Tras la leyenda mora del Barranco de la Encantada

Las señoriales calles de Planes de la Baronía aún rezuman el aroma de su origen árabe. Situado a los pies de un castillo del siglo XII, construido sobre asentamientos de la Edad del Bronce, Planes fue mora antes que cristiana. En las faldas de sus empinadas calles nace el Vía Crucis, que lleva a la ermita del Santo Cristo y al Barranco de La Encantada, repleto de caminos donde se funden arroyos, cortados, cerezos y leyendas.

Irene González

Con algo más de 800 habitantes,Planes de la Baronía es una atractiva villa ubicada a los pies de la Sierra del Cantalar, de la que se empieza a tener noticias en la época del caudillo Al Azraq, "el de los ojos azules". Planes destila el aroma defensivo que debió tener antaño y que representa el contrapunto con la calidez de sus gentes. A media hora de Alicante, y a algo menos de cuatro de Madrid, es una auténtica sorpresa por sus valles, sierras, barrancos y su gran riqueza de agua, lo que la convierten en un vergel cuajado de cerezos.Antes de comenzar la ruta del Barranco de la Encantada, circular y con un recorrido de 12 kilómetros, las estrechas y empinadas calles de Planes de la Baronía invitan a pasear y constatar que debió ser deseada por moros y cristianos por su estratégica ubicación. Desde el castillo se controlan valles, montañas y pasos, y, sin duda, debió ser una pieza clave para la Reconquista.

Desde el ayuntamiento, que conserva en su sótano la antigua prisión, cruzamos sus arcos y tomamos la empinada calle de la izquierda para subir hasta el castillo que domina la villa, el valle y los pasos fronterizos naturales. Se construyó en el siglo XII con un marcado estilo árabe y era propiedad de Al Azraq, de padre musulmán y madre cristiana. Al Azraq pasó largas temporadas en las cortes de Aragón, Valencia y Granada, pero, ante los abusos contra la población islámica, encabezó tres sublevaciones y murió en la última, en Alcoy. La fortaleza fue remodelada cuando Jaime I El Conquistador la ocupó tras la conquista de Planes. Con casi tres mil metros cuadrados, tiene ocho torres, un enorme aljibe adosado en la muralla Este y su cometido era defensivo, conun complejo sistema de seguridad que incluía un antemural y una entrada en codo.En la bajada de la fortaleza, a la izquierda, está la iglesia de Santa María, la más antigua del municipio, ya que, después de ser otorgada la carta de establecimiento a los católicos, Planes era la única villa cristiana porque las pedanías seguían siendo islamitas. Al parecer, se construyó sobre la antigua mezquita que no llegó a derruirse, y se cree que se utilizó como cripta de la iglesia. De vuelta al ayuntamiento, salimos de Planes para llegar al acueducto, una obra de ingeniería árabe que dejó la comarca repleta de diques, molinos y albercas. El acueducto está en funcionamiento y acerca el agua por una acequia hasta la fuente ubicada al final. Del surtidor el agua pasa al antiguo lavadero público, una bella construcción que hoy se sigue utilizando. Se cree que el acueducto podría haber abastecido de agua al castillo mediante un moderno sistema de bombas hidráulicas.

Calvario hasta el Santo Cristo.
Bajamos desde el acueducto para cruzar el puente del Barranco Hondo y salir a la carretera, donde tenemos que girar a la izquierda. A unos 200 metros de distancia, entramos por el camino de la derecha, por el Vía Crucis por el que ascendemos hasta la ermita.La subida es en zigzag y muy dura, pues en menos de un kilómetro se coronan 600 metros de altura. Por tanto, es recomendable detenerse en cada una de las estaciones de este camino de peregrinos. El desnivel es un auténtico calvario solo recompensado por las sensacionales vistas que ofrece.Antes de llegar a la última estación, cerca de unos cipreses, la calzada termina en uncamino asfaltado que lleva directamente hasta el santuario. Junto al templo, construido en el siglo XV, está la antigua casa de los ermitaños. La panorámica resulta impresionante desde este mirador natural. Dejamos el lugar por el camino que sale bajo la ermita, a la derecha, y llaneando cruzamos un collado por el que seguimos bajando hasta alcanzar un camino asfaltado con una señal de Stop. Cruzamos de frente, por el camino de tierra de bajada, atravesamos una vaguada y ya empezamos a contemplar los cerezos. Continuamos por este camino de tierra que zigzaguea en alguno de sus tramos para, de este modo, suavizar la pendiente.

