Estás participando en la búsqueda de dos de las especies emblemáticas de Costa Rica –el quetzal resplandeciente y la rana de ojos rojos– que nos llevará por todo el país. Si logramos localizar a los ejemplares, entraremos en el sorteo de un vuelo de ida y vuelta a Costa Rica para dos personas. ¡Nuestra misión acaba de comenzar!

El ritmo en la Península de Nicoya es distinto. Marcado por el sonido constante de las aguas agitadas del Pacífico, este pedacito costarricense asombra con sus playas doradas, bosques tropicales y pueblos de vida sosegada.

Aquí la filosofía “Pura Vida” se experimenta con mayor intensidad. Especialmente en Playa Ostional, Playa Grande y Playa Corozalito. En sus arenales anidan tortugas marinas. Una bióloga nos espera en esta última. Nos cuenta que estudia las corrientes del Pacífico y que los bosques están más conectados al océano de lo que imaginamos.

Una de las playas de la Península de Nicoya, en Costa Rica

Una de las playas de la Península de Nicoya, en Costa Rica / Istock / Alexander Hafemann

Quizá esta expedición no trata de seguir huellas, sino de descubrir cómo Costa Rica ha logrado proteger tantos ecosistemas distintos.

Recorremos los manglares en kayak vigilados por decenas de aves. De pronto, encontramos más de 100 rocas grabadas y dispersas alrededor de una playa. Junto a una de ellas vemos una rana de ojos rojos.

–Está cruzando hacia el sur –asegura la bióloga.

La naturaleza se abre paso en Costa Rica

La naturaleza se abre paso en Costa Rica / Istock / Alexander Hafemann

Los pescadores salen temprano con sus barcas a la mañana siguiente. Y antes de que despegue el sol, tomamos una decisión:

Rodearnos de la biodiversidad del Parque Nacional Corcovado.

Dirigirnos a Los Santos para buscar las conexiones del corredor biólogico.