De tapeo por el renacido barrio de El Cabanyal

Descubre la zona de moda de Valencia.

Viajar para la Comunitat Valenciana
 | 
Foto: Santiago López-Pastor

La historia de este barrio valenciano que limita con la playa de La Malvarrosa está estrechamente ligada a la de los pescadores y marineros que llegaron a la ciudad de Valencia antes de 1500 y eligieron este rincón del litoral para asentarse. Según los archivos históricos, el primer asentamiento no era más que un grupo de barracas. 

En el S.XIX se desarrolló una pintoresca arquitectura modernista en todo el barrio que se conserva casi intacta hoy en día. Y es que los edificios del Cabanyal conforman una amalgama de azulejos de colores que sorprenden al viajero cuando se adentra en sus callejuelas. 

El Cabanyal limita con la valenciana playa de la Malvarrosa. | Yaroslav_Tolochko

Precisamente es este patrimonio arquitectónico el que ha dotado al barrio de una protección especial. Declarado bien de interés cultural, en los último años ha resurgido convirtiéndose en una de las zonas preferidas por lugareños y visitantes para salir de tapas

El ambiente tradicional de vecinos de toda la vida acoge con los brazos abiertos a las personas que han llegado en los últimos años para quedarse en el Cabanyal y dotarlo de la atracción que tienen otros barrios de moda de las grandes ciudades, como el neoyorkino Williamsburg. 

Una ruta, mil sabores

La paella de Casa Carmela (Calle Isabel de Villena,155): El visitante no puede irse de Valencia sin probar uno de sus platos más típicos y este local fundado en 1922 es uno de los mejores para hacerlo. Paella de leña auténtica y, por supuesto, pescados y mariscos de calidad.  

Los pescados del Bar El Cabanyal (Carrer de Martí Grajales, 5): Con una carta en la que los productos del mar son protagonistas absolutos, este bar se ha convertido en el centro neurálgico del tapeo en el barrio. ¡Visita obligada!

La auténtica lleva conejo.  | PixaBay

Las raciones de Casa Montaña (Carrer de Josep Benlliure, 69): Vinos y vermut de barrica para un local que mantiene la esencia y el sabor de antaño. Sus raciones son caseras y abundantes, con la posibilidad de pedir medias. 

La Lonja del Pescado Frito (Carrer de Eugenia Viñes, 243): Frituras de todo tipo, las estrellas de la carta son de pescado y marisco, en un antiguo frontón decorado con motivos marineros. Está a un pasito de la playa.

Y para seguir la fiesta…

Portolito (Passeig de Neptú, 34): Un local moderno, un ambiente ideal y la situación perfecta para tomar algo y ver anochecer sobre el paseo. También tienen carta de comida.