5 parajes alucinantes en el Día Mundial del Hábitat

Extensas dehesas, bosques, brezales, prados, dunas de litoral, riberas fluviales, estepas mediterráneas y glaciares entre otros tesoros, son el presente y el futuro inmediato de la humanidad. Es el hábitat que nos protege y nos da la vida. Y no hay mejor propósito que celebrar, a diario, el Día Mundial del Hábitat.

Irene González
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Foto: Erlantz Pérez Rodríguez / ISTOCK

El Hábitat tiene su Día Mundial, aunque una fecha tan señalada, debería celebrarse cada día, ya que los recursos naturales no son ilimitados. Hace tiempo que las Naciones Unidas designaron el primer lunes de octubre como Día Mundial del Hábitat, con el objetivo de reflexionar sobre el estado de los pueblos y ciudades, y recordar que todos tenemos el poder y la responsabilidad, de moldear su futuro. La riqueza de nuestro país ofrece grandes parajes y áreas rurales poco conocidas, así como lugares encantadores, todavía resguardados de la masificación. Así que la península y los archipiélagos poseen amplios entornos que deben ser preservados por ley, ya que son la base sobre la que se crea la red de protección medioambiental europea, Natura 2000. Extensas dehesas, bosques, dunas de litoral, riberas fluviales, estepas mediterráneas y glaciares, entre otros tesoros, deben ser respetadas y valoradas por su magnífica importancia para la humanidad. 

El valioso hábitat no solo se manifiesta en bellos parajes de cuento, en fantásticas montañas, o en impresionantes bosques, si no, que también, está formado por bancos de fango, ríos alpinos, o estepas. Así que, existen entornos naturales singulares en los lugares más insospechados, como en las orillas de río fangosas, que se forman por aluviones, que al secarse, dan paso a una vegetación exclusiva. Los bosques, quizá los más conocidos y valorados, desempeñan funciones ecológicas vitales, además de ser el hogar de muchos seres vivos. Las frondosidades regularizan el equilibrio hídrico y del clima, previenen la erosión del suelo, conservan la atmósfera y protegen la biodiversidad. Otros hábitats menos conocidos, pero con un paisaje de ensueño, son las dehesas. Pocas estampas son tan españolas como las bellas campiñas, revestidas con encinas o alcornoques. Estas magníficas llanuras se extienden por 1,5 millones de hectáreas, y un tercio de su extensión es Lugar de Interés Comunitario

Otros, como los glaciares permanentes, son menos afortunados. Entre nuestras fronteras queda un minúsculo resto de la Europa Glacial, con apenas 200 hectáreas de glaciares permanentes. Están concentrados en los Pirineos, y todos son Lugar de Interés Comunitario. Los hábitats costeros, las dunas marítimas y continentales, el hábitat de agua dulce, el de brezales y matorrales de zona templada, el hábitat de matorrales esclerófilos, el de formaciones herbosas naturales, el hábitat de tuberas altas, bajas y áreas pantanosas, el rocoso y cuevas, y por último, el de los bosques, son los ecosistemas incluidos en la legislación europea. Recorremos 5 enclaves, inmersos en un fantástico hábitat. Algunos sonarán, y otros será difícil situarlos en el mapa, pero todos coinciden en su maravillosa y espectacular geografía. De las Alpujarras granadinas, a la Vega murciana, son enclaves resguardados donde celebrar el Día Mundial del Hábitat.

1.- Capileira, Granada

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Al sur de la provincia, en el corazón de la Alpujarra, y dentro del Parque Nacional de Sierra Nevada, se alza, a casi 1 500 metros de altitud, Capileira. Su arquitectura popular de casas encaladas, está perfectamente adaptada a lo quebrado del terreno, y a la climatología de la zona. Y por ello, y por tanta belleza, ha sido declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico.

2.- Ayna, Albacete

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Ayna está emplazado en la sierra del Segura de Albacete, en el estrecho cañón del río Mundo, donde el paisaje es un sueño. En su parte alta se encuentran las ruinas del castillo de la Yedra, una fortificación del XII de origen árabe. En los alrededores hay varios miradores, donde uno de los más famosos es el Mirador del Diablo, con increíbles vistas de Ayna y del Valle del río Mundo.

3.- Arties, Lleida

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En el valle de Arán, en pleno Pirineo de Lleida, se sitúa este pequeño pueblo a orillas del río Garona. A los pies de la iglesia románica de Santa María, Arties posee otros edificios notables, como la casa Ço de Paulet, el macizo torreón de la casa de Portolá y la iglesia de Sant Joan. Con las montañas pirenaicas de fondo, Arties conserva su rica gastronomía tradicional.

4.- Torla, Huesca

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Con su espectacular situación, recortado sobre las fajas glaciales de Ordesa, Torla es la puerta de entrada al valle, y al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Su casco es un sensacional reducto medieval cuajado de iglesias, castillos y calles en las que el tiempo se detuvo hace siglos. Y todo ello con el Mondarruego, el monte rojo que guarda las espaldas a la villa y esconde la Brecha de Roldán.

5.- Ricote, Murcia

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Escondida en el valle, en uno de los parajes más bellos y menos conocidos de la fértil vega murciana, está Ricote, una antigua fortaleza musulmana, casi inexpugnable. El Valle de Ricote junto al paisaje desértico de las sierras que bordean la vega, le otorgan rasgos tan orientales como los oasis. En Ricote hay que pasear entre sus casas blasonadas, sus palacios, y los restos de su castillo.