Amaia y su familia lo dejaron todo para mudarse a un “pueblín” de Asturias: "Nos miramos y dijimos: este es nuestro sitio, aquí nos quedamos"
La búsqueda de un hogar asequible y la calidad de vida llevan a madrileños a establecerse en concejos asturianos, revitalizando núcleos rurales con decenas de habitantes.

El entorno natural de Asturias esconde pueblos de ensueño. / Istock
No es sorpresa para nadie que el precio de la vivienda en España se encuentra en máximos históricos, con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), que presentan un incremento interanual del 12,9%. Es por eso que son muchos los que, cada vez más, fantasean con la idea de tener una casa en el campo, una realidad que muchos nunca dejaron atrás.

Los pueblos de Asturias recogen una imagen verde rodeada de montañas. / Istock
En los pueblos, mientras tanto, los vecinos luchan contra la despoblación y es, en gran medida, gracias a estos nuevos pobladores, que las regiones donde apenas suman gente continúen en pie.

Sara Fernández García
“Yo creo que cuando las ganas existen y cuando realmente es lo que quieres y has soñado con ello mucho tiempo, eso es lo que tiene que prevalecer”, explica Amaia, una de estas nuevas incorporaciones que, tras años de darle vueltas finalmente se ha decidido.
Ella y su familia, su marido David y su hija, dejaron Madrid para mudarse a un pueblín de Asturias, una idea que rumiaban pensando en la jubilación pero que, por azares de la vida, adelantaron de fecha.
“Da vértigo, sobre todo cuando te vienes de una ciudad y supone dejar tu trabajo, salir de tu zona de confort, dejar a tu familia o a tus amigos”, en su caso la balanza contaba con buen contrapeso, pero una visita al pueblo, cercano al municipio asturiano de Grau, terminó de decidirles: “Nos miramos y dijimos: ‘Este es nuestro sitio, aquí nos quedamos’”.
Asturias, volver al pueblo
En el caso de Asturias, son muchos los pueblos con poca densidad demográfica y, sin embargo, siguen siendo una oportunidad a la espera.
Bandujo
Esta aldea medieval situada en el concejo de Proaza tiene una ubicación privilegiada, colgada en las laderas de la montaña; sin embargo, el núcleo cuenta apenas con unas decenas de habitantes empadronados. Es una de las localidades mejor conservadas de la zona, habiendo mantenido intacta su trazado histórico a lo largo de los siglos, y conserva un conjunto único de hórreos tradicionales de piedra y madera junto a la antigua Torre del Jove.

Bandujo, Asturias / Wikicommons / Luis Rogelio
As Veigas
Ubicada en lo más profundo del concejo de Taramundi, en la comarca del Eo-Oscos, esta pequeña aldea está envuelta en frondosos bosques, hecha a base de casas de piedra con tejados de pizarra autóctona y un paisaje de ribera que, sin embargo, pocos vecinos disfrutan.

Entorno de Taramundi / Istock / Mveraphoto
Torazo
Galardonada como Pueblo Ejemplar de Asturias, este núcleo perteneciente al concejo de Cabranes, cuenta con algo más de 100 habitantes entre colinas suaves y prados de un verde intenso. Pese a ser pocos, la participación es fuerte entre los vecinos que, organizados, preparan eventos y festivales, como el Festival de la Boroña de Forna.
La estética de sus calles empedradas responde a la imagen típica, con hórreos bien mantenidos y casonas populares que rebosan flores.

Torazo, Cabranes, Asturias / Wikicommons / Carmenmoran
Asiego
Se encuentra en las faldas de los Picos de Europa, concejo de Cabrales (no confundir con el anterior), un claro ejemplo de aldea de montaña que ha experimentado una revitalización gracias a proyectos agroturísticos y gastronómicos.
Entre su patrimonio más destacado destaca un mirador hacia el Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes) y las cumbres del macizo central, así como la elaboración del famosísimo queso Cabrales.

Asiego, Asturias / Wikicommons / Carmenmoran
Somado
Cerca del litoral central, en el concejo de Pravia, combina la tranquilidad de una región pequeña con el legado patrimonial y cultura que pesa sobre su historia. Lleno de casonas y palacetes de principios del siglo XX, su ubicación privilegiada deja además una corta distancia al mar.
Mientras tanto, la familia de Amaia continúa creciendo en su nuevo hogar, ahora con un nuevo integrante, un perro que encontraron abandonado cerca de casa. Con él, y ahora, David, pareja de Amaia, asegura: “Tenemos la sensación de estar donde teníamos que estar”.
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