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Alice Gorman, arqueóloga espacial: "La basura que flota en la órbita terrestre es el yacimiento arqueológico más importante de la era moderna; es nuestra 'estatua de la libertad' flotando en el vacío"

Satélites abandonados y fragmentos de cohetes componen un archivo involuntario que documenta el inicio de la actividad humana en el espacio.

Vista de la Tierra desde el espacio por la noche

Vista de la Tierra desde el espacio por la noche / Istock / 5

No es fácil entender qué es la basura espacial, porque lo que flota alrededor de la Tierra no es solo un conjunto de restos sin utilidad. Es también una acumulación de decisiones, de tecnologías y de momentos históricos muy concretos.

Un satélite orbitando la tierra con las ciudades iluminadas en la noche

Un satélite orbitando la tierra con las ciudades iluminadas en la noche / Istock / Jose Luis Stephens

Y, sin embargo, todo eso se sigue viendo únicamente como un problema. Que lo es. Pero reducirlo a eso implica ignorar algo más incómodo, y es que estamos dejando huella fuera del planeta, sin un plan claro y casi sin darnos cuenta.

La única construcción humana visible desde el espacio está en España

Adriana Fernández

Esa es la lectura que propone la arqueóloga espacial Alice Gorman, que lleva años defendiendo que ese material también forma parte de nuestra historia.

La basura espacial es peligrosa, interfiere con satélites y complica cualquier misión. Nadie discute eso. Pero quedarse solo ahí deja fuera algo importante, según la experta, que en sus charlas (algunas tipo TED), insiste en que esos objetos no son neutrales. Cada uno responde a una decisión concreta, como un lanzamiento, una tecnología o un momento político.

Otro tipo de “yacimiento”

Satélites en el espacio

Satélites en el espacio / Istock / Papichev Aleksandr

La arqueología siempre ha trabajado sobre terreno físico y el planteamiento en la Tierra es sencillo. Consiste en excavar, clasificar e interpretar lo encontrado. El método es el mismo, pero, cómo es lógico, en el espacio no es así. Allí no se puede excavar y lo que hay en órbita (desde satélites fuera de servicio o partes desprendidas de cohetes) forma un conjunto que no está en ningún mapa arqueológico tradicional.

Para Gorman, es la primera vez que la humanidad genera un registro material fuera de su propio planeta. Y aunque todo puede parecer un poco lo mismo (piezas sueltas, objetos sin utilidad, etc), sí hay cierto orden y patrones. Hay periodos de mayor actividad, diferencias entre programas espaciales y momentos en los que cambian las prioridades tecnológicas.

Ese es el punto en el que insiste Gorman: el valor no está en cada objeto aislado, sino en la lectura global que podemos hacer de esta basura que flota en la órbita. En cómo ese conjunto permite reconstruir una etapa muy concreta en el que la actividad humana empieza a extenderse más allá de la superficie terrestre.

¿Se puede considerar patrimonio?

El debate no es sencillo. Nadie propone dejar la órbita saturada por motivos simbólicos, pues el riesgo es real y está bien documentado, pero el enfoque de la experta es que no todo lo que está ahí arriba es intercambiable.

Algunos objetos marcan hitos, otros representan momentos muy concretos del desarrollo tecnológico. El "problema" es que, a diferencia de otros contextos históricos, aquí no hay distancia temporal, sino que todo es reciente, lo cual dificulta reconocer qué merece ser conservado o documentado con más atención.

Teniendo eso en cuenta, hay que darle una vuelta a qué entendemos por patrimonio. ¿Lo es la basura espacial? Si lo que normalmente entendemos como patrimonio tiene que ver con la antigüedad, el valor artístico o la relevancia histórica, la órbita terrestre no entra en absoluto en esta idea.

Y, pese a ello, ahí está una de las huellas más directas de la actividad humana contemporánea (aunque esta nos pille un poquito lejos).