Los 10 cuadros que debes ver una vez en la vida y dónde encontrarlos: son el máximo exponente del arte mundial

Estas son las obras de arte más famosas y bellas del mundo y solo tienes que viajar para conocerlas de primera mano.

Estos son los cuadros más míticos del mundo y estos los museos donde verlos
Estos son los cuadros más míticos del mundo y estos los museos donde verlos / Istock / DaLiu

Son incontables las obras de arte que se reparten por todo el mundo, así como los criterios que se tienen en cuenta a la hora de decidir si es buena o no. La belleza es subjetiva y el gusto también, pero si hay algo en lo que todo el mundo puede llegar a coincidir es que existen algunos cuadros tan legendarios que hay que ver al menos una vez en la vida. Los amantes del arte suelen aprovechar los viajes para visitar algunos museos que se han convertido en lugares de referencia en muchos destinos del mundo.

Museos como el Louvre en París, el Prado en Madrid, el MoMA en Nueva York o el Británico en Londres son paradas indispensables en las ciudades mencionadas. Aunque no siempre existe la posibilidad de pasar el tiempo necesario en estos templos del arte para contemplar toda su colección. Por eso, presentamos esta selección de diez cuadros que hay que ver una vez en la vida y a dónde hay que viajar para deleitarse con su aura, su belleza y su historia.

Adriana Fernández

Los 10 cuadros que hay que ver una vez en la vida

'La Gioconda' de Leonardo da Vinci (1503-1519)

También conocida como 'Mona Lisa', es quizá uno de los retratos más conocidos del planeta y de las obras más importantes del Renacimiento. Su diminuto tamaño hace que siempre haya una larguísima cola para contemplarla. El misterio que gira en torno a ella así lo merece, pues nunca se ha sabido quién fue la (o el) modelo que posó para da Vinci con esa expresión tan ambigua que nadie es capaz de afirmar si sonríe o no.

'La Gioconda' de Leonardo da Vinci

'La Gioconda' de Leonardo da Vinci

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Dónde verlo: Museo del Louvre en París.

'El beso' de Gustav Klimt (1908)

Aunque es muy posterior a la 'Mona Lisa' de da Vinci, se debate con ella en popularidad y, para muchos, en belleza. Es el cuadro más famoso de Klimt y destaca por su curiosa técnica: está pintado con pan de oro, de ahí su brillo. Se cree que el autor se inspiró en los mosaicos de la iglesia bizantina de San Vital de Rávena, en Italia. Recuerda al imaginario religioso por ese motivo, pero también está repleto de erotismo y sensualidad, mostrando la conexión entre hombre y mujer.

'El beso' de Gustav Klimt

'El beso' de Gustav Klimt

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Dónde verlo: Österreichische Galerie Belvedere en Viena.

'La escuela de Atenas' de Rafael (1509-1511)

Esta obra representa el origen del pensamiento en la Antigua Grecia al tiempo que muestra un gran ejemplo de perspectiva lineal que Rafael aprendió del gran da Vinci. Aparecen Platón y Aristóteles en el centro, rodeados de otros filósofos como Heráclito o Hipatia. El autor plasmó en cada uno de los personajes a diferentes artistas de su tiempo. Así, Platón era Leonardo, Apeles era él mismo e Hipatia tenía el rostro de su novia Margherita.

'La escuela de Atenas' de Rafael

'La escuela de Atenas' de Rafael

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Dónde verlo: Museos Vaticanos en Roma.

'Las Meninas' de Diego Velázquez (1656)

Esta es una de las obras maestras más valoradas del arte español. Se trata de un retrato real poco usual en el que el propio pintor aparece representado y el rey solo sale como un reflejo en el espejo del fondo. Es un auténtico juego de perspectivas y luces que se adelanta a su época. El sevillano quiso dar un mayor protagonismo a las infantas, así como a la dama de honor, los enanos, el guardadamas o incluso el aposentador, por encima de los monarcas.

'Las Meninas' de Diego Velázquez

'Las Meninas' de Diego Velázquez

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Dónde verlo: Museo del Prado en Madrid.

