El tren más bonito de España cuesta 40 euros: con vagones modernistas de 1912 y vistas hacia los paisajes más desconocidos de Baleares
Este es uno de los viajes en tren más espectaculares del país, es muy asequible y pasa por lugares que muchas veces quedan olvidados.

Existe una manera de viajar en el tiempo y no de manera figurada. Antiguamente, cuando se tomaba un tren, se hacía con el objetivo de llegar a algún destino, igual que ahora, pero la diferencia era que se hacían viajes tan largos, que era inevitable buscar la máxima comodidad -sobre todo por parte de las clases más altas-. Así nacieron trenes lujosos como el Orient Express o el Transcantábrico.

Montar en una locomotora de este estilo es un sueño que muchos viajeros pueden cumplir hoy, ya que algunos siguen ofreciendo viajes por los mismos recorridos de antaño, haciendo que los pasajeros vivan una suerte de viaje en el tiempo. Es lo que sucede con el tren más especial de las islas Baleares, que se inauguró en 1912 con el objetivo de atravesar la Sierra de Tramontana y conectar el pueblo de Sóller con Palma de Mallorca.
Se trata del Tren de Sóller, un ferrocarril centenario que subsanó la comunicación entre sendos puntos de la isla, que anteriormente conformaba un camino de herradura estrecho y complejo. De aquel momento aún se mantienen en pie los pueblos y algunos refugios para aquellos que se veían obligados a hacer el trayecto en pie, un total de 27 kilómetros de paisaje virgen idéntico al de hace un siglo y por solo 40 euros.
Un trayecto único por el interior de una de las islas más visitadas de España
Desde la estación de Palma, ubicada en la Plaza de España, atraviesa diferentes puntos: Son Sardina, Apeadero de Son Reus, Apeadero de Santa María, Apeadero de Caubert, Bunyola, Tunel Major, Mirador Pujol de'n Banya, Viaducte 'Cinc Ponts', Tunel 'Cinc-cents', Apeadero de Can Tambor y, finalmente, Sóller. Constituye un viaje hacia el interior de Mallorca, una zona menos explorada y con un encanto y una belleza inigualables.

Una vez en el pueblo de Sóller, se puede tomar el tranvía que conecta con el puerto y la playa en un trayecto de cinco kilómetros que se estrenó en 1913, un año después de la inauguración del tren. Pero antes de alcanzar este momento, no se puede dejar de disfrutar de los paisajes que ofrece el Tren de Sóller. Durante una hora de viaje, se suceden campos de pinos, olivos y almendros y antiguas fincas, al tiempo que se va descubriendo la sierra poco a poco.
Algo que llama mucho la atención de este tren es el interior de los vagones. A principios del siglo XX se cuidaba mucho la apariencia interna y la comodidad, y actualmente se conservan tal y como se idearon: paredes acristaladas, suelos y techos de madera lacada, ventanas de guillotina, asientos de cuero y metal y apliques dorados. En el vagón de primera clase, hay sofás en lugar de asientos, pero todo ello hace que el pasajero respire la Belle Époque.
Llegada a uno de los pueblos más bonitos de Mallorca
Después de la experiencia de montar en un tren que atraviesa la famosa Sierra de Tramontana, llegamos a Sóller, un pueblo encantador que también cuenta con numerosos atractivos, comenzando por la estación recubierta de elementos de estilo Art Déco que en el siglo XVII funcionaba como fortificación. En su centro histórico se pueden conocer edificios míticos como la iglesia de San Bartolomé o el Banco de Sóller, obra del modernista Juan Rubio.

El Modernismo fue un movimiento que también se vivió con fervor en las Baleares y, más allá del banco, se puede apreciar en la Casa Magraner o Can Prunera en mallorquín, una mansión de principios del siglo XX que hoy alberga la sede del museo de arte modernista. En el otro extremo se ubica el Puerto de Sóller, con playas de ensueño y la Torre Picada vigilando el paisaje y recordando la heroica batalla frente a los corsarios que atacaron sus costas.
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