5 destinos donde la vida se mantiene salvaje

Dispersos en los 5 continentes, aún existen lugares donde la fauna se desarrolla libremente en armonía con la naturaleza.

Estela Pérez
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Las leonas, fieles a su instinto y a un desarrollado sentido del olfato, siguen de cerca los pasos de los grandes herbívoros que huyen de la sequía absoluta. Mientras tanto, en Centroamérica, los monos carablanca clavan sus pequeños colmillos sobre dulces frutas, observando con atención el vuelo de majestuosas aves multicolor. En la otra punta del mundo, se arrastran sobre la arena los 70 kg de un lagarto gigante, alzándose como uno de los únicos supervivientes entre los dinosaurios. Simultáneamente, en las antípodas, un acuario natural de dimensiones apabullantes se deja fluir entre un trasiego de miles de peces y corales de todos los colores

Los habitantes del reino animal del planeta se resisten a desaparecer, a pesar de la avanzada huella humana. Aún existen lugares donde la fauna sobrevive al compás de su entorno, en el más preciado de los marcos, la libertad. Estos son 5 rincones del planeta donde se pueden observar animales salvajes:

1. Delta del Okavango, Botswana 

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Las profundidades de Botswana están regadas por un río muy especial. El Okavango no desemboca en el mar, sino que se ramifica en un gran abanico fluvial, sin salida al mar y se desconoce dónde termina su torrente de agua. Este fenómeno se debe a que el clima del final del río es mucho más seco que en sus cabeceras. 

El delta del Okavango, Patrimonio de la Humanidad desde 2014, alberga la isla de Chief, lugar donde se ubica, a su vez, el Parque Nacional de Moremi. Este rincón del África negra es un espectáculo casi único en todo el planeta, donde la vida salvaje todavía se mantiene en una libertad plena. Allí, lejos de la cautividad, habitan “los siete magníficos”, nombre que comúnmente se utiliza para designar a los grandes mamíferos de África: leones, leopardos, elefantes, rinocerontes, búfalos, guepardos y hienas. 

2. Parque Nacional Volcán Tenorio, Costa Rica

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Costa Rica es uno de los países que más cuida y respeta su entorno natural. Los ticos son conscientes de la rica biodiversidad que florece en su país, por este motivo, tienen un total de 34 áreas protegidas que incluyen parques naturales y nacionales. Uno de ellos, el Parque Nacional Volcán Tenorio es la zona silvestre protegida más rica en biodiversidad del Área de Conservación Arenal Tempisque. Situado en la Cordillera Volcánica de Guanacaste, recoge hasta 3 tipos distintos de bosque pluvial y húmedo. Su exuberante vegetación se compone, sobre todo, de palmas, helechos, bromelias y orquídeas. A través de sus caminos es posible divisar multitud de aves trogones y pájaros campana, además de monos carablanca, osos hormigueros, pumas, dantas o saínos. El Río Celeste atraviesa el Parque, dejando a su paso un camino de aguas cristalinas, cuyo intenso color turquesa, resulta absolutamente magnético. 

3. Isla de Komodo, Indonesia

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En el punto donde se mezclan en Pacífico y el Índico, surge el archipiélago indonesio. En las islas menores de la Sonda, se encuentra la Isla de Komodo que, junto a sus vecinas Rinca, Gili Damasi, Gili Motang y Padar conforman desde 1980 el Parque Nacional de Komodo. La isla es mundialmente conocida por sus dragones homónimos, los lagartos carnívoros gigantes descendientes de los dinosaurios

Además de estos saurios prehistóricos, la isla de Komodo es un paraíso subacuático. Bajo el mar habitan cientos de especies de coral, decenas de especies de esponjas y más de mil tipos de peces. Estableciéndose como uno de los fondos marinos con más biodiversidad del planeta, en sus profundidades nadan delfines, rayas, tiburones, tortugas verdes y ballenas

4. Parque Marino de la Gran Barrera de Coral, Australia

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Frente al estado de Queensland, a lo largo de 2.600 kilómetros se extiende un enorme zoológico natural marino con más de 70 hábitats distintos. Distribuidos en una extensión de 35 millones de hectáreas, muchos lo consideran el ser vivo más grande del mundo. Bajo las puras aguas del mar de Coral, viven más de 1.800 especies de peces, incluidas 150 especies de tiburones, unas 5.000 de moluscos y más de 400 de corales diferentes. Los cetáceos también se sienten atraídos por estas aguas, entre ellos, la ballena jorobada, la ballena minke-enana, numerosos delfines y dugongos. Más de 200 especies de aves sobrevuelan esta franja de las antípodas, sobre las cabezas de anfibios y reptiles, como el raro cocodrilo de agua salada. Sus playas vírgenes, convertidas en la cuna de las tortugas marinas, asisten al incomparable espectáculo del desove. 

5. Masái Mara, Kenia

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En la garganta del Gran Valle del Rift, una reserva natural situada al sudoeste de Kenia, sirve de hogar para una fauna absolutamente excepcional. El Masái Mara fue bautizado así por el que lo cruza, el Mara, y de la tribu que habita la zona, los masái. La planicie de su sabana recibe anualmente, entre los meses de julio y octubre, un peregrinaje masivo de los grandes mamíferos africanos. Los pasos de estas magníficas manadas levantan jirones de polvo lejos de los cazadores furtivos, llevando a cabo una migración asombrosa en busca de agua. Entre ellos, se localizan los “Cinco Grandes”. El león, leopardo, elefante africano, bufalo africano y rinoceronte negro, comparten su recorrido con el ñu, la gacela, la cebra o el impala. 

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