'El grito' de Edvard Munch (1893)

Esa cara de desesperación que hemos visto tantas veces en redes sociales o incluso en un emoticono, plasma el sufrimiento con el que tuvo que lidiar el artista desde su infancia: su padre era alcohólico, su madre murió cuando él era pequeño y sus hermanas sufrían de trastornos mentales como bipolaridad. Tal y como él lo contó, la idea surgió durante una especie de ataque de ansiedad: "Yo me quedé quieto, temblando de la ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza".

'El grito' de Edvard Munch

'El grito' de Edvard Munch

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Dónde verlo: Galería Nacional de Noruega y Museo Munch en Oslo.

'Guernica' de Pablo Picasso (1937)

El artista malagueño es uno de los mayores exponentes del arte de vanguardia tanto en España como en el resto del mundo. La guerra civil española inspiró uno de sus cuadros más conocidos, más concretamente el bombardeo del ejército alemán sobre la ciudad vasca de Guernica. Con esta gigantesca obra que mide cuatro metros de alto y ocho de largo, Picasso muestra el dolor, los desastres y los horrores que la guerra deja tras de sí. Se expuso en el mismo año de su creación, en el pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de París.

Dónde verlo: Museo Reina Sofía en Madrid.

'Noctámbulos' de Edward Hopper (1942)

El pintor estadounidense parece detener el tiempo con este cuadro que representa una solitaria noche de Nueva York, una escena propia de cualquiera película de género noir. Lo más curioso es que Hopper pintó el diner sin puerta para acceder a él, lo que podría simbolizar el miedo a la soledad, la tristeza o la incomunicación. Lo compuso con la idea de retratar a unos noctámbulos que se encuentran en un café ante la atenta mirada del espectador que parece espiarlos desde fuera.

'Noctámbulos' de Edward Hopper

'Noctámbulos' de Edward Hopper

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Dónde verlo: Art Institute en Chicago.

'Impresión, sol naciente' de Claude Monet (1872)

El cuadro que dio nombre al movimiento impresionista no podía faltar en la lista. Era una época en la que todavía había ciertas reticencias a las innovaciones artísticas, pero Monet junto a otros compañeros organizaron una exposición en la que presentaron algunas obras de pinceladas libres y espontáneas, con las figuras borrosas y deformadas. Uno de los críticos en aquella época escribió: "Al contemplar la obra pensé que mis gafas estaban sucias. ¿Qué representa esta tela? El cuadro no tenía derecho ni revés. ¡Impresión! Desde luego produce impresión".

'Impresión, sol naciente' de Claude Monet

'Impresión, sol naciente' de Claude Monet

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Dónde verlo: Museo Marmottan-Monet en París.

'La gran ola de Kanagawa' de Katsushika Hokusai (1831)

Al igual que 'El beso' de Klimt o 'El grito' de Munch, esta obra -que no es una pintura, es un grabado xilográfico- se ha convertido en una de las más vistas en la cultura popular. Aparece en camisetas, murales, películas... Pertenece a una serie titulada 'Treinta y seis vistas del monte Fuji'. En esta estampa se observa una ola en una espiral perfecta dejando el mítico monte japonés tras de sí. Esta fue una de las obras que más inspiró a vanguardistas como Van Gogh para crear sus lienzos japonistas.

'La gran ola de Kanagawa' de Katsushika Hokusai

'La gran ola de Kanagawa' de Katsushika Hokusai

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Dónde verlo: Museo Metropolitano de Arte (MoMA) en Nueva York.

'Composición VII' de Wassily Kandinsky (1913)

Esta pintura de Kandinsky supone una de las obras cumbre del arte abstracto. El tema es el Apocalipsis y esta composición pertenece a una serie de tres cuadros. Los dos anteriores, Composición V y VI, representan el desastre del Juicio Final, oscuro, pero este, el VII, muestra el paso del mundo material al espiritual, con colores vivos y claros. Es una especie de liberación de sentimientos que el artista plasmaba en obras de este estilo, completamente abstractas.

'Composición VII' de Wassily Kandinsky

'Composición VII' de Wassily Kandinsky

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Dónde verlo: Galería Tretiakov en Moscú.

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