Vacaciones en una granja: cómo romper el estrés con una (auténtica) escapada rural

Existe otra forma de entender el verano… y es muy saludable  

Noelia Ferreiro
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Pastorear el rebaño, ordeñar vacas y cultivar hortalizas. Hay quien pensará que es de locos, pero esta no solo es una opción de vacaciones sino también una terapia saludable para decir adiós al estrés. Pasar el verano en una granja es mucho más que realizar una completa inmersión en la naturaleza: es reducir el uso de la tecnología y descubrir (oh, sorpresa) la auténtica vida campestre.

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Esta tendencia, cada vez más en alza entre los urbanitas agotados de la frenética rutina, tiene un nombre. Se llaman ocio educativo y define a algo así como retiros ecológicos donde vivir por un tiempo en la más estrecha relación con el entorno. Esto significa entenderlo, respetarlo y acompañarlo sin dañarlo, algo que pasa por construir, cultivar y criar a los animales con el mínimo impacto posible.

Tiempo para pensar

Las vacaciones en una granja suponen otra manera de entender el verano, lejos del tumbing en la playa o de la reconfortante calma de la montaña. Aquí el tiempo libre se reserva para desempeñar labores que requieren un esfuerzo y por las que, incluso, se llega a pagar. Regar el huerto, alimentar a las gallinas, cosechar los frutos, pero también hacer pan, elaborar mermeladas, cocinar los huevos recién puestos, preparar los guisos en un horno de leña.

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A cambio del trabajo, estas tareas lo tienen todo para reportar al cuerpo y la mente óptimos beneficios. Lo dicen los psicólogos: una estancia en el campo no solo eleva el estado de ánimo, sino que además ayuda a mejorar nuestro físico. Se trata de volver a las raíces, de reconectar con nuestro interior y de encontrar, al fin, la ocasión para pensar tranquilamente.

Sabiduría rural

Existen algunas propuestas de agroturismo en España que nos sumergen por un tiempo en lo que para los habitantes de pequeños pueblos no es sino la vida real: la auténtica ruralidad. Por ejemplo en Segovia, donde existe un lugar así perdido por las tierras de Pedraza e integrado en el Parque Natural de la Sierra de Guadarrama. Se llama Outback Spain.

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En él, además del día a día de la granja (las vacas, las aves de corral…) se desempeñan labores tan interesantes como botánica, monta de caballos y oficios artesanos como la cestería. Para que no sobre el tiempo, incluso se imparten cursos temáticos sobre bioconstrucción para aprender a edificar con técnicas tradicionales, pinturas naturales y aprovechamiento de las aguas usadas.

En familia

También están las casas rurales con granja, una opción que es un éxito asegurado para las escapadas en familia. Aquí los niños se lo pasan en grande convertidos en diminutos ganaderos y agricultores. Y es que la peculiaridad de estas casas es que cuentan con huertos y animales, lo que confiere otro tipo de disfrute para los menores más allá de la piscina y el parque infantil.

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Nadie se irá sin haber realizado experiencias tan reconfortantes como recoger los huevos frescos del gallinero, recolectar las lechugas, cepillar a los caballos, montar en poni, alimentar a las cabritas y descubrir que la leche no llega al mundo en un tetrabrik.