5 días a bordo de uno de los cruceros más lujosos del mundo: toboganes acuáticos, caída libre de 10 pisos y más de 17 opciones gastronómicas
Adrenalina, gastronomía, relax y un sinfín de rincones para pasar las mejores vacaciones de tu vida. Nos subimos a uno de los cruceros más lujosos del mundo para decirte alto y claro que ¡DEBES VIVIRLO UNA VEZ EN LA VIDA!

Cinco días, dos países, una ruta inaugural entre Lisboa y Southampton y un barco que en sí mismo es un destino. Hemos sido los primeros en embarcarnos en el Norwegian Aqua, el nuevo buque insignia de Norwegian Cruise Line, que estrena su nuevo diseño Prima Plus, con más espacio, más opciones y un lema que te acompañará durante todo el viaje: aquí has venido a relajarte, disfrutar y a pasártelo bien. Y quizás a afinar tu voz como un barítono durante la noche... pero eso ya lo descubrirás más tarde.
Te cuento, en 5 días recorriendo sus 5 highlights, todo lo que no te puedes perder si decides embarcarte en uno de los cruceros más lujosos y divertidos del mundo.
Dia 1 – Adrenalina y entretenimiento
Subir por primera vez al Norwegian Aqua es como entrar en una ciudad gigante que flota. Arrastras tu maleta desde la cubierta 5 hasta tu habitación y ya los ojos se dirigen a, al menos, unos 15 lugares diferentes. Pero hay uno entre todos ellos que destaca entre los demás y que ya se ve desde tierra: un impresionante tobogán acuático que promete darte el chute de adrenalina que mereces al embarcarte.

Lo han llamado Aqua Slidecoaster y es una atracción híbrida entre montaña rusa y tobogán acuático. Lo cierto es que una vez a bordo no tardó en hacerse viral en redes sociales, pues tiene el impulso de una gran montaña rusa y todo lo divertido de un tobogán acuático que atraviesa media cubierta y en el que saldrás fresquito y empapado para empezar a disfrutar de tu día.
Otra de las emociones fuertes de este crucero es The Drop, su ya famosa caída libre de diez pisos que inauguraron con el primero de sus novedosos cruceros, el Norwegian Prima. Cruzas las piernas en una cápsula, se abre una trampilla y bajas del tirón de una de la planta más altas del crucero a una de las inferiores. Es ya una seña de identidad de estos barcos y una experiencia que es, también, pura adrenalina.

Quizás la novedad más curiosa de este barco sea una nueva opción de entretenimiento que te mantendrá tardes y tardes absolutamente enganchado: el Glow Court, un espacio multideporte con paredes y suelo LED en el que encontrarás diferentes juegos de baloncesto y fútbol para jugar en familia o con amigos. Es uno de los rincones más divertidos de un barco en el que es prácticamente imposible aburrirse.
La noche la reservamos para el Aqua Theater & Club, un teatro de primer nivel que muta al caer la noche en una macrodiscoteca donde disfrutar de una noche de copas y bailes. Allí vivimos un adelanto de uno de sus nuevos espectáculos: “Revolution: A Celebration of Prince”, un show que merecería su propio lugar en Broadway en el que literalmente no dejarás de abrir la boca con su música y coreografía en vivo. De verdad: es uno de los shows más impresionantes que hemos visto JAMÁS en un crucero.

Pero no os vamos a engañar: tenemos un sitio favorito al caer la noche. Y no quiero decir nada personalmente... pero hubo gente que me paró durante este crucero inaugural para pedirme expresamente que volviera a pasarme por la noche por el Syd Norman’s Pour House, un pub al estilo irlandés en el que encontrarás música en vivo y... ¡Karaoke! Y si, si lo estás pensando... soy absolutamente culpable de hacerme preso de ese micrófono, afinar mi voz y cantar algunos de los temas más absolutamente bochornosos de las playlists españolas. ¿Por qué me paraba la gente por los pasillos tras una noche aquí? Bueno, creo que ese es un secreto que quedará guardado para mi (y para todos los viajeros que se embarcaron conmigo).

