6 playas de España, entre las 40 mejores de Europa, según 'The Guardian'

De Formentera a Murcia, de Galicia al País Vasco, el periódico británico recoge en un especial de las 40 mejores playas de Europa seis arenales españoles

María Escribano
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Foto: Toni M / ISTOCK

En la lista de las 40 mejores playas de Europa realizada por el periódico británico The Guardian se encuentran seis arenales españoles. El diario ha elegido la playa más larga de Galicia y una de las calas más bonitas de Menorca entre ellas: 

1. Ses Illetes, Formentera

No es la primera vez que la declaran como una de las playas más bellas del mundo. Ses Illetes es también el paisaje más representativo de la costa de Formentera. Situada dentro del Parque Natural de Ses Salines de Eivissa y Formentera, ocupa gran parte de la península de Es Trucadors. Mide 450 metros, que se dividen en dos, debido a una pequeña zona rocosa que se encuentra en medio.

De aguas cristalinas y fina arena blanca, The Guardian destaca la poca infraestructura con la que cuenta la playa, lo que la hace casi virgen, pero para aquellos que la visiten, dos chiringuitos esperan al viajero, Es Ministre y el restaurante Juan y Andrea, “una institución desde 1972” en el que probar “las gambas rojas a la plancha capturadas en la isla”.

Ses Illetes, Formentera.  | Julen Arabaolaza / ISTOCK

Respecto al alojamiento, el periódico propone Cas Saliners-Ses Illetes, una antigua casa de salineros a pocos minutos de la playa. El diario británico también destaca una travesía a nado que se puede hacer desde Ses Illetes hasta el islote de Espalmador, eso sí, hay que hacerla cuando el mar esté en calma.

2. Torimbia, Asturias

A 10 kilómetros de Llanes se encuentra esta playa destacada por The Guardian y que lleva siendo un referente del nudismo en Asturias desde hace décadas. Resguardada por bellos y verticales acantilados, la playa de Torimbia es un extenso arenal, de acceso peatonal, forma de concha y arena dorada que no ha perdido el atractivo con el paso de los años. A su alrededor, un paisaje de helechos y pastos verdes.

Playa de Torimbia, Llanes.  | Toni M / ISTOCK

Se accede a Torimbia a través de un camino asfaltado de unos 15 minutos que parte de Niembru y asciende hasta el cabo Prieto. El periódico recomienda llevar tus propias provisiones, “aunque en verano, un pequeño chiringuito sirve pescado a la parrilla, bebidas y helados”. En cuanto a alojamiento, The Guardian propone el hotel La Portilla, un tres estrellas apartado de la costa pero con vistas al mar.

3. Carnota, Galicia

Situada en la Costa da Morte gallega, la playa de Carnota se extiende a lo largo de más de siete kilómetros, lo que la sitúa como la más larga de Galicia. Respaldada por dunas y matorrales, su zona de marismas acoge a gran variedad de aves migratorias y flora endémica. The Guardian propone alojarse en Nidos de Carnota, unas cabañas de maderas sobre pilotes en la ladera sobre la playa de Carnota.

Playa de Carnota, Galicia.  | Xurxo Lobato / ISTOCK

4. Cala Trebalúger, Menorca

Es una de las playas vírgenes más famosas de Menorca, gracias a que “se salvó de un desarrollo a gran escala en la década de 1980”. Dunas, acantilados y pinares abrazan esta cala de aguas turquesa y arena blanca y fina, típica de la costa sur de Menorca. The Guardian señala que “no hay tumbonas ni equipamientos de ningún tipo” y recomienda “el paseo de media hora por la costa desde Cala Mitjana a la cala”. El alojamiento destacado por el diario británico es Ses Sucreres, “un elegante y alegremente ecléctico hotel de seis habitaciones de propiedad francesa en una casa del siglo XIX en Ferreries, a una media hora de la playa”.

Cala Trebalúger, Menorca.  | Joan Llopart Mora / ISTOCK

5. Sopelana, País Vasco

Aunque Bilbao carece de playa propia, se pueden considerar las playas de Sopela, a 19 kilómetros al norte de la desembocadura de la ría del Nervión, como las playas de Bilbao, sobre todo porque gran parte de la ciudad se traslada a ellas los fines de semana. Se trata de una serie de playas, Barinatxe, Arrietara Atxabiribil y Meñakoz, de diferentes tamaños y salvajes. Arrietara, de arena, y Meñakoz, una pequeña cala de guijarros, ofrecen puestas de sol gloriosas (destaca el periódico contemplarla desde el bar chill-out de El Peñón de Sopelana).

Playa de Sopelana.  | David González Rebollo / ISTOCK

A Baritnatxe se accede por un “hermoso tramo de 750 metros tras bajar por una escalera de piedra que baja por el acantilado”, destaca The Guardian. El periódico informa de que la mejor forma de llegar en en metro desde Bilbao: “en un viaje de 40 minutos; baje en Larrabasterra”, y recomienda los alojamientos Moana Eco Surf House, a 400 metros del mar.

6. Calblanque, Murcia

The Guardian destaca las playas vírgenes de Calblanque como un oasis entre la “superdesarrollada La Manga y el contaminado Mar Menor”. Se llega a ellas desde el pueblo de Los Belones, dirigiéndose hacia el sur hacia el Parque Natural de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Aguila (hay aparcamiento, pero también servicio de autobús lanzadera). “Los senderos de tierra que serpentean a través de las áridas laderas detrás de la costa conducen a una serie de playas y calas de arena, cada una más salvaje que la anterior, desde Playa Larga, la más grande y concurrida, hasta Playa Parreño y la remota y solitaria Playa Negrete”, explica el periódico.

Playas de Calblanque, Murcia.  | kamira777 / ISTOCK

“Hay mucha vida salvaje para observar: la reserva es un refugio para tortugas marinas, tejones, zorros y flamencos”. El alojamiento elegido por el periódico es la Casa Rural Las Jordanas, una masía rehabilitada dentro del parque natural que ofrece habitaciones sencillas a 20 minutos a pie de las playas.