¿Adiós a los viajes eternos? El nuevo mapa de las autovías de Cáceres
El trazado a Badajoz que cruza la Sierra de San Pedro y el trayecto por el norte a Monfortinho servirán para vertebrar la provincia y crear un polo industrial

¿Adiós a los viajes eternos? El nuevo mapa de las autovías de Cáceres / Istock
Ángel García Collado
La provincia de Cáceres se encuentra inmersa en dos proyectos que resultan fundamentales para el objetivo de crear una red sólida de autovías que nos conecten tanto con las capitales nacionales más cercanas (Madrid y Lisboa) como a los municipios de la región entre sí. Vertebrar el territorio con la ampliación de los trazados de la Ex-A1 hasta la frontera con Portugal y que el país vecino complete el trabajo construyendo la IC-31 hasta Castelo Branco, de igual forma que la A-58 va a llegar desde Trujillo hasta Badajoz pasando por la capital provincial y atravesando la Sierra de San Pedro, son dos trazados que deben servir para, principalmente, crear un foco de industria atractivo con nuevas empresas y el asentamiento de la población.
Monfortinho
Por un lado está la autovía del norte de Extremadura, que llegará hasta Monfortinho. Apenas restan una veintena de kilómetros para completar el trazado de la parte regional, aunque en la zona lusa sí que falta todavía aproximadamente el triple. En Moraleja termina la Ex-A1, que nace en Navalmoral de la Mata y promete durante sus 103 kilómetros de trayecto una llegada a Portugal a través de esta infraestructura. Y esa promesa se puede ver en cada señal, que sitúa el país luso en un cuadrado azul, correspondiéndose con las autovías.
Se podría decir que llegar hasta Monfortinho no hubiera sido tan complicado si se hubiese continuado en su momento con la obra contando con el compromiso de la nación vecina para que también hubiese una infraestructura parecida en su territorio. Pero no fue así. Y son solamente 18 kilómetros los que nos separan de La Raya, con todo lo que supone. Bien es cierto que para llegar hasta Castelo Branco harían falta otros 72 kilómetros de los que Portugal ya se está encargando y que prometió tener listo en 2030. La parte de su carretera, la IC-31 (Itinerario Complementario 31), tendría previsto comenzar su primera fase de las obras en 2025, sería el tramo que saldría desde Alcains, que contaba ya con el estudio de impacto ambiental favorable. Esto se anunció el 21 de octubre en el auditorio del Centro de Cultura Contemporánea de Castelo Branco, en la cumbre de la Alianza Territorial Europea.

Castelo Branco, Portugal / Istock
Financiación novedosa
Continuando con esta estructura, es importante destacar el nuevo modelo que se pondría en marcha en la región para acelerar su construcción: una colaboración público-privada. Sería la primera vez que se pusiera en marcha esta iniciativa, según avanzó el consejero de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Manuel Martín Castizo, aunque algunos tramos de la A-66 sí se construyeron con este método.
Décadas
Este proyecto se suma a la lista de los que acumulan décadas sin materializarse al completo. Durante las legislaturas de Ibarra y Vara se inauguraron 84 kilómetros. Los tres siguientes fueron con Monago. Ahora resta el trazado desde Moraleja a la frontera portuguesa pasando por Cilleros, para los que se ha licitado la redacción de un proyecto de asistencia técnica para la colaboración público-privada.
Tramo portugués
En cuanto a Portugal, la A23 (217 kilómetros) y arranca en Torres Novas-Lisboa. La previsión que se contempla es la unir la frontera española con Monfortinho en Alcains. También lo han dividido en dos partes. La primera ya tiene todo listo y solo necesita sacar la licitación para que comience la obra. La segunda está más atrasada, puesto que necesita crear un nuevo informe ambiental. En 2025, Portugal solo ha destinado un millón de euros para la redacción de este proyecto.
Cáceres-Badajoz
Y por otro lado está la autovía que conectará a las dos capitales de provincia, Cáceres y Badajoz. Esta semana han concluído las reuniones para las expropiaciones forzosas del primer tramo del trayecto, que una la capital cacereña con el río Ayuela, y para las que se ha presupuestado aproximadamente medio millón de euros. Además, se ha aprobado una modificación del importe total de este trayecto que supera los 15 millones de euros, por lo que finalmente costará 94.
La historia
Esta obra cobró especial relevancia en la década de los 90 gracias a los movimientos asociativos, pero la Junta de Extremadura se negó porque consideraba que no había suficiente tráfico. Hubo que esperar hasta el año 2002 cuando los alcaldes de las dos ciudades, José María Saponi en Cáceres y Miguel Celdrán en Badajoz, solicitaron abiertamente esta infraestructura, hecho clave para que comience a tenerse en cuenta en los proyectos de futuro. En mayo de 2006, el presidente de la Junta, Rodríguez Ibarra, anunció la construcción de la autovía con un presupuesto de 360 millones de euros. ¿Los motivos? Que Badajoz tendría una plataforma logística (que ha llegado casi dos décadas después) y que a Cáceres llegaría El Corte Inglés. Hubo una fuerte oposición del movimiento ecologista y en noviembre de ese mismo año comenzó el desdoblamiento de cinco kilómetros en el acceso a Badajoz.
Promesas
En 2008 llegaron las primeras promesas, cuando la Junta anunció que estaría en funcionamiento tres años después con el nombre de Ex-A4, optando por el corredor que discurre por la carretera actual. Recibió el informe de impacto ambiental positiva y se licitaron proyectos de los cuatro tramos, con el compromiso del Gobierno central de abonar 300 millones de euros, pero llegó la crisis. En 2016 se cerró el trámite de la obra al no haberse acometido.
Cambio importante
El cambio más importante se produjo en 2019, cuando la Junta y el Gobierno acordaron la cesión de la carretera al Estado para que se encargase de construir definitivamente la autovía, convirtiéndose en una prolongación de la A-58, que sería Cáceres-Trujillo-Badajoz. Ese mismo año se aprobó el proyecto definitivo del primer tramo, el que se está acometiendo ahora, pero hubo que esperar hasta 2023 para ver las máquinas trabajando sobre el terreno. Incluso se llegó a paralizar durante meses por el escaso avance, pero se retomó en 2024 y mantienen el objetivo de terminarlo en 2026.
Es mejor no poner plazos para ambas infraestructuras, que siguen con sus proyectos y existen los firmes compromisos de ser construidas en su totalidad, pero han sido décadas de atrasos que han servido para que la población solo pueda exigir que terminen a la mayor brevedad posible.
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