Vía Calda, senderismo con Spa en el Pirineo leridano

Una ruta para caminantes de 80 kilómetros a través del Pirineo leridano descansando en balnearios y en establecimientos con Spa. Es la denominada Vía Calda. El relajante premio al final de cada día bien merece el largo paseo.

Teresa Pinyol

Cada vez hay más propuestas tipo pack para senderistas, por las que diferentes empresas de actividades de montaña gestionan toda la logística y permiten que los viajeros puedan disfrutar del camino. Sin duda, la denominada como Vía Calda es una de las más apetecibles: un itinerario de 80 kilómetros por la mejor zona termal del Pirineo. La idea surgió en Andando sin Equipajey consiste en un viaje por etapas que se inicia en Pont de Suert y permite recorrer las localidades de Barruera, Erill La Vall, Boí, Tahull, Tredòs, Salardú, Arties, Vielha, Bossòst y Les. En cada jornada, de las cuatro o cinco que puede durar la Vía Calda, se camina entre cuatro y seis horas por pistas, lo que permite que sea una ruta apta para todos los que estén mínimamente en forma. Desde su web es fácil escoger las diferentes opciones que puede incluir el forfait que tienen preparado.

Antes de emprender el camino conviene visitar la curiosa Iglesia de la Asunción de Pont de Suert, tanto para encomendarse a la Virgen como para comprobar el impacto que durante los años 50 tuvo la empresa hidroeléctrica Enher en la zona. Su aterrizaje significó un súbito incremento demográfico, que se tradujo en la construcción de residencias para los obreros, cine, hospital y... ¡cómo no! un templo que se conoce popularmente como la Iglesia Nueva. El volumen de la nave y las pinturas interiores bien valen unos minutos de deleite en la capital de la Alta Ribagorça. Iniciar la primera jornada de 18 kilómetros (con un desnivel de 410 metros) deparará sorpresas tan significativas como las poblaciones de Barruera y Erill La Vall, donde se encuentran dos de las míticas iglesias del románico leridano que son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En la segunda población es recomendable visitar el Centro de Interpretación del Románico para adentrarse de lleno en lo que supuso este estilo artístico durante los siglos XI, XII y XIII.

Récord Guinness termal

El segundo día la ruta es realmente corto: solo 9 kilómetros para los que se emplean unas cuatro horas a ritmo tranquilo, sin contar las paradas que se desee realizar para disfrutar de las iglesias con el sello de la Unesco (Sant Joan de Bohí, Santa María de Tahull y Sant Climent de Tahull). En esta etapa se disfruta tanto de la influencia lombarda de esta arquitectura como de las estrechas calles empedradas, los tejados de pizarra negra y las balconadas de madera de las casas. Pero, sobre todo, conviene dejarse hechizar por los ojos del Pantocrator que preside el ábside de Sant Climent, obra del que se denomina el Maestro de Tahull. No se conoce el verdadero nombre del artista que supo captar con tanta riqueza de detalles la existencia del Dios justiciero y amenazador de la Edad Media, a pesar de ser considerado el mejor pintor del románico de toda Europa gracias a esta composición mural. La meta después de tan cultural viaje es Caldes de Boí, destino turístico termal desde el siglo XVIII, donde -si uno lo desea- se puede disfrutar del circuito acuático del mítico balneario. Este centro cuenta con 37 manantiales de diferentes composiciones que emanan agua a diversas temperaturas (de 4ºC a 56ºC) por una superficie de 24 hectáreas de jardines; no extraña, pues, que tenga el récord Guinness por ser la estación termal con mayor variedad de aguas minero-medicinales del mundo. En la tercera etapa hay servicio de taxi incluido para ir desde Caldes de Boí hasta el embalse de Cavallers. Desde allí se prosigue la ruta a pie -que será de 14 kilómetros-, que transcurrirá por el puerto de Caldes (situado a 2.550 metros de altura) para alcanzar el siguiente Valle, el de Aràn. Se pasa por el refugio Colomers (situado en la zona periférica del Parque Nacional de Aigüestortes) para terminar el día en el Spa de Banhs de Tredós, un establecimiento con mucho encanto que aprovecha estas aguas sulfurosas para sus instalaciones, una surgencia termal natural que ya se utilizaba en la época romana. Sin duda, se es más consciente de la excepcionalidad del lugar cuando se explica que las aguas emanadas por este manantial fueron llovidas muchos siglos atrás. Tanto el establecimiento (de solo 9 habitaciones) como el entorno (el Circo de Colomers) hacen que la estancia en este enclave sea una experiencia inolvidable.

Bajar al valle

Aunque al salir de Banhs de Tredòs hay un trecho de subida, reconforta saber que después el desnivel será descendente durante más de mil metros. Por eso el recorrido de 22 kilómetros no se hace pesado. Durante la ruta se siente la energía de los espectaculares abetos del Coll de Porera y será fácil imaginar el ajetreo que los esquiadores y amantes de la nieve mantienen en Baqueira durante el invierno y la primavera. La ruta pasa después por Salardú (típica población aranesa de solo 227 habitantes), donde se descubren varias fuentes y abrevaderos para el ganado y -si se observa con interés- diversos ventanales del siglo XVII o los restos de la muralla que en su día protegía un castillo. La siguiente población antes de llegar a Vielha es Arties, localidad en la que se encuentra un manantial que hace años dio lugar a un balneario hoy en decadentes y bellas ruinas. En esta interesante localidad se pueden observar ventanas renacentistas repletas de flores contrastando con el románico y el gótico de su iglesia. Pero lo que llama especialmente la atención es la Casa Palacio de Don Gaspar de Portolà, intrépido personaje que fue el descubridor y primer gobernador de California. Esta joya arquitectónica del siglo XIV hoy es un bello Parador Nacional. Una vez en Vielha se puede librar el cansancio del camino en su Palau de Gèu (Palacio de Hielo), ya que el forfait de la ruta incluye entrada gratuita para disfrutar de su piscina, su sauna y su gimnasio.