Otra de las paradas para un ambiente relajado es The Improv At Sea, un lugar perfecto para escuchar monólogos cómicos y que por las noches también se convierte en una pequeña discoteca con música. Para las familias felices: el Kid’s Park y para románticos el Observation Lounge al atardecer, que promete que consigas uno de los besos más románticos de tu vida.
Es el primer día, pero el barco ya empieza a mostrar su capacidad para contentar a todos. Y a mí, después de desgarrarme la voz en el karaoke y hacer un baile que avergonzaría hasta a mi madre, ya me tiene absolutamente conquistado. Creo que he contado mi secreto.
Dia 2 – Una vuelta al mundo por su gastronomía
El segundo día nos levantamos con muchas ganas de comer. Y aquí opciones no nos faltan: hay más de 17 y prometen mantener tu estómago contento prácticamente las 24 horas del día. Bienvenidos al día grande: el día en que nos empachamos con sus exquisitos restaurantes.
La primera comida del día, nuestro amado desayuno y el único capaz de hacer que nos despertemos pronto desde nuestro cómodo camarote, lo pasamos en uno de sus restaurantes más bonitos e icónicos: el Hudson’s, que funciona con carta y que te recibe con unos amplios ventanales de 270ª. Aqui encontrarás desde huevos benedict con salmón ahumado a unos deliciosos huevos con bacon servidos con un café con leche. El día empieza, gastronómicamente hablando, por todo lo alto. Pero esto no ha hecho más que empezar.

Al medio día nos instalamos en el Indulge Food Hall, un concepto al estilo de mercado que reúne ocho puestos con diferentes especialidades. Te sientas en la mesa, coges tu tablet y te pones a pedir como si no hubieras comido en 5 días: arrancamos con un pollo Tikka del puesto Tamara, continuamos con unos noodles salteados de Nudls, unos pocos tacos de Latin Quarters, un poco de pescado de Seaside y terminamos con un pastel que podría ponerse en un catálogo de El Corte Inglés de Just Desserts. O lo que es lo mismo: pasamos una comida en la que cada uno pide lo que quiere sin tener que separarte de la misma mesa. Porque otra cosa no... pero una sobremesa a nosotros nos gusta mucho.

Por la noche llega el desfile de especialidades: Nos comemos un rib-eye con puré trufado en Cagney’s, su restaurante para amantes de la carne. Nos ponemos finos en Le Bistro con su sopa de cebolla y magret, su restaurante francés. Luego pasamos por el espectáculosde sus planchas chisporroteantes en Hasuki, hacemos un viaje a Japón con un sushi de escándalo en Nama y nos animamos a la Dolce Vita italiana en el Onda by Scarpetta, donde degustar una pasta al dente con tomate confitado. Como no tenemos fondo seguimos con un pescado a la brasa en Palomar, de inspiración Mediterránea y nos hacemos un viaje a México con unos burritos y unos tacos en Los Lobos.
De postre lo que más nos gusta: una buena recena a las 3 de la mañana. Nos vamos a The Local Bar & Grill, donde amenizamos a nuestro estómago con una hamburguesa con queso o unas patatas fritas hechas al momento.

La guinda del pastel se pone en sus bares, con cócteles de autor, copas bien puestas y nuestro favorito: un bellini fresquito. Hay muchas opciones: el Belvedere Bar, el Metropolitan Bar o el Penrose Bar. Estos, aunque son nuestros favoritos, son solo algunos de los muchos lugares donde puedes esparcirte con una copa mientras hablas de tu próximo puerto. Nos vamos a la cama y solo podemos pensar en una cosa: creo que no hemos comido lo suficiente. ¿O era que estábamos empachados porque todo estaba increíble y solo queríamos repetir y repetir? No lo recuerdo bien...
Día 3 – Habitaciones para soñar
Solo hay una cosa en esta vida que nos guste más que un paseo gastronómico por un crucero: el placer de descalzarse, ponerse el pijama y saltar hacia las sábanas de nuestra cama después de pasar dos días de pura diversión. Para eso solo tendremos que llegar a nuestra habitación 11415, ubicada en la planta 11 y al final de un laberinto de pasillos que huelen a colonia cara. El paseo merece la pena por lo que encontramos al abrir la puerta de nuestro camarote de clase Balcony. O lo que es lo mismo: los que tienen una preciosa terraza en la que admirar el choque de las olas durante la mañana, la tarde y la noche. Quizás estos sean los camarotes que tienen el equilibrio perfecto entre precio, espacio y vistas: no hay dinero que pague la luz natural chocando contra nuestra cama doble, la comodidad de un sofá donde tomarse un café a media tarde viendo el atardecer o el espacio que ofrecen sus armarios. Porque sí: en estos cruceros no hace falta hacer un tetris con la maletas, te cabe todo lo que llevas en el armario.

