Álvaro (39 años), abandonó la ciudad y vive solo en un pueblo de Asturias: "Uno de mis objetivos es mantener el pueblo, que esté bien y la gente lo disfrute cuando venga"
Álvaro dejó la ciudad para salvar una aldea de la montaña asturiana y proteger el patrimonio de la España vaciada frente al olvido.

Un recorrido por la España vaciada a través de historias de personas que luchan por recuperar pueblos abandonados / Istock / IMAGEBYPETER
La despoblación, o la llamada España vaciada, afecta a gran parte del interior peninsular, más de la mitad de los municipios pierden habitantes debido al éxodo rural del siglo XX, la baja natalidad y la falta de servicios básicos en el medio rural, son un gran indicativo para incentivar este gran problema. Mientras que en zonas como Barcelona y Madrid, tiene una alta concentración de población, en otras zonas como Teruel, Soria, Cuenca, Zamora, Ávila y Lugo, la falta de ciudadanos en ciertas zonas empieza a ser un problema muy importante.

Adriana Fernández
Gracias a creadores de contenido como @hilux_aventura cada vez conocemos más este tipo de situaciones y como muchas personas conviven día a día con ello, como el caso de Álvaro que a sus 39 años, ha decidido impedir que el lugar donde creció su abuela desaparezca para siempre, se trata de una de las zonas más despobladas de Asturias, entre pueblos sepultados por la vegetación y casas que llevan décadas deshabitadas por completo.

Pueblo de Santo Adriano del Monte, deshabitado desde 1981 / Istock / IMAG3S
Álvaro sigue manteniendo viva la memoria de su familia, hace seis años volvió a la zona por trabajo y decidió que el pueblo donde creció su abuela no podía quedar sepultado, además de todos los recuerdos que guarda en este lugar: “Mi padre me contaba muchas anécdotas de cuando venía de pequeño en verano, que todavía vivía mi bisabuelo, y él amaba mucho esta tierra”. Uno de sus principales objetivos fue restaurar el pueblo y hacerlo accesible para las personas que quieran disfrutarlo: "Uno de mis objetivos principales es mantener el pueblo, por lo menos el acceso en carretera, que esté bien, que tenga agua y que la gente lo disfrute cuando venga".

Municipio de Grado, Asturias, España / Istock / IMAG3S
Una joya del siglo XVII que tiene mucho para contar
Esta aldea perdida entre las montañas más despobladas de Asturias está tan aislada que para llegar hasta allí había que hacer caminatas a pie cargando mochilas y suministros principales. La casa familiar donde vive actualmente Álvaro conserva en una de sus tablas grabadas sobre madera la fecha grabada de 1974. Esta joya conserva objetos que son auténticos tesoros del pasado como gramófonos, baúles de piel de cocodrilo traídos de América, un diploma universitario de 1906, periódicos de la Segunda República con la noticia de la muerte de Thomas Edison y un banco de carpintería original.

Casas en las montañas de asturias / Istock / IMAG3S
Otro de los edificios más importantes que conserva este pueblo es la escuela. Dentro de la arquitectura, lo que destaca de esta construcción es su historia. Básicamente, en un pueblo que está al otro lado del monte, se necesitaba una maestra y una mujer de los alrededores intentó conseguir el trabajo. Lamentablemente, cuando llegó, la vacante ya estaba ocupada y la mujer tuvo que irse y acabó llegando al pueblo en el que habitaba el bisabuelo de Álvaro. Actualmente, Álvaro es el único habitante que vive allí, el resto del pueblo se componen de casonas antiguas, hórreos y caminos tradicionales cubiertos por la naturaleza que él intenta limpiar para que el legado familiar no se borre por completo.

Pueblos abandonados en Asturias / Istock / IMAG3S
Más historias para contar
En España hay más gente que se ha lanzado a esta locura de revivir pueblos enteros. Por ejemplo, casos como estos se vivieron en León, concretamente en Matavenero, una aldea abandonada en los años 60 que un grupo internacional de personas reconstruyó desde cero a finales de los 80 para crear una comunidad ecológica y autosuficiente.

Matavenero / wikimedia Commons/todonegro
Otro caso muy conocido es Valdelavilla, en Soria, que estaba completamente en ruinas y se rehabilitó entero para el turismo; además, allí se grabó la serie El Pueblo, muy popular. Son ejemplos claros de que, si hay ganas y proyecto, se le puede devolver la vida al campo y demostrar que el interior de nuestro país sigue teniendo futuro. A estas iniciativas se suman proyectos como el de Búbal, en el Pirineo aragonés que fue recuperado gracias a programas educativos de reconstrucción con jóvenes.
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