La actriz Adriana Ozores nos cuenta sus viajes favoritos

La compañía teatral de sus abuelos viajaban en tren y no tenía una residencia estable. Ella parece haber heredado ese espíritu viajero, además de su vocación de actriz. A sus 59 años interpreta el personaje de "Macarena" en la serie "Velvet Colección" ysueña con volver al oeste americano y recorrer las nevadas montañas de Canadá. Para Adriana Ozores, los viajes son una parte muy importante de la vida. 

Javier del Castillo
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Foto: VIAJAR

Vive cerca de la sierra de Madrid, en la localidad de Torrelodones, y elige para vernos la terraza del restaurante El Pesca, próximo a su domicilio. Es una elección que se ajusta a su deseo de acercarse a la naturaleza, aunque tenga luego que desplazarse a Madrid por razones laborales. Al margen de su faceta de actriz, Adriana Ozores nos descubre su alma de Dora exploradora, como ella dice, y no descarta realizar grandes expediciones por Estados Unidos –donde ya ha recorrido en solitario los territorios de Arizona– y por las montañas  nevadas de Canadá.

Victoria Iglesias

Aunque nació en Madrid, su familia es de ascendencia valenciana. ¿Cómo es su relación con el Mediterráneo?

Fantástica. El padre de mi hijo es valenciano y vivo a caballo entre Valencia y Madrid. Digamos que he vuelto otra vez. 

De niña pasaba los veranos en San Sebastián.

Íbamos con mis tíos Antonio y Mariano, con la familia de Pedro Lazaga, Concha Velasco... Eran una pandilla, con niños pequeños. Conservo recuerdos lejanos de la playa de La Concha y San Sebastián siempre ha tenido para mí un encanto especial. Mucha belleza. Además, los actores estamos muy unidos a esa ciudad por el festival de cine.


“Me puede tanto la aventura de conocer un lugar, que ninguna incomodidad me molesta"


¿Algún viaje de juventud que se saliera de lo normal?

Un viaje muy hippy que hice por Marruecos en furgoneta, metiéndonos por vericuetos peligrosos y durmiendo donde podíamos. Tendría unos 20 años y fue una gran aventura. Estuvimos en Fez y recorrimos el norte del país. Me pareció un lugar maravilloso, donde pude tomarme los tés más estupendos, mientras apartaba a las avispas y a las moscas. 

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¿Cuál es su filosofía de los viajes? 

Yo soy muy Dora exploradora. Me encanta viajar. Lo considero muy enriquecedor y necesario. Durante mucho tiempo tuve terror al avión, pero me daba igual morirme de miedo con tal de viajar. Me puede tanto la aventura de conocer un lugar nuevo que ninguna incomodidad me molesta. En 2011 hice un viaje sola, de tres meses, por Arizona. Fue fantástico. En lugar de irme a Nueva York o Los Ángeles, me fui a descubrir los grandes paisajes de Estados Unidos: el Gran Cañón del Colorado y el Oeste. También he viajado a países de Oriente, como Vietnam y Japón, pero mi alma está en el otro lado. 

Usted rodó hace unos años una película en Vietnam. ¿Qué impresión le causó este país asiático?

Estuvimos dos meses en Vietnam, pero anteriormente había estado en Japón, que me encantó. Vietnam es otra cultura y encuentras una gran diferencia entre quienes vivieron la guerra y quienes nacieron después. No tiene nada que ver la mirada de la gente mayor con la mirada de la gente más joven. Estos últimos ven las cosas de otra manera y están llenos de vida. 


"Bucear con la familia en las Islas Vírgenes, eso no tiene nombre"


¿A qué cree que se debe la atracción que sienten los japoneses por la cultura española?

Eso, que es cierto, también ocurre en la dirección contraria, sobre todo entre los jóvenes. No sé qué lazos extraños nos unen, pero a mí me admira cómo a los chavales españoles les vuelve locos la música japonesa, los dibujos, las películas... Todo lo japonés les fascina. ¿Por qué? No lo sé, pero es así.

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¿Qué es lo más curioso o extraño que le ha ocurrido viajando?

En Marruecos recogimos a una persona en el coche y se puso a discutir y a regatear con mi compañero. Quería comprarme por dos camellos y medio. Yo dije: me parece que es muy poco. 

¿Su ciudad preferida?

Para vivir, Ámsterdam me parece una ciudad maravillosa. Tiene mucha cultura y mucho encanto. Es, por otro lado, una ciudad muy ecológica. Los canales, la gente, la comida, las ventajas que ofrece para la movilidad de sus habitantes...

¿Le gusta adquirir recuerdos de los lugares que visita?

Me gusta, sobre todo, la pintura y el arte. De Japón me traje bocetos y pintura. 

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Ha representado obras de teatro en diferentes escenarios de Hispanoamérica. ¿Hay algún país que le haya llamado especialmente la atención? 

Hace tiempo tuve la oportunidad de vivir Cuba en toda su verdad. No la Cuba del turismo sino la Cuba de gente humilde que nos acogió en sus casas. Aquel viaje lo recuerdo con muchísimo cariño. La mujer de una de aquellas casas tendía en una cuerda de la terracita una bayeta llena de agujeros. Un día pregunté: ¿dónde puedo lavarme la cabeza? Y la señora me señaló un pilón que había detrás. Estaba amaneciendo, me lavé la cabeza y fue uno de los momentos más hermosos de mi vida, mientras miraba como subía el Sol.

¿Prefiere la playa o la montaña?

Me encanta el mar, pero también la naturaleza del interior. El pasado verano estuve en Vall d’en Bas, en Girona, y me pareció el paraíso. Pero el mar me vuelve loca. Sentir el mar, mirarlo... A  mí me encanta llegar a la playa y pasarme el día entero allí, debajo de la sombrilla, con mi bocadillo y mi libro. Lo quiero todo, todo el rato. Durante muchos años he estado yendo a Zahora (Cádiz), cerca de Vejer de la Frontera, y ha sido una delicia.


"Con veinte años hice un viaje muy hippy por Marruecos en furgoneta"


¿Una experiencia inolvidable?

Bucear con la familia en las Islas Vírgenes, eso no tiene nombre. La cosa más bonita que te puede pasar es estar ahí. 

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¿Le dedica mucho tiempo a organizar el viaje?

No, no. Soy muy rápida, muy activa, y enseguida me aburro. Voy un poco a la aventura. Durante los viajes tienes que asumir lo que te encuentres. Los riesgos forman parte de la vida.

¿El último viaje que ha realizado?

Estuve hace unos meses en los lagos de Sils-Maria (Suiza). Los paisajes más impactantes y bonitos que te puedas imaginar: mucha belleza, mucha belleza.