Tel Aviv, himno a la juventud

La capital económica de Israel exhibe un estilo moderno, playero y, por encima de todo, joven. Con un altísimo índice de población que no supera los 30 años –más del 80 por ciento– y una historia que apenas supera el siglo de vida, rezuma diversión y creatividad. Su fórmula plantea un concepto "fun mediterráneo" que despunta como atractivo turístico en Nueva York y Londres; todo un homenaje a su espíritu primaveral.

Ana G. Vitienes
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Foto: Eduardo Grund

Mientras Jerusalén reza su santidad en tres credos diferentes, Tel Aviv se divierte, trabaja y apuesta por nuevos proyectos. El caso es que esta ciudad de actividad desbordante no se cansa, no duerme: se le nota su juventud exultante que apenas supera el siglo de vida. Está tan llena de energía que ha generado su fórmula propia para vivir en un entorno privilegiado. La clave reside, ante todo, en el margen de playas interminables que la flanquean y donde se cultiva una frescura social que la hermana más con Miami o Río de Janeiro que con cualquier punto costero geográficamente más cercano, como Turquía o Croacia.

Lo cierto es que Tel Aviv nació en 1909, cuando el Jewish National Fund adquirió un vasto territorio de dunas al norte del milenariopuerto árabe de Jaffa, o Yafo, y la desembocadura del río Yarkón. Y la Nueva Ciudad -como se denominó en un primer momento- adquirió luego el denominativo de Tel Aviv, o Colina de la Primavera, por su ubicación entre la costa y una hilera de promontorios donde soplaba la brisa. También apodada la Ciudad Blanca, hoy es famosa por su ambiente urbanita, sus tiendas de diseño, su vida nocturna y sus magníficas playas.

Centro de la vida social

Esos ocho grandes arenales del Beachfront Promenade, que apenas sufren cierto letargo durante el invierno, proporcionan la mejor radiografía urbana posible. Sus casi nueve kilómetros de playas funcionan como un patio comunal al aire libre donde los telavivís se citan para toda clase de eventos deportivos y sociales. Son el primer lugar donde hacer footing por la mañana, acudir a tomar algo al mediodía o pasar el rato durante la tarde, sea verano o no. Aunque cada uno tiene su código.

La playa de Gordon Beach, justo enfrente del Hotel Sheraton y a la altura de la Marina y la Ben Gurion Avenue, resulta la más ecléctica. En ella acampan familias, turistas de paso o jóvenes con sus guitarras. Enfrente de otro hotel, el Hilton, suele reunirse la comunidad gay, mientras que Jerusalén Beach y Delphinarium tienen una onda más neohippie -los viernes, por ejemplo, los círculos de tambores invitan a todo aquel que quiera participar-.

Recorrerlas todas supone un largo paseo que conduce al milenario puerto de Jaffa, situado a dos kilómetros, siguiendo el trazado de la Herbert Manuel Esplanade, que está marcado por los grandes edificios hoteleros con terrazas. Ni siquiera hay que mirar el mapa; solo es necesario guiarse por la sucesión de construcciones emblemáticas, como las Ópera Towers -de un inconfundible color rosa-, que se levantan entre amplias zonas peatonales, con numerosas tiendas y cafés donde parar a tomar algo.

Patrimonio Bauhaus

Ese look de resort mediterráneo, en eterno on veraniego, convive en armonía con la faceta urbanita y orientada a los negocios que concentra el norte de la ciudad, donde bancos y oficinas se entreveran con tiendas de marca y restaurantes de moda. La ciudad cuenta con alrededor de 400.000 habitantes, aunque al absorber la conurbación urbana de Gush Dan supera ya los tres millones de residentes. Es decir, cerca del 40 por ciento de la población de Israel. Gran parte de esta energía se desplaza cada día, de norte a sur, por las grandes arterias de Dizengoff Street y Ben Yehuda Street, sin las cuales resulta imposible comprender la economía de Tel Aviv.

Dizengoff -en referencia al primer alcalde de la ciudad- concentra ejemplos clave del patrimonio arquitectónico por el que ha recibido reconocimiento internacional: el estilo Bauhaus. En la actualidad hay catalogados unos cuatro mil edificios. Aunque el proceso de restauración es un objetivo en desarrollo, el potencial que encierra una ciudad construida a gran escala entre las décadas de los 30 y 40 por arquitectos inmigrados de Europa adscritos a esta escuela de formas simples, artísticas y tecnológicas a la vez -que en 2003 mereció la catalogación de la Unesco- es inmenso. Un paseo observando las calles y avenidas con mayor número de ejemplos -Rotschild Boulevard, Ahad Ha''am Street y la larga Dizengoff- son suficientes para despertar la curiosidad por estas formas arquitectónicas verticales, redondeadas y marítimas que tan bien contornean el propio carácter de Tel Aviv.

Arte y diseño

Uno de sus puntos de inflexión es la plaza rectangular de Rabin Square, que marca un punto de referencia en la moderna Tel Aviv, ya que mira al City Hall o Ayuntamiento, rodeado de edificios de oficinas. Este espacio se ha convertido en varias ocasiones en el corazón de grandes concentraciones. En uno de sus puntos puede verse una gigantesca estructura de cristal y hierro, eregida en los 70 y conocida como el Monumento al Holocausto y la Resistencia. El Cinema Eden -hoy convertido en hotel- y la sede del Bauhaus Center también son dos paradas imprescindibles. Otro punto clave de la gran arteria se localiza en Frishmann Street, coincidiendo con una de las tiendas de la cadena de librerías Steimetzky, a poca distancia de Dizengoff Square y del centro comercial homónimo, repleto de restaurantes.

