementos más importantes, pero también hay que tener en cuenta el balance de blancos. Le mostramos cómo ajustar correctamente este parámetro para sacar el mejor rendimiento a su cámara.

Digital Camera
Si no ajusta bien el balance de blancos, puede arruinar una imagen que, por lo demás, resultaría buena; en cambio, si da en el clavo, mejorará la atmósfera y conseguirá mejores fotografías. Por suerte, acertar no es tan complicado como puede parecer. Muchos fotógrafos optan por la opción automática y esperan que funcione, pero a veces el resultado no es perfecto. El balance de blancos automático intenta neutralizar la atmósfera, pero si se limita a hacer siempre eso puede llegar a desposeer a la escena de parte de su carácter temporal y espacial.Para ajustarlo bien tiene que ser consciente de que la luz tiene color; una temperatura de color que se mide en grados Kelvin (K). Esto es difícil de apreciar a simple vista, porque nuestros ojos se adaptan solos a las diferentes condiciones de iluminación; es como si tuvieran un balance de blancos automático y muy inteligente. Las cámaras no son tan avanzadas y de ahí que haya que usar unos ajustes manuales. Para controlar el color y acentuar la atmósfera del entorno tiene que desactivar el balance de blancos automático. La mayoría de las D-SLR tienen varios preajustes de balance de blancos para las situaciones más típicas, como luz diurna, tungsteno, fluorescente, flash, sombras o nublado. Esto proporciona un mayor control que el ajuste automático, pero seguirá habiendo momentos en los que necesitará más. En esos casos la solución consiste en introducir unos grados Kelvin concretos. En la escala Kelvin, la luz de unas velas sería de unos 1.000 K, y la luz natural de un día nublado, de unos 10.000 K. Puede tardar un poco en acostumbrarse a la escala, pero es el mejor método para controlar el color al máximo nivel posible.Si dispara en un formato RAW, podrá corregir el balance de blancos cuando procese los archivos. De todas formas, resulta mucho mejor ajustarlo directamente en la cámara. Puede aprovechar el procesamiento para eliminar matices de color, pero es mejor que aprenda a utilizar bien la cámara para no descuidar su técnica.