Sevilla ya tiene su templo de la cerveza

En el corazón de la capital hispalense abre la Factoría Cruzcampo, un centro gastronómico con fin social levantado en la fábrica donde la marca elaboró su primera cerveza en 1904

Luis Meyer
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Foto: Natalia Apezetxea

El barrio del Nervión está en el corazón de Sevilla, entre La Alameda y la histórica calle Sierpes, y ubica un edificio que, de alguna manera, representa algo que también está en el corazón de muchos sevillanos: la fábrica de Cruzcampo, un edificio donde se elaboró la primera cerveza en 1904 y que en 1936 que albergó una gran sala de cocimiento, hasta 1991. 

Hoy, al más puro estilo berlinés, se ha reformado con un interiorismo a cargo de Labmatic Estudio. Sus responsables, Javier González Pontón y Javier Bootello, explican que “la idea fue ir despellejando las paredes, eliminando muros y forjados que se habían realizado durante años para descubrir texturas e instalaciones que nos hablasen de su pasado industrial y nos sirviese como telón de fondo romántico, brutal y veraz. Sobre todos los demás elementos destaca el altar de la microcervecería, recreando un espacio de sofisticación y contraste con su entorno de crudo y aparentemente descuidado”.

FernandoRuso

La pregunta es: ¿para qué tamaño despliegue? Desde la semana pasada, y bajo el nombre Factoría Cruzcampo, esta icónica nave industrial se ha convertido en un espacio único dedicado a los amantes de la cerveza y al desarrollo del talento joven, con un fin social. 

En Factoría Cruzcampo (Avenida de Andalucía, 1. Sevilla), los maestros cerveceros conviven en un ambiente de aprendizaje con los jóvenes participantes de Talento Cruzcampo, una nueva generación de futuros hosteleros becados por su Fundación, que reciben formación integral, desde los fuegos hasta el servicio en sala. 

Natalia Apezetxea

Punto de encuentro entre la sociedad y la acción social de Cruzcampo, el edificio dispone de 1.300 m2 cuyo corazón son los tanques de su microcervecería urbana, que permite aprender y seguir en directo el proceso de elaboración de la cerveza y degustarla allí mismo. Así, cada visita de las 15.000 estimadas cada año, podrá disfrutar de cervezas artesanas
 
Toda la recaudación de este lugar de cata cervecera se destinará a los programas de formación que Cruzcampo impulsa a través de su Fundación, y por cada euro aportado por el visitante en 2021, Fundación Cruzcampo destinará 10 a dicho fin.

Sus maestros cerveceros, Juan Jiménez e Irene Pascual, podrán elaborar hasta 30 recetas artesanas diferentes al año. En total son una 400 mil cañas de hasta siete variedades diferentes al mismo tiempo.

Cervezas ‘con mucho acento’ como ‘Mijita’, que sorprende con su sabor y notas aromáticas, aun teniendo solo una mijita de alcohol; ‘Coraje’, una dubbel belga que está buenísima, ‘Duende’, el que tiene esta IPA, y ‘La Descará’, una receta de edición limitada creada especialmente para la apertura. “Una cerveza que tiene tanto acento que no se puede aguantar. Nace como una cerveza diferente y descarada con un tono anaranjado y sabor dulzón gracias a la miel de azahar de Lora del Río y toques cítricos y refrescantes que le aportan las naranjas”, explica Juan Jiménez, el maestro cordobés y trotamundos que lleva ese toque personal a todas sus elaboraciones.

Natalia Apezetxea

Jugadora de rugby y maestra cervecera, Irene Pascual ha conseguido hacer de su otra pasión, la química, su profesión. “Me encanta escuchar a la gente, ver su respuesta directa cuando prueban una de nuestras elaboraciones. Eso nos ayuda a evolucionar y seguir haciendo cosas mejores, distintas”, explica.

La visita

Este contacto con el público se hace aún más patente en las experiencias cerveceras para pequeños grupos previa reserva. Tras conocer el proceso y las curiosidades de la elaboración de cerveza por medio de una visita guiada a la microcervecería, los participantes en la experiencia podrán escoger entre una de estas actividades: ‘cata con mucho duende’ (cata a ciegas de 4 cervezas artesanas), la ‘cata aliñá con gastronomía de la buena’ (cata de 4 cervezas armonizada con 4 tapas), o el ‘menú armonizado’ y el ‘tapeíto cervecero’ (catas de cervezas artesanas y los platos con los que los participantes de Talento Cruzcampo aprenden a cocinar). Todas ellas entre 1 hora y media y 2 horas de duración, para grupos de máximo 12 personas y un precio individual que ronda entre los 10 y los 35 euros.

Natalia Apezetxea

Una nueva generación de hosteleros

Los dos maestros cerveceros comparten espacio, experiencias y conocimientos con las chicas y chicos de Talento Cruzcampo, la plataforma social que inspira a jóvenes para impulsar la hostelería. Son alumnos de ocho nacionalidades diferentes becados por Fundación Cruzcampo y para los que Factoría Cruzcampo supone un lugar de práctica con público real para completar su formación y prepararse para asumir los retos presentes y futuros del sector de la hostelería. Estos jóvenes comenzaron su formación hace 10 meses y en verano continuarán sus prácticas en establecimientos de toda España.

Natalia Apezetxea

"Venía de dedicarme al deporte y una lesión de rodilla me alejó de la pista. En Talento Cruzcampo he encontrado una nueva ilusión y vocación, en un sector que valoro muchísimo y que me permite seguir superándome y siendo exigente conmigo misma”, explica María Camino (25 años).

“Factoría Cruzcampo es todo un símbolo del compromiso de Cruzcampo en un año muy duro pero muy especial para esta cerveza. ¿Se te ocurre algo con más acento que impulsar el talento joven a través de la cultura cervecera, en el mismo lugar donde se elaboró la primera Cruzcampo?”, bromea Lucía López-Rua, directora de marketing de Heineken España, grupo al que pertenece la cervecera hispalense.