Así es el megatrén submarino que Elon Musk quiere construir: de Londres a Nueva York en menos de una hora

Un túnel bajo el Atlántico, trenes supersónicos y una promesa futurista: la idea de Musk fascina, pero expertos dudan de que sea viable.

Una idea que, de momento, todavía está en el aire.
Una idea que, de momento, todavía está en el aire. / Istock

La visión de Elon Musk rara vez pasa desapercibida, pero esta vez parece sacada de una novela de ciencia ficción. El magnate de Tesla y SpaceX ha deslizado la posibilidad de crear un túnel submarino que conecte Londres con Nueva York en solo 54 minutos. El secreto estaría en un tren de levitación magnética circulando dentro de un tubo al vacío, alcanzando velocidades que rozarían los 4800 kilómetros por hora. En comparación, un vuelo comercial tarda unas 7 horas en cubrir el mismo trayecto.

El transporte que revolucionará la manera de viajar.

El transporte que revolucionará la manera de viajar.

/ Istock / franckreporter
Adriana Fernández

Una obra colosal bajo el Atlántico

El proyecto, apodado por algunos como Transatlantic Tunnel, implicaría excavar más de 5500 kilómetros bajo el océano Atlántico, lo que lo convertiría en la mayor infraestructura jamás construida por el ser humano. Para hacerse una idea, el Eurotúnel que une Francia con Reino Unido tiene apenas 50 kilómetros, cien veces menos.

Imagen del Eurotunel.

Imagen del Eurotunel.

/ Istock / beijingstory

Musk asegura que, con la tecnología de The Boring Company, el coste podría situarse en unos 19000 millones de dólares, una cifra sorprendentemente baja para semejante reto. Para los expertos, sin embargo, este cálculo es casi imposible, pues con los estándares actuales, el presupuesto podría dispararse hasta 1,5 billones de dólares.

Tecnología punta, pero llena de desafíos

La clave estaría en combinar dos innovaciones que hoy existen por separado:

  • Trenes de levitación magnética (maglev), como los que ya funcionan en Shanghái, capaces de superar los 400 km/h.
  • Túneles al vacío, que reducen la resistencia del aire y permiten velocidades supersónicas.

Sobre el papel, la fórmula es brillante, pues sin fricción mecánica ni resistencia, el tren podría “volar” dentro del tubo. Pero la práctica es otra historia. Mantener un vacío perfecto a lo largo de miles de kilómetros, atravesar la dorsal mesoatlántica (una cordillera volcánica activa en medio del océano) y garantizar la seguridad de miles de pasajeros son obstáculos mayúsculos.

¿Revolución o ciencia ficción?

Ingenieros y geólogos coinciden en que la idea es teóricamente posible, pero extremadamente difícil. Además de los retos técnicos, están los financieros y los políticos, pues coordinar a países a ambos lados del Atlántico y convencer a inversores de arriesgar sumas astronómicas no parece sencillo. Elon Musk, no obstante, ya ha demostrado que sus ideas “imposibles” pueden convertirse en realidad. Hace años parecía impensable enviar cohetes reutilizables al espacio o popularizar los coches eléctricos, y hoy lo son. Su proyecto de megatrén submarino podría tardar décadas, pero al menos abre un debate sobre el futuro del transporte global.

La propuesta de Musk es tan audaz como polémica; un viaje intercontinental en menos de una hora que, de realizarse, cambiaría para siempre nuestra forma de movernos por el planeta. ¿Estamos ante la próxima gran revolución… o ante un sueño que quedará en el cajón de las utopías? No lo sé, pero la idea de conectar Europa y América es jugosa, ¿o no?

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