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El anónimo refugio en el campo de Jesús Calleja (61 años): una propiedad de más de 15.000 metros cuadrados, con un helipuerto, rodeada de pueblos declarados Conjunto Histórico-Artístico

Además de metafórico, el hogar de Jesús Calleja supone un auténtico refugio dotado de un increíble sistema de autosuficiencia energética.

Desde su hogar, Calleja admite tener una de las mejores vistas el país.

Desde su hogar, Calleja admite tener una de las mejores vistas el país. / Istock

Aunque el viaje sea, sin duda, una vivencia fascinante, volver a casa es volver al refugio personal de cada uno donde, quizá no haya grandes aventuras, pero si un espacio propio donde sentirse seguro. Sin embargo, hay quienes han hecho de su hogar su propia experiencia, y en el caso de Jesús Calleja, su campamento base está al borde de la aventura.

Un pueblo rodeado de bodegas subterráneas, queserías artesanas y un patrimonio fascinante: el rincón donde mejor se come de Castilla y León

Adriana Fernández

Como no podía ser de otra manera, el hogar de este afamado aventurero se esconde entre las montañas leonesas, en un pequeño municipio donde, lejos del ruido y frenetismo de las grandes urbes, planea sus próximos pasos rodeado de lo imprescindible.

Reserva de la Biosfera de Argüello, declarado por la UNESCO en el año 2005

Reserva de la Biosfera de Argüello, declarado por la UNESCO en el año 2005 / Istock / JUAN ENRIQUE DEL BARRIO

Una belleza natural intramuros

En los alrededores de los 15.000 metros cuadrados que comprenden su vivienda de tres pisos, el pueblo de Golpejar de la Sobarriba, perteneciente al municipio leonés de Valdefresno, y datado en el siglo XIV, se extiende como la conexión perfecta entre los paisajes de montaña que bordean la provincia y la activa capital del que fue reino, a escasos minutos en coche, además de estar ropdeado de impresionantes pueblos declarados Conjunto Histórico-Artístico, como Astorga, con su palacio episcopal de Gaudí y murallas romanas; Castrillo de los Polvazares, de arquitectura maragata; Villafranca del Bierzo, o la "Pequeña Compostela"; o Peñalba de Santiago, con su iglesia mozárabe única,, así como los restos de la explotacion aurífera de Las Médulas, declarada Patrimonio de la Humanidad.

Desde las alturas que elevan la vivienda, mirador natural de Golpejar, el preludio de montañas se sucede en la Reserva de la Biosfera de los Argüellos hasta desvelar, a lo lejos, la imagen de la Cordillera Cantábrica, vista habitual del montañero desde su propio salón.

Ascenso al Everest

Ascenso al Everest / Istock

Con un interior rústico, moderno y de techos altos, la vivienda brilla desde el interior por sus ventanales, y recuerda en diferentes recovecos el paso de Calleja por los hitos que marcaron su trayectoria, como los viajes a Nepal o el Tíbet, con elementos orientales.

Pero el culmen de su hogar espera al otro lado de sus puertas, en las diferentes instalaciones que acompañan su residencia principal: una piscina tipo lago integrada en el jardín, un rocódromo, un huerto ecológico, y hasta un helipuerto acompañado de su hangar, con el que se desplaza a menudo para sus grabaciones y expediciones.

Además, en uno de los edificios anexos, el leonés alberga su propia escuela de alpinismo, un proyecto que, desde 2006, mantiene como extensión de su propia vocación, acercando la escalada y alpinismo a futuros excursionistas en un ejercicio por profesionalizar la disciplina en la región. Es además el punto de partida de todas sus expediciones, y aquí se materializa cada incursión, mucho antes de hacerse a la montaña.

"Mi casa es la tuya"

La primera vez que Jesús Calleja abrió sus puertas “oficialmente” al mundo, era en el programa de televisión “Mi casa es la tuya” donde, acompañado y dirigido por el cantante Bertín Osborne:

"Yo no me voy de aquí ni harto de vino. Mi despacho tiene las mejores vistas del mundo: la Cordillera Cantábrica. ¿Para qué me voy a ir a una oficina en la Castellana?", aseguraba el alpinista en el programa, en conversación con Osborne.

Conversación entre Calleja y Osborne en la casa del primero.

Conversación entre Calleja y Osborne en la casa del primero. / Mediaset

Con una casa completamente domotizada, es decir, controlada con tecnología, Calleja asegura que este es el camino de la supervivencia rural, la autosuficiencia energética y la sostenibilidad en su extremo: “La tecnología no está reñida con vivir en un pueblo, al revés, es lo que permite que los pueblos no mueran”, explicaba y, sin embargo, admitía también que este era, precisamente, su refugio tecnológico:

“Aquí el silencio se oye. Bajo del helicóptero, cierro la puerta de mi casa y el estrés de la televisión desaparece de golpe”, un vehículo que aprovechaba para explicar no es un lujo, sino su herramienta de trabajo diaria.

Reunión en la casa de Jesús Calleja

Reunión en la casa de Jesús Calleja / Mediaset

Y es que es precisamente allí, a donde siempre regresa para encontrarse, donde es “Jesús, el hijo de Julián y María Jesús” y nadie le “mira como al de la tele”.