Antoni Daimiel, periodista

Es el periodista español que mejor conoce la NBA. Lleva 22 años viajando a Estados Unidos para retransmitir las finales y los partidos más destacados de esta competición. Nacido en Ciudad Real, criado en Valladolid y residente en Madrid, conoce bien las capitales españolas y confiesa una atracción especial por La Habana (Cuba).

Javier del Castillo
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Foto: Victoria Iglesias

Su imagen es la imagen de la NBA en España. Vinculado a la información deportiva desde el nacimiento de Canal + en 1990, Antoni Daimiel (48 años) compartió con Andrés Montes el sueño americano. Ahora, mientras charlamos en la redacción de su proghrama, recuerda esas experiencias viajeras, que giran sobre una pelota de baloncesto, como la que tenemos al lado. Autor del libro El sueño de mi desvelo (2013) y presentador de Generación NBA o Colgados del aro, contagia simpatía y entusiasmo. Amigo de viejos cafés y de solitarios paseos por La Habana, de donde es su pareja, Antoni nos descubre historias alejadas de la canasta.

Nació y vivió en Ciudad Real hasta los 4 años. ¿Qué imagen conserva de sus orígenes manchegos?

Recuerdo las cáscaras de gambas por el suelo en un bar con azulejos que había en la esquina de la calle donde vivíamos, y algunas excursiones que hacíamos al campo los fines de semana.

En Mallorca con su madre y su hermano Óscar. | Antoni Daimiel

¿Algún viaje destacable de su infancia?

Una excursión con el colegio a Segovia, al Palacio de Riofrío, La Granja de San Ildefonso y La Boca del Asno. Recuerdo también las vacaciones en Benidorm y un viaje a Suances y Comillas. Pero el viaje que me impresionó más fue el que hicimos a Mallorca, cuando yo tenía 11 años. Luego hicimos otros a Marbella y a Ronda. A mi padre le gustaba coger el coche y no quedarse en un sitio.

Después llegaron los viajes de trabajo…

En los años 90 conocí muchos sitios como reportero de El día después. El sábado iba a Bilbao o La Coruña y el domingo a Cádiz o a Las Palmas de Gran Canaria. En cuestión de horas vivía en entornos diferentes y comprobaba la diversidad de España.

¿Cuál fue su primer viaje al extranjero?

Un viaje a Cuba que hice con mi amigo y compañero de trabajo Julio Maldonado, Maldini, en agosto de 1992. Cuba me enganchó por la gente y porque era un país diferente. Hice amistades y luego, a través de una amiga, conocí a mi pareja. Vamos todos los años a ver a su familia y ahora soy el cubanófilo o cubaconsejero que da recomendaciones a quienes viajan a la isla.

Es un enamorado de algunos cafés y restaurantes de La Habana… ¿Dónde nos recomienda que vayamos?

Al restaurante La Guarida, donde se rodó la película Fresa y Chocolate. Es un sitio muy particular. También es muy recomendable el café Presidente, y algunos pequeños cafés de La Habana vieja, ubicados en rincones muy agradables. 

Cráter Kerid (Islandia). | Antoni Daimiel

¿Qué otros países conoce del continente americano?

En 1995 estuve en Venezuela; en el 97, en México y Guatemala; en el 98, en Costa Rica, y en 2015 cumplí el sueño de viajar a Machu Picchu, en Perú.

En el año 1996 viajó por primera vez a Estados Unidos para comentar el All Star que se disputó en San Antonio. ¿Qué recuerda de aquella experiencia?

Iba con Andrés Montes, un loco de la cultura americana, pero que tampoco conocía Estados Unidos. Hicimos escala en Atlanta y a mí me retuvieron una hora en el aeropuerto por llevar visado de turista. Menos mal que no perdimos la conexión con el vuelo Atlanta-Houston y Houston-San Antonio. A los dos nos impactó el estadio Alamodome, donde se celebró el All Star. El Álamo, su gran reclamo turístico, es una pared, pues el resto del fuerte está derruido. Comentaba con Andrés lo que habrían hecho los americanos si hubieran pillado el acueducto de Segovia.

Desde entonces, ha recorrido las principales ciudades norteamericanas.

Cuatro meses después de San Antonio, viajamos a Chicago para comentar la final de la NBA. A nivel de arquitectura moderna, me impresionó tanto como Nueva York. También me sorprendió Seattle, una de las ciudades más bonitas de Estados Unidos, junto a San Francisco. El atractivo de los sitios depende mucho de cómo son y cómo viven sus habitantes.

A las puertas del Key Arena, Seatle. | Antoni Daimiel

¿Un viaje pendiente?

Cuando pueda, quiero viajar a Vietnam y conocer Alaska, así como el Salar de Uyuni y el desierto de Atacama, en Chile. 

¿Qué le han aportado los viajes a su manera de ver la vida?

Los viajes son una de las cosas más reconfortantes que hay en la vida. Se aprende mucho y merece la pena ahorrar durante el año para hacer los viajes que has soñado.

¿Un paisaje que le haya impresionado?

Hace unos años estuve en el Parador de Antequera y alucinaba contemplando el paisaje de El Torcal, que está a diez minutos en coche de la ciudad. Si eso lo tuvieran en Estados Unidos, saldría en todas las películas. Es un lugar precioso. Algo increíble.

Si tuviera que repetir algún viaje, ¿a dónde volvería?

El viaje a Venezuela fue inolvidable. Las mejores playas que he visto en mi vida están en Los Roques; también me gustó la zona andina de Mérida, el Puerto de la Cruz, el Parque Natural de Mochima, Canaima, Tucacas o Chichiriviche. Es una pena que Venezuela haya llegado a la situación actual.

Antoni Daimiel en Machu Picchu. | Antoni Daimiel

Colecciona recuerdos de los lugares que visita.

Solo colecciono las gorras del All Star. Tengo veintitantas. 

¿Se adapta bien a las ofertas hoteleras?

Con los años me he vuelto más exigente. Si voy a un sitio de costa, me gusta que la habitación tenga vistas al mar. Y procuro que la almohada sea la más apropiada para mis castigadas cervicales.

¿Le molestan los lugares demasiado concurridos?

Intento evitar las aglomeraciones y alejarme de los lugares recurrentes y previsibles. Prefiero improvisar. Me gusta que la gente me sorprenda.