El año de Magallanes, Moctezuma y Cortés

"Será difícil que este año nos permita adentrarnos en el poderoso relato de la aventura en México de Hernán Cortés" Mariano López

Mariano López
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Foto: Leemage / GETTY

Este año que comienza se cumple el 500 aniversario de la partida de la expedición de Magallanes. Sevilla, Sanlúcar y Cádiz se preparan para celebrar el acontecimiento, con los fastos que corresponden a la primera vuelta al mundo, que se inició en septiembre de 1.519. Peor va a ser, me temo, el recuerdo de otra gran efeméride. Unos meses antes de que Magallanes tomara rumbo sur en el Guadalquivir, Hernán Cortés y sus hombres desembarcaban en un arenal denominado ulúa, fundaban la ciudad de Veracruz y recibían a los emisarios de Moctezuma, que les hicieron soñar con un imperio de soles de oro y lunas de plata.

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Para muchos historiadores, mexicanos y españoles, la vida de Cortés en México, su pacto con los totonacas y los tlaxcaltecas, su encuentro con Moctezuma, la relación amorosa con la Malinche, su enfrentamiento con las autoridades españolas y, finalmente, la conquista militar de Tenochtitlán suponen, además de una deslumbrante aventura, uno de las más llamativos, importantes y decisivos momentos en la historia de la Humanidad. Cortés lloró cuando murió Moctezuma, pero, con todo, ha prevalecido la idea de que el español era un genocida, responsable de la destrucción de un mundo idílico e incontaminado. Así que será difícil que este año, el quinto centenario de su llegada a México, nos permita revitalizar su historia, adentrarnos en el poderoso relato de sus venturas y desventuras, que seguramente se recordarán más en México que en España.

Toda Historia

Hace no muchos años, en la Ciudad de México un médico mexicano me llamó la atención sobre lo poco que se valoraba a Cortés en España. “Fíjese –me dijo–, a Cortés se le ignora en la Ciudad de México, pero también en Madrid. Y, si no, dígame, por favor, dónde está la calle de Hernán Cortés en Madrid”. No supe decírselo, no lo sabía. Luego averigüé que es una calle pequeña, poco más que un pasaje. Este año se cumplen 500 años de la llegada de Cortés a México, pero las conmemoraciones, si las hay, no creo que pasen del tamaño de esa calle, serán chiquitas.