Entre cerezos y olivos.
Al llegar a una finca, hay que estar atentos para no pasarnos el estrecho camino que sale a nuestra derecha, porque está poco marcado. Subimos por su fuerte desnivel y llegamos al asfalto. Continuamos a mano derecha, en sentido bajada, hasta llegar a la CV-700, donde a menos de 200 metros, y antes de llegar al Pont de Les Calderes, tomamos la desviación a la izquierda, muy visible, para entrar en elBarranco de la Encantada. La zona sorprende por su increíble riqueza acuífera, por sus famosas plantaciones de cerezos, olivos y almendros, y por su exuberante vegetación. La entrada al Barranco de la Encantada está flanqueada por cerezos, que conforman un verdadero espectáculo para los sentidos. No en vano, Planes, una localidad agrícola por tradición, es conocida como la capital de la cereza, con un fruto tan exquisito que se lo disputan alemanes, franceses y holandeses, quienes compran el 90 por ciento de la producción. Tras la plantación de cerezos, empezamos a divisar la entrada al barranco. Sus gigantescas rocas cuajadas de pino mediterráneo indican que entramos en la fecundaSierra del Cantalar, un increíble paraje del que el botánico y naturalista valenciano Antonio José Cavanilles empezó a escribir ya en el siglo XVIII.un paraje de leyenda. El Barranco, con una extensión superior a las 70 hectáreas, limita con el río Serpis, con Planes de la Baronía y con el Monte de Hombría de Beniarrés. Avanzando por el camino llegamos a una gran roca y, tras ella, encontramos a la derecha la bajada a la cascada el Gorg del Salt. El lugar destila magia y es comprensible que de aquí saliera la leyenda de la Encantada. La historia habla sobre una dama que los sarracenos, antes de ser expulsados, secuestraron y encantaron para que custodiara el tesoro que escondieron en una cueva del barranco. Cuenta la tradición que la dama solo sale una vez cada cien años, para volver a ocultarse esa misma noche.Por unas empinadas escaleras, descendemos al Gorg del Salt, que impresiona por su enorme pared y su potente caída de agua. Es ideal para disfrutar de un magnífico baño bajo su majestuosa cascada. Retomamos las escaleras, casi excavadas en la roca, para continuar la senda. Un agradable paseo en bajada nos lleva hasta otra plantación de cerezos y una casa de campo. Pasamos junto a su verja y seguimos por el camino de la izquierda hasta encontrar el portón de entrada de una gran finca, Villa Mónica, que dejamos a la izquierda y tomamos la vía de la derecha para descender al cauce del barranco. A la derecha encontramos una edificación de piedra en ruinas e innumerables pozas que fluyen de una represa y surcan el desfiladero. Seguimos por la vereda acompañados siempre con el sonido del silencio, el agua y el canto de los pájaros.

El molino de La Encantada.
Tras unos metros, el sendero se estrecha y a partir de aquí, entre exuberante vegetación, llegamos al molino de la Encantada, frente a la peña del Espill. El entorno de este edificio harinero, ahora cubierto de hiedra, parece sacado de un cuento de hadas. Se construyó en 1860 y dejó de funcionar a principios del siglo XX, aunque se siguió usando como vivienda de labradores hasta 1960. Tuvo una gran importancia porque de él se sacaba la harina para hacer pan, un alimento básico en aquella época. En su momento, el edificio tuvo tres plantas y era un magnífico ejemplo de la ingeniería de la época para aprovechar los recursos del agua. Es fácil imaginarlo cuando funcionaban sus ruedas movidas por la fuerza del líquido elemento, con el bullicio de los trabajadores moliendo el grano.Dejamos el molino para subir la elevada pendiente de la senda que, casi de repente, se angosta y se encajona en el barranco. Aquí el agua fluye a borbotones para originar a su paso charcos, manantiales y fuentes. Es una zona con abundante agua, donde llama la atención el sonido que produce su constante movimiento. Estamos en el punto más estrecho de la Encantada, donde el agua corre por la cascada de la Estret entre dos enormes paredes enfrentadas, separadas por tan solo dos metros, hasta formar bellísimas pozas que van a desembocar al río Serpis.

Un mar blanco.
En un repecho de la subida encontramos otra casa de piedra, completamente en ruinas, que despierta nuestra curiosidad en un intento por saber quién podía vivir en este apartado entorno.Más adelante, el camino se abre al barranco. Las vistas en este punto resultan espectaculares, ya que muestran el desfiladero de la peña del Espill en todo su esplendor. Las paredes de piedra al fondo son el contrapunto de la inmensa vegetación, donde jaras, orquídeas, aliagas, romero, tomillo, zarzamora, brezo y durillo impregnan de olor y color el paisaje. Continuando el camino de subida, la vista y el sentido no saben donde centrarse, las piedras y el agua se funden y el aroma embriaga los sentidos. Un poco más arriba, llegamos a otra finca con un mar de cerezos, con flores tan blancas que parecen algodón.Dejamos este campo inmaculado y reanudamos la marcha para llegar a la carretera, donde giramos a la izquierda. El paseo, con continuas subidas y bajadas, es delicioso. A la izquierda, bosque de pino mediterráneo; a la derecha, cerezos, olivos, almendros, y al fondo, el embalse de Beniarrés y la Sierra de Mariola, famosa por sus plantas medicinales y coronada por el Montcabrer. Este camino nos lleva de nuevo a Planes de la Baronía, donde a la derecha volvemos a entrar por el puente del Barranco Hondo.

FICHA TÉCNICA

INICIO:La ruta parte de la plaza del Ayuntamiento de la localidad alicantina de Planes de la Baronía.

DIFICULTAD:Media, aunque con alguna dificultad de orientación porque la ruta no está demasiado bien marcada. Cuenta con un importante desnivel en la subida a la ermita, en el recorrido del Vía Crucis.

DESNIVEL:600 metros.

DISTANCIA:12 km. Circular.

DURACIÓN:Dependiendo del ritmo, unas cinco horas.

ÉPOCAS:Todo el año, aunque las mejores épocas son a finales de febrero, cuando florecen los almendros; a finales de marzo, con la floración de los cerezos, y en mayo, cuando se recolectan las cerezas. En verano es agradable porque se puede disfrutar del baño en sus cascadas.