A poca distancia, el Helena Rubinstein Pavilion (Habima Square) tiene el interés de ser uno de los muchos espacios urbanos que están dedicados al arte contemporáneo. Este, en concreto, acoge muestras temporales, y comparte precio de la entrada con el fascinanteTel Aviv Museum of Art (Ha-Melekh Shaul Avenue 27. www.tamuseum.com), que cuenta con un fondo de piezas modernistas, posmodernistas y cubistas de rango internacional.

El bulevar Rothschild es quizás el más extenso de Tel Aviv. Enlaza el barrio de los diseñadores de Neve Tzedek, en su extremo suroeste, con el Teatro Habimá. Su principal característica es la abundancia de mansiones de los años 20 y 30 en perfecto estado. La mayoría aloja embajadas y acoge cuerpos diplomáticos. Uno de los edificios singulares es el antiguo Ayuntamiento, hoy conocido como Independence Hall (nº 16), donde Ben Gurion declaró la independencia de Israel el 14 de mayo de 1948. Dentro, el tiempo parece haberse detenido en ese instante, a juzgar por el estado de sala: las grabaciones, los documentos, los micrófonos y hasta un retrato del líder sionista Herzl permanecen sobre la mesa.

El barrio yemenita

Rumbo al sur, el Yemenite Quartier, o barrio yemenita, también destaca por preservar un legado arquitectónico asociado a los orígenes fundacionales de Tel Aviv. Tras sus detalles neoclásicos y art nouveau -concebidos por el urbanista escocés Patrick Gueddes en 1925, en transición hacia el Bauhaus- se descubre, sin embargo, uno de los barrios nocturnos más animados, en especial a la altura de Lilieblum Street. También acoge el mercado al aire libre más grande de la ciudad: el Carmel Market. Un paseo por las tiendas y el tráfico de Nakhalat Street deja patente su curiosa mezcla de estilos y tendencias.

En las inmediaciones puede visitarse la Shalon Tower, sede de la primera escuela secular hebrea del país -hoy rodeada de un complejo de tiendas y restaurantes-, y las citas culturales de la vecina Bialik Street. La antigua residencia-museo del pintorReuven Rubin (www.rubinmuseum.org.il) no es muy conocida fuera del país, aunque los escaparates de Sheinkin Street y Bezalel Street se han ganado una clientela muy fiel gracias a sus diseños de firmas independientes y el buen ambiente de sus cafés.

Mashiye y, sobre todo, Neve Tzedek sirven de enlace con el antiguo puerto de Jaffa. En ellos nació el proceso de desplazamiento del saturado puerto hacia el norte en busca de un asentamiento menos congestionado, en 1880, y han logrado conservar el encanto original de sus calles empedradas, trazados sinuosos y calles estrechas. Aquí no se echan de menos los grafitis muralistas de Rami Meiri de las grandes avenidas o los músicos ambulantes de la emergente Florentine District.

Su aspecto ha seducido en los últimos años a creadores y diseñadores, que han instalado en Neve Tzedek sus ateliers y negocios. Es por eso la parte menos moderna, y por otro, la que ha inspirado una Tel Aviv diferente. El Suzanne Dellal Centre (www.suzannedellal.org.il), decorado con naranjos y pinturas murales, es el epicentro de conciertos y citas culturas que dispersan por este barrio un flujo energético rejuvenecedor, realmente contagioso.

Jerusalén, la hermana mística

Acercarse a Jerusalén, a solo una hora de viaje, es toda una tentación. La compañía Buses Egged (www.egged.co.il. Billete: 4,2 €. Salidas: de 6 a 24 h. cada 20 minutos) llega a la Estación Central de Autobuses (calle Jaffa), al noroeste, cerca de la estación del Light Rail o tren ligero (www.citypass.co.il), el nuevo sistema de transporte que comunica con la mayoría de sitios turísticos. El acceso a la mayoría de los sitios sagrados es gratuito, aunque hay colas causadas tanto por la aglomeración de público como por los controles; pero suelen descongestionarse con rapidez. Para aprovechar el día, lo mejor es elegir zonas de acceso libre -un paseo por la Vía Dolorosa- combinadas con algún espacio emblemático y prescindir de los demás (por ejemplo, el Monte de los Olivos y el Huerto de Getsemaní están siempre a rebosar, ya que el público se detiene en el interior de la Basílica de la Agonía). La Iglesia del Santo Sepulcro, en el Christian Quartier, es un lugar emblemático para los cristianos, lo mismo que la Cúpula de la Roca del Muslim Quartier. En cuanto al Muro de las Lamentaciones, las mujeres tienen restringido el acceso a una zona lateral.

Jaffa, el puerto recuperado

De acuerdo con la Biblia, Jaffa fue fundado por el hijo de Noé tras el Diluvio y en sus aguas Jonás fue devorado por la ballena. Los arqueólogos han encontrado aquí vestigios que datan del siglo XX a.C. Pero a medida que Tel Aviv fue creciendo de la nada, el que está considerado uno de los puertos más antiguos del mundo caía en el olvido progresivo. Si en la década de los 40 mantenía una población mayor, el desplazamiento poblacional progresivo llegó a poner en jaque su supervivencia. Hoy, los proyectos de restauración integral, el regreso de numerosos artistas y creadores que han abierto sus negocios, locales y restaurantes, y la apertura del Visitors Centre (Kedumin Square) han devuelto en apenas unos años el esplendor al que está considerado como uno de los tesoros arqueológicos vivos del país. El corazón del Artist''s Quartier -en torno a Mazal Dagim-, los fondos del Museo Arqueológico (Mifraz Shlomo Street, 10) o la rehabilitada estación de tren de Hatachana (www.hatachana.co.il) -una estructura otomana de 1892 que permite ir en tren hasta Jerusalén, rodeada por un complejo de tiendas y cultura- conforman sus visitas ineludibles.