5 viajes muy baratos perfectos para hacer en enero de 2026: los destinos más bonitos desde el norte de África hasta el este de Europa
En enero empieza todo y, por esa regla, los viajes del año también, así que saca papel y boli y apunta todos estos destinos.

El 2026 no ha hecho más que empezar y, precisamente por eso, por la necesidad de comenzar con buen pie, estamos ya organizando los viajes del año. Enero es un mes perfecto para hacer alguna que otra escapada que no suponga un gasto demasiado alto -después de Navidad a nadie le viene bien gastar mucho- y que sea a destinos encantadores que no estén muy alejados.
Desde el norte de África hasta el este de Europa, estos cinco lugares son fundamentales para conocer este año, sobre todo ahora en enero cuando los precios están tan bajos que sorprenderá a cualquiera. Hacemos un recorrido por la naturaleza, la historia y la gastronomía de cada uno de estos destinos para que el lector decida con cuál se queda antes de que acabe el mes.
5 destinos baratos a los que viajar en enero
Marrakech, Marruecos
Marrakech es uno de los lugares más populares de Marruecos, pero algo que pocos tienen en cuenta es sus altas temperaturas durante el verano, que es cuando más visitantes recibe. Enero es el momento perfecto para viajar hasta allí y descubrir una ciudad repleta de palacios y mezquitas centenarias, así como de magia en la plaza Jemaa el-Fna, donde el espectáculo nunca termina.

En los zocos se despliega un arcoíris de alfombras y artesanías varias, donde el ruido y el movimiento nunca cesa. Aunque Marrakech también es un refugio de tranquilidad, con sus riads ocultos y patios perfumados con naranjos. También es sinónimo de modernidad, con lugares como el Museo Yves Saint Laurent, donde la creatividad respira sin pausa al ritmo de la ciudad.
Cluj Napoca, Rumanía
Cuando se habla de Rumanía, se suelen mencionar destinos como Bucarest, dejando a un lado lugares tan espectaculares como Cluj Napoca, capital cultural de Transilvania. Aquí se entremezclan la historia austrohúngara, la vida universitaria y la creatividad que se vive en cada esquina, posicionándose como uno de los destinos más interesantes del este europeo.

Su centro histórico parece un mosaico de plazas, iglesias góticas, cafés industriales y librerías. La reina de los monumentos es la Catedral de San Miguel, aunque también hay otras zonas relevantes como el museo Nacional de Historia de Transilvania. Además, a unos pocos kilómetros se abren paso los Montes Apuseni, un espacio verde donde la belleza está por encima de todo.
Tierras Altas, Escocia
Mitos y leyendas se agolpan en las Tierras Altas de Escocia, conocidas en inglés como Highlands. Es un escenario donde el imaginario celta cobra vida rodeado de una naturaleza espectacular. El paisaje se convierte en el protagonista más absoluto, con montañas abruptas, inmensos lagos o páramos cubiertos de monumentos de piedra que se erigieron hace milenios.

Su capital simbólica es Inverness, siendo el lugar en el que residen leyendas como la del monstruo del lago Ness. En esta región se encuentra también el pico más alto de Reino Unido, Ben Nevis, y zonas tan salvajes como Glencoe. Recorrer las Tierras Altas es hacer un viaje por lugares que nunca imaginarías, pequeños pueblos costeros, castillos en soledad y leyendas que pueden ser reales.
Viena, Austria
La elegancia de la capital austriaca eleva su encanto durante el invierno, cuando la nieve suele cubrir sus preciosos y antiguos edificios. Pasear por el bulevar Ringstrasse con sus palacios, teatros y museos, es como viajar en el tiempo hasta los siglos de mayor esplendor de los Habsburgo. Los palacios de Schönbrunn y Hofburg son otras dos paradas obligadas en la ciudad.

Más allá de todo eso, la magia de Viena también la componen sus cafés literarios como el Central o el Sperl, la música clásica y la ópera que se aprecian en los teatros e incluso la contemporaneidad de lugares como el MuseumsQuartier. Viena es una opción perfecta tanto para los jóvenes que buscan destinos ajetreados como para aquellos que prefieren lujo tranquilo.
Selva Negra, Alemania
Ese paisaje de los cuentos más clásicos es el que se observa en la Selva Negra alemana. Frondosos bosques, aldeas con tejados a dos aguas y carreteras serpenteantes que conectan toda la región es lo que más la caracteriza. Se trata de un viaje a la calma, a la vida lenta y pausada, donde el silencio tan solo se rompe con las cascadas, las campanas de las iglesias y el crujido de la nieve.

En una ruta por la Selva Negra no deberían faltar paradas como Triberg, famoso por sus relojes de cuco; o Baden-Baden, con unas termas centenarias que muestran la larga historia de la zona. A través de los senderos, se descubren maravillas como los lagos glaciares Titisee o Schluchsee. Es una manera ideal de conectar con la naturaleza como nunca antes lo habías hecho.
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