Siguiendo los pasos romanos

De la capital aranesa se sale por el Camin Reiau, que discurre por la orilla del río Garona y que tiene su origen en una antigua calzada romana. La primera parada de los últimos 20 kilómetros será en Aubert, lugar idóneo para refrescarse con la fuente que proviene de la Varicauba, un espectacular y espesísimo bosque de abetos que podría ser la localización perfecta para una nueva entrega de Eclipse. Allí se encuentra la iglesia románica de San Martín, que durante un tiempo se usó como convento de monjas.

La senda lleva hasta Es Bordes, allí donde confluye el Garona con el Joeu... punto por el que bajan las aguas provenientes del glaciar del Aneto. Más tarde se llega a Bossòst -prácticamente en el límite con la frontera francesa-, para contemplar las ruinas de un antiguo castillo, y este viaje termina en Les, enclave del centro Termas de la Baronía, que puede poner un broche de oro al recorrido gracias a sus masajes, fangos, piscinas... Desde esta población un autocar devuelve al punto de partida en El Pont de Suert. Se ha completado la ruta y es el momento de hacer balance y reflexionar sobre lo que afirman los guías de Andando sin equipaje: "Si andar es salud, imagina hacerlo recorriendo los mejores hoteles termales y Spas del Pirineo".

Cita con el arte románico

Las iglesias del Valle de Bohí son un conjunto de nueve templos románicos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000. La excepcionalidad de este conjunto se debe tanto a la calidad y singularidad de la arquitectura como a la conservación de algunos frescos pictóricos. Durante la ruta propuesta se disfrutará de la sólida belleza de las parroquias de Barruera, Erilla La Vall, Boí... y de las dos delicias que conforman la peculiar idiosincrasia de Tahull, minúscula población que a principios del siglo XX consiguió que no salieran de sus dos iglesias ninguna obra de arte rumbo a Estados Unidos. Actualmente los originales están a buen recaudo en el MNAC (Barcelona), pero es aconsejable visitar también las reproducciones pictóricas allí donde se concibieron. Las pinturas románicas de Tahull custodiadas en este museo se hicieron desde entonces mundialmente famosas y fueron objeto de estudio por parte de grandes profesionales del arte, lo que arrastró a un estudio sistemático de todas las demás pinturas murales de las iglesias del valle de Bohí, la mayoría de las cuales se hallan a buen recaudo, protegidas en el citado Museo Nacional de Arte de Cataluña y en el Museo Episcopal de Vich. Pero el románico de este viaje no termina aquí: en el siguiente Valle (el de Arán) hay preciosos templos menos conocidos, pero muy interesantes: Sant Andrèu de Salardú, Santa María d''Arties y Sant Miquèu de Vielha. El románico tardío de la primera iglesia, las pinturas góticas y renacentistas de Arties, y el cristo gótico del siglo XII de Vielha justifican -de largo- una visita reposada.

Vender caviar a los rusos

Desde hace unos años no es necesario que el caviar viaje miles de kilómetros para llegar a nuestro paladar. En 1999 un biólogo de la piscifactoría de truchas de Les creyó que era posible criar esturiones en aguas templadas (debido al remanente de la central hidroeléctrica) para cerrar el ciclo de sostenibilidad utilizando los recursos de la empresa de energías renovables Neoelectra. Hace solo diez años que se vende el caviar Nacarii, pero en este corto lapso de tiempo ha conseguido ganar diferentes premios de calidad e incluso superar a algunas firmas reconocidas en diferentes catas a ciegas realizadas por expertos. Por algo han conseguido que Rusia sea su mercado principal (con un 24% de su producción). Al pasar por Les vale la pena disfrutar de la cata de su Tienda Gourmet: por 25 euros (2 personas) se saborea una latita de caviar bien maridada con una copa de cava.

VIAJAR recomienda

Aprovechar la opción que ofrece este tipo de viajes de realizar todas las compras soñadas... sin tener que llevarlas a cuestas. La empresa Andando sin Equipaje puede encargarse de trasladar los paquetes al punto de partida (Pont de Suert). Se recomienda hacer acopio de las diferentes delicatessen que estas comarcas ofrecen, e incluso aprovechar la amplia oferta de ropa de aventura y senderismo que se puede encontrar en las localidades principales.

Qué comprar

Conservas de jabalí, quesos, patés y mermeladas de la zona. En Carnicería Pedarròs (Calle Major, 6, Bossòst) hay una excelente selección.

En Vielha, The Secret Spot tiene material textil de montaña y utensilios para deportes outdoor a un precio competitivo.

Dónde comer

Si el viaje coincide en fechas con la 21 edición de las Jornadas Gastronómicas de las Setas en La Alta Ribagorça, es una experiencia micológica inigualable. Estas se celebran todos los fines de semana del 10 de octubre al 1 de noviembre.

Qué visitar

El 25 de octubre se celebra la popular Fira de la Girella de El Pont de Suert. El evento toma el nombre de uno de los alimentos más exquisitos y originales de esta zona pirenaica: un embutido realizado a base de carne de cordero, arroz y huevo. Además de una muestra en vivo de cómo las amas de casa lo preparaban antaño, se disfruta de una muestra de los oficios antiguos vinculados al mundo rural y ganadero.

Más información: www.lleidatur.com