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La estación de tren más bonita de Portugal es una obra de arte con más de 20.000 azulejos pintados a mano: cada uno cuenta la historia de Portugal y tardaron más de un año en instalarse

Su fama y prestigio han traspasado fronteras, convirtiendo a este lugar en uno de los más bonitos del mundo.

Esta obra de arte con más de 20000 azulejos es la estación más bonita de Portugal

Esta obra de arte con más de 20000 azulejos es la estación más bonita de Portugal / Istock

Hay veces que la historia no se lee, se mira. Sucede en los museos, donde las obras de arte se convierten en los mejores libros de historia para quienes los contemplan. Y es precisamente lo que sucede también con este lugar, uno de los más visitados de Portugal y convertido en todo un icono internacional entre las estaciones de tren más bonitas del mundo. Sin exagerar. 

A diferencia de otras estaciones impresionantes, el tamaño no es lo más relevante de esta, porque lo realmente llamativo está en la zona del vestíbulo de la estación, y no en el espacio reservado a los andenes, como muchos estarán pensando ahora mismo. 

La estación más bonita del mundo parece un palacio y es patrimonio de la Unesco

Adriana Fernández

Estamos en Oporto, en la estación de São Bento, una de las más bellas de todo Portugal. Y lo es gracias a los más de 20 000 azulejos que recubren las paredes del hall principal, esa antesala que hay antes de llegar a las vías del tren. 

Es una de las estaciones de tren más bonitas del mundo.

Es una de las estaciones de tren más bonitas del mundo. / Istock / Flavio Vallenari

Lo más relevante es que, además de ser preciosos, fueron pintados a mano, uno a uno, por el artista portugués Jorge Colaço a principios del siglo XX. Y es que esta estación data del año 1916; esa fue la fecha de su inauguración oficial, levantada en las ruinas del antiguo convento de São Bento que fue arrasado por un incendio. En homenaje, la estación tomó prestado su nombre.

El edificio que ocupó su lugar se construyó adaptado a los nuevos tiempos: en clave historicista, con una fachada de corte neoclásico y un marcado acento francés, como se puede apreciar desde el exterior. 

Se levantó sobre las ruinas del antiguo convento de São Bento.

Se levantó sobre las ruinas del antiguo convento de São Bento. / Istock / Leonid ANDRONOV

La gran biblioteca de la historia de Portugal

Y si el edificio es relevante, más lo son los azulejos artesanales, pintados en blanco y azul, de Colaço. Porque juntos narran algunos de los pasajes más importantes de la historia de Portugal, como si se tratase de un libro o una gran biblioteca, incluso. De hecho, así lo describió el mismísimo José Saramago, uno de los autores portugueses más relevantes de la literatura contemporánea. 

Las cuatro paredes principales de la estación muestran escenas de batallas épicas y desembarcos históricos del pasado de Portugal, pero también momentos de la vida más cotidiana y popular, como no podía ser de otro modo. 

El vestíbulo es como una gran biblioteca en la que se narran los episodios más memorables de la historia de Portugal.

El vestíbulo es como una gran biblioteca en la que se narran los episodios más memorables de la historia de Portugal. / Istock / Oleksandr Prykhodko

Por eso, en esos magníficos paneles que cubren los muros del vestíbulo, se pueden contemplar desde la batalla de Valdevez a la entrada del rey Juan I de Oporto, o la conquista de Ceuta junto a momentos de la vida en el campo o el desarrollo del ferrocarril en el país, ese que llegó hasta la estación de Oporto en la que precisamente nos encontramos.

Los azulejos se produjeron en la Real Fábrica de Cerámica de Sacavém, siguiendo una tendencia muy racionalista e historicista, tan características del siglo XX. Y lo más curioso es el tiempo que se tardó en instalar este mural: más de un año, entre 1905 y 1906. 

Más de 20000 azulejos pintados a mano en blanco y azul.

Más de 20000 azulejos pintados a mano en blanco y azul. / Istock

Dónde está esa preciosa estación

La estación de tren de São Bento está en la Praça de Almeida Garrett, muy cerca de lugares icónicos de la ciudad, como son la Avenida dos Aliados, la Catedral de Sé y el Puente de Don Luis I, a solo unos metros caminando calle abajo. Y lo mejor: visitar el vestíbulo de los azulejos es gratis.