Siete montes de España donde escuchar solo el silencio

Hay siete cumbres en España donde solo se escucha el viento. Hasta aquí no llegan las voces de los hombres ni los ruidos de las ciudades. 

Carolina Oubernell
 | 
Foto: ISTOCK

Trepar hasta ellos es parte de la aventura y coronar la cima la recompensa a una buena caminata.

Veleta, Granada

No es la cumbre más alta de Sierra Nevada, pero sí la más conocida y la más fácil de subir. En verano las nieves han desaparecido y hay un carril que asciende hasta los 3.398 metros de altura. Hay que coronar a la caída de la tarde cuando frente a nuestro horizonte vislumbramos el pico Mulhacén, el más alto de la Península Ibérica, y hacia el sur la lámina quieta y dorada del mar Mediterráneo y las costas norteafricanas a lo lejos. El Veleta es una cumbre simbólica, telúrica y frecuentada sobre todo los fines de semana. Trepar hasta ella en días laborables nos permitirá gozar de un silencio que no encontraremos kilómetros abajo, en la bulliciosa estacional invernal de Pradollano.

Teide, Tenerife

Subir el Teide requiere una considerable fuerza física. Es necesario, además, un permiso. Pero no así trepar por las rutas de alta montaña que nacen a los pies del parador nacional y que conducen a las faldas de esta montaña desnuda, árida y azafranada. El Teide es el pico más alto de España. En su corona está el cráter de un volcán que consiguió ascender hasta los 3.718 metros (se eleva por encima de los siete mil quinientos metros desde el lecho oceánico). Una vez arriba la vista es impagable. No solo se escucha el silencio sino que se vislumbra el resto de islas que conforman el archipiélago canario, y en días claros y sin presión atmosférica hasta las lejanas costas magrebíes.

ISTOCK

Aneto, Huesca

Es la montaña más alta de los Pirineos y en verano es fácil trepar a ella. Eso sí: Su altura convierte su ascenso en una práctica de alpinismo, y no de senderismo o excursión como en otras cumbres de menor altura. El Aneto alcanza los 3.404 metros. Aquí silba el viento con más fuerza que en otros lugares de la cordillera. En su cara norte, a partir de los 2.810 metros, se extiende el mayor glaciar de los Pirineos que ha retrocedido, posiblemente por el cambio climático. 

En verano, con el deshielo, hay rutas abiertas que hacen la subida más cómoda y segura. Eso sí: Es una caminata para ya iniciados.

Peñalara, Madrid

El monte más alto de Madrid es también el símbolo del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Es el Peñalara, asciende hasta los 2.428 metros de altitud y ya era mencionado en los Libros de Montería del rey Alfonso XI, allá por el siglo XIV, cuando aquí se cazaban osos, lobos y jabalíes. Subir el Peñalara es fácil. La ruta comienza en el puerto de Cotos y el ascenso está acompañado por una paisaje exuberante que nos hace creernos en los Pirineos o en los Alpes. A nuestro encuentro saldrán praderías, neveros, roquedales y en las zonas más altas lagunas de origen glaciar, la suma de un valioso paisaje geológico a poco más de sesenta kilómetros de la capital de España.

El Lobo, Guadalajara

El pico más alto de Castilla-La Mancha es el Lobo y se alza a 2.274 metros de altura. Su cumbre divide las provincias de Guadalajara y Segovia, forma parte del Sistema Central, en la Sierra de Ayllón y su ascenso es fácil, apto para todos los públicos. Su desnudez es una de sus características. Ni una sombre una vez alcanzados los dos mil metros, pero en cambio, un horizonte limpio e infinito donde no reina más que un silencio absoluto tan solo roto por el suave vuelo de las aves rapaces que anidan en sus altos riscos.

Aitxuri, Guipúzcoa

El Aitxuri es el pico más alto del País Vasco. Su cota es de 1.551 metros de altitud y la forma más bella de subir hasta él es ascendiendo desde el santuario de Aránzazu. El Aitxuri es un monte totémico. Está en el corazón del Gohierri, en el centro de Guipúzcoa, a las faldas del Urbía por el sur. Es pedregoso, quebrado y rompe piernas. Pero su ascenso habrá merecido la pena por gozar de unas vistas inigualables del corazón de Euskadi y el Cantábrico al fondo. Trepar por él desde Aránzazu es sumergirse en el País Vasco más auténtico.

Río Urbión,  | ISTOCK

Pico de Urbión, Soria

Desde la Laguna Negra que Machado convirtió en leyenda en su poemario 'Campos de Castilla' hasta el pico de Urbión hay nueve kilómetros, un desnivel de más de medio kilómetro, tres largas horas de caminata y según los montañeros una dificultad media. Es a finales de primavera y durante el suave verano soriano cuando hay que encarar la cima. En el paseo estaremos acompañados por densas manchas de pinos albares, por circos y lagunas de origen glaciar. El Urbión se alza a 2.228 metros de altura y junto a él, en su cara sur, están las fuentes de donde mana el río Duero.