El viaje en tren más bonito y espectacular del mundo cuesta menos de 5 euros: atraviesa infinitas plantaciones de té verde, ciudades Patrimonio y el famoso Puente de los Nueve Arcos

Es la ruta en tren más famosa del mundo, y sin duda una de las más baratas.

El viaje en tren más bonito del mundo, sin duda.
El viaje en tren más bonito del mundo, sin duda. / Istock / Bulent Ince

Qué difícil es confirmar cuando algo es lo más bonito del mundo, sobre todo porque se trata de una opinión totalmente subjetiva. Pero hay ocasiones en las que la opinión es plural y unánime. Y sucede precisamente con la que la mayoría de los viajeros consideran el trayecto en tren más bonito del mundo, un viaje en tren que, sin duda, es de película. De película de aventuras, para ser precisos.

Un viaje de película: lo has visto miles de veces, seguro.

Un viaje de película: lo has visto miles de veces, seguro.

/ Istock / Francesco Dazzi

Hay muchas maneras de viajar en tren. Están los vagones de lujo que tren transportan a la Belle Époque desde tu compartimento, o los viajes panorámicos, que permiten contemplar incluso fenómenos naturales tan impredecibles y espectaculares como las auroras boreales. 

Adriana Fernández

Luego están los viajes en los que la comodidad, la decoración y los servicios a bordo son casi lo de menos. Así es este viaje del que hablamos hoy, siempre en la lista de los más bonitos del mundo. Y motivos no le faltan. 

Hay que viajar hasta 'la lágrima de la India' para descubrirlo.

Hay que viajar hasta 'la lágrima de la India' para descubrirlo.

/ Istock

El país del viaje en tren más bonito del mundo

Hay que viajar hasta el sur de la India para poder subir al tren que realiza el viaje más bonito del mundo. Concretamente hasta la isla de Sri Lanka, apodada ‘la lágrima de la India’ por su forma y su situación geográfica, y conocida por el color verde de sus paisajes, completamente cubiertos de plantaciones de té. 

Un lugar donde el color verde de las plantaciones de té cubren todo el paisaje.

Un lugar donde el color verde de las plantaciones de té cubren todo el paisaje.

/ Istock

Suele figurar en la lista de los grandes destinos para los viajeros de todo el mundo que disfrutan de los paraísos terrenales (¿quién no?). Y en Sri Lanka los encuentran: paisajes naturales de belleza absoluta, donde se combinan las montañas con las playas paradisíacas, las plantaciones de té con templos budistas, y las grandes urbes con ciudades milenarias. 

El famoso puente de los nueve arcos.

El famoso puente de los nueve arcos.

/ Istock

Para subirse al tren más bonito del mundo, hay que poner rumbo hacia el interior de la isla, porque es ahí donde se encuentra la ciudad sagrada de Kandy. Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, es la capital cultural de Sri Lanka y lugar de peregrinaje para los budistas, que acuden por devoción hasta el templo de la Reliquia del Diente Sagrado (o Dalada Maligawa): ese tesoro sagrado no es otro que los dientes de Buda. 

Además de ser centro espiritual, Kandy es también la puerta de entrada a las Tierras Altas, famosa por su biodiversidad y sus plantaciones de té. Y es aquí donde arranca la línea de tren que nos ha llevado hasta Sri Lanka en estas líneas: la que une la ciudad de Kandy con Ella

Es la ruta que pasa por la ciudad de Kandy.

Es la ruta que pasa por la ciudad de Kandy.

/ Istock / Zamarrenian

Se pueden hacer cuatro rutas en tren en Sri Lanka (todas parten desde Colombo, la capital), pero la joya de la corona sin duda es la que une Kandy con Ella. Un trayecto que atraviesa por paisajes diferentes: desde campos de té a colinas nubladas, pueblos con encanto y el famoso puente de los nueve arcos (lo has visto en miles de fotos, seguro).

El trayecto dura entre 6 y 7 horas aproximadamente, pero quienes lo han hecho saben que no se hace largo: las vistas desde la ventanilla son una pasada. Aunque el factor suerte es fundamental, porque no siempre es fácil elegir sitio, ni siquiera encontrar hueco libre, todo depende de la tarifa del billete que compres.

Cuál es el mejor billete para hacer el viaje perfecto

El billete más barato ni siquiera llega al euro, pero quizá merezca la pena gastarse un poco más (entre 3 y 6 euros) y garantizar cierta comodidad, según el estándar local (con la posibilidad de reservar asiento). Y luego está la clase VIP, que por unos 8 o 15 euros te asegura hasta aire acondicionado. Pero hay un problema: no podrás hacer fotos asomando la cabeza y sacando medio cuerpo del vagón (está prohibido abrir las ventanillas para que no se escape el frío). Y eso le quitaría encanto al viaje. 

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