Spas perfectos para los últimos coletazos del invierno

Nada mejor que terminar febrero con un baño reparador en alguno de los cinco spas que proponemos. Dejarse acariciar por sus aguas, sus tratamientos o los últimos inventos del bienestar y la salud.

Carolina Oubernell
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Foto: Marc Dufresne / ISTOCK

Villa Nazules

Villa Nazules

Abre sus puertas en un edificio de piedra y cristal ubicado en Almonacid de Toledo, en La Mancha oriental, entre perdices y flores del azafrán. Y lo que guarda dentro es uno de los spa más deliciosas de la región cuyos especialistas ofrecen tratamientos de barros, sales y algas del Mar Muerto o la denominada vinoterapia en una zona donde abundan las bodegas. Junto al spa Villa Nazules destaca por la comodidad y el silencio de sus habitaciones y por la yeguada del club hípico de San José.

La Romana

La Romana

A un salto de Almansa, ya en la provincia de Alicante, se halla el spa La Romana. Y bajo la costra seca de la tierra que rodea este oasis de serenidad y descanso brota el agua fresca y cristalina. No es desierto, precisamente, lo que rodea La Romana sino un jardín verde y exuberante cuajado de arbolado regio que refresca a una masía del XIX en cuyo interior esconde un espacio de líneas vanguardistas que inundan toda su decoración. El spa de La Romana es la gran sorpresa de la casa: un espacio termal de inspiración morisca donde el mármol de las canteras de la zona y los tragaluces cenitales envuelven al huésped en el ambiente de recogimiento tan propio del hammam.

Villa Magalean

Villa Magalean

Ubicado en Hondarribia, este hotel boutique acoge uno de los spa más seductores de Guipúzcoa, Villa Magalean. Solo ocho habitaciones  suites de lujo con terraza o balcón y con una decoración mimada hasta el último detalle. El spa es un paseo sensorial donde reencontrarse con el espíritu del agua de los viejos balnearios de la provincia vasca. Duchas de hidromasaje con aromaterapia y luminoterapia, salas propias de un delicioso hammam, mesa de exfoliación, sauna y una carta de tratamientos realizados por especialistas en bienestar, belleza y salud.

Carratraca

Villa Padierna

Lo que ha dado fama a la localidad malagueña de Carratraca son sus aguas. Sulfurosas, arsenicales y radiactivas, manan de las profundidades de la tierra a una temperatura constante de dieciocho grados. Están indicadas para mejorar la salud y disponer el cuerpo al descanso y la relajación. El actual balneario, convertido en hotel de lujo, surgió alrededor de las fuentes y de una ermita del siglo XVIII. En el interior del edificio que alberga el balneario –un caserón de piedra con portada neoclásica cuyo proyecto fue sancionado por la Real Academia de San Fernando–, destaca en un patio interior de zócalo de cerámica el templete rodeado de columnas blancas de mármol jaspeado.

Las Caldas

Irene González

El Gran Hotel Las Caldas, donde todo rezuma lujo y buen gusto, abre sus puertas en la antigua casa de baños que se construyó en 1776. Sus aguas tienen múltiples indicaciones y sus responsables médicos han diseñado diferentes programas de salud que combinan los beneficios del balneario clásico con las últimas tendencias del bienestar y la salud. Sus espacios abovedados de estilo barroco permiten tomar diferentes baños en sus piscinas, saunas y salas de vapor. El hotel, además, es un remanso de silencio y sus restaurantes temáticos de cocina ecológica complementan los beneficios de las aguas.

El Raposo

El Raposo

Con una historia que se remonta a 1886, cuando se construyó la primera Casa de Baños, las aguas del Balneario El Raposo contiene numerosos minerales que calman la piel como es el hierro y el magnesio. Entre sus atractivos se encuentra una impresionante piscina interior desde la que se puede ver el esplendor de Tierra de Barros y Vía de la Plata. Además cuenta con lodos naturales, bañera de agua caliente, estufa de vapor, sistemas de pediluvio y maniluvio, chorro a presión o parafango, entre otros.

 

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