Estas habitaciones son perfectas para nuestro gusto, pero también disponen de muchas otras, como los estudios: perfectos para viajeros solitarios o las Suites de varios dormitorios que son perfectas para los que viajan en familia. También merece la pena explorar las Club Balcony Suite, que añaden un toque de lujo con un vestidor y baño más amplio.
Pero ay... si eres de los que busca la experiencia DEFINITIVA tienes que alojarte en sus ultra lujosas habitaciones ubicadas en The Heaven, el enclave más exclusivo del barco. Aquí solo se puede acceder con tarjeta y disfrutarás de mayordomo y conserje 24 horas al día, un restaurante privado con carta de alta cocina, un lounge silencioso, un solarium con piscina y jacuzzis propios, sauna, ice room y embarque y desembarque prioritario. Las habitaciones, sin ir más lejos, son todo lo que esperamos: grandes suits con comedor, habitaciones, amplios baños y salones y terrazas que son el epítome de la relajación en alta mar.
Día 4 - Tiempo de relajarse
Después de sentir la adrenalina, degustar los platos más exquisitos de sus restaurantes y probar todas las camas habidas y por haber... toca bajar revoluciones. Y yo, que he vuelto a pasar otra noche en el karaoke haciendo de las mías, necesito este día más que nunca. Con paso firme y con mis chanclas de la marca FILA que me dan un toque de hombre relajado, me dirijo hacia uno de los epicentros de la relajación de este barco: el Mandara Spa & Thermal Suite.

No estuve ni una, ni dos, ni tres, ni cuatro horas... me pasé aproximadamente unas 6 horas sintiendo que el mundo era para mi. Bañito en la piscina climatizada, un poco de sauna, un poco de baño al vapor y luego a una de sus tumbonas calefactadas a admirar las olas del océano. Y vuelta a empezar. Cuando vi que ya empezaba a arrugarme por completo pensé... ¿Y un masaje? Y allí que me fui, a que me arreglaran la espalda con uno de sus más de 30 tipos de masajes. El de las piedras volcánicas: un espectáculo.

Hay otro lugar que a mí me relaja mucho de este crucero: el OceanWalk, una pasarela de cristal que recorre gran parte del barco donde, además de sacarte una de las fotos más espectaculares del momento, también tendrás un agradable (y vertiginoso para algunos) paseo sobre el mar. Si eres de los espacios only adults vete al Vibe Beach Club con hamacas aseguradas, servicio de camarero, jacuzzis infinitos y balinesas donde pasar tu tiempo en la más absoluta contemplación.
Día 5 – Se acaba lo bueno... pero hay mucho por descubrir
Empiezo a divisar Southampton, la última parada de este viaje inaugural y ya se me empieza a caer la lágrima por la mejilla. Aprovecho este último día para descubrir otros lugares de este barco que me parecen absolutamente fascinantes: el Tee Time, un mini-golf tecnológico con realidad aumentada; The Stadium, un universo repleto de juegos; el Splash Academy y el Entourage, clubs infantiles y juveniles con monitores en el que ves a los niños disfrutar como nunca o el Pulse Fitness, su aclamado gimnasio con ventanales de par en par con vistas al mar que son perfectos para bajar la hamburguesa de las 3 de la mañana del otro día.

Me despido del barco en el Starbucks de su plaza central en el que me he pedido un flat white. Con el último sorbo escucho las palabras más desgarradoras de este viaje: toca desembarcar y volver a la realidad. Pero lo que me llevo es algo mucho más grande: 5 días en los que no he necesitado bajarme del barco para disfrutar de unas vacaciones de 5 estrellas.
Este viaje, además, fue histórico: fue el debut del Norwegian Aqua en Europa, con más de 2.000 invitados procedentes de todo el mundo, una tripulación afinada al detalle y la sensación constante de estar estrenando algo pensado para durar. El diseño Prima Plus ofrece más espacio exterior e interior, unos detalles más cuidados y un atrio de tres cubiertas que actúa como plaza mayor del barco.
Me bajo y solo puedo pensar una cosa: que no haya cámaras grabando en la sala del karaoke. Porque sí, ante todo uno quiere seguir preservando su dignidad... pero lo que pasa en el Norwegian Aqua, se queda en el Norwegian Aqua.
Síguele la pista
Lo último