Senderismo en el desfiladero del Río Cares en Picos de Europa

Considerada uno de los caminos más bonitos de Europa, la Senda del Cares, conocida como “la garganta divina” por montañeros y senderistas, recorre el desfiladero abierto por este río en los Picos de Europa. Pocos cañones fluviales condensan tanta hermosura.

Alfredo Merino
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Foto: Alfredo Merino

La Garganta Divina. El nombre con el que montañeros y senderistas conocen el desfiladero del Cares da pistas de su naturaleza. Pocos cañones fluviales resultan tan magníficos en sus dimensiones como el abierto por este río en mitad de Picos de Europa. Rumbo norte desde Caín, última localidad del valle de Valdeón, el Cares se enfrenta al caos de peñas y montañas del corazón de las montañas cantábricas. Por el centro de su muralla supo abrirse paso, creando esta maravilla de la naturaleza y el senderismo que concluye en Puente Poncebos, ya en la comarca asturiana de Cabrales.

Con una longitud de 12 km, del punto más bajo de la garganta, en la citada Puente Poncebos, a 240 metros sobre el nivel del mar, hasta la cima del Torrecerredo, máxima altura de los Picos, el desnivel supera 2.400 metros. Hasta inicios del siglo XX solo atrevía a adentrarse por el tremendo desfiladero una senda de cabreros, sedos llaman por aquí a estos senderos montaraces. Fue en 1916 cuando, a golpe de pico y dinamita, se abrió un canal para alimentar la central hidroeléctrica de Puente Poncebos, en el lado asturiano.

La senda cruza puentes y túneles excavados en la roca. | Alfredo Merino

Los trabajos se prolongaron durante cinco años y fue preciso taladrar un buen puñado de túneles en la roca viva. Junto al canal y para darle servicio se trazó un camino que discurre por mitad de las paredes. Un siglo después, ese camino se ha convertido en uno de los más visitados de la Península Ibérica, siendo destino obligado de todo senderista que se precie.

Considerada una de las rutas más hermosas de Europa, acumula parajes tan inolvidables como las pasarelas del lado de Caín, por las que se transita por el interior de un túnel, una de cuyas paredes se abre a la garganta, sobre la que el agua cae en varias cataratas. Otros lugares con personalidad propia son La Cuevona y los puentes de Los Rebecos y Bolín, en los que hasta no hace demasiado se recomendaba cruzarlos de uno en uno.

Hacia mitad de la senda se alcanza una pasarela tendida en mitad de la pared. Unos carteles explican que en 2012 un alud –argayo lo llaman en la zona– se llevó un enorme bloque que pendía sobre el camino. La Madama de la Huertona arrasó en su caída 15 metros de senda, permaneciendo el camino cerrado unos meses.

Un buen plan para hacer la garganta del Cares ida y vuelta comiendo en mitad del camino, en Caín, o en Puente Poncebos. Si lo hacemos, hay que medir el equilibrio entre menú –en ambos casos sobresaliente–, nuestras fuerzas y el clima que haga al regreso para evitar un mal trago.

Alfredo Merino

Termina la senda del Cares por su lado asturiano a la altura del puente de la Jaya, que a su vez es el inicio del camino que sube hasta el pueblín de Bulnes. Quien todavía tenga ganas de caminar un rato y no se haya cansado de ver peñas, debe desviarse del camino principal para subir a la aldea de Camarmeña. Merece la pena, apenas es un kilómetro y medio. En subida, eso sí. Una vez allí, desde el Mirador del Pozo de la Oración se contempla cómo los rayos del atardecer sacan brillo a las llambrías del Naranjo de Bulnes, justificando el porqué de su nombre.

Ficha de ruta

Situación: Entre Puente Poncebos (Asturias), en el lado Norte, y Caín (León), en el lado Sur.

Longitud: 12 kilómetros.

Dificultad: Baja.

Esfuerzo: Medio-alto.

Horario: Lo habitual es recorrer la ruta entre 3 y 4 horas. Si se hace ida y vuelta, calcular ocho como mínimo.

Desnivel: Aunque tiene algún que otro repecho, la ruta es horizontal en gran parte de su recorrido. Excepto en el tramo de salida de Puente Poncebos, dos kilómetros hasta Los Collaos, en los que se superan 260 metros de desnivel.

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CONSEJOS

En temporada alta, si no se llega muy temprano, es difícil aparcar en Caín y Puente Poncebos, siendo frecuente que el acceso desde Arenas de Cabrales, situada a 5 kilómetros, esté cortado a los vehículos privados. Con una anchura de dos metros y el suelo perfectamente pisado, la senda del Cares carece de dificultades, pero el hecho de que discurra casi todo su recorrido al borde de grandes precipicios obliga a mantener la atención todo el tiempo. Aunque la mayor parte del recorrido es horizontal, en la Senda del Cares no faltan las cuestas. En especial la situada en la salida desde Puente Poncebos, que es mejor coger al inicio. Por esta razón y también porque la parte más espectacular está cerca de Caín, quienes hagan la ruta ida y vuelta es mejor comenzar y acabar en el lado asturiano. Los que vayan a hacer parte de la senda, lo más aconsejable es que salgan de Caín. Por ejemplo, hasta el puente de los Rebecos. De esta manera conocerán la parte más espectacular del camino. Está prohibido hacer la senda del Cares en bicicleta. Sí puede hacerse con perros, aunque hay que llevarlos atados. El acceso a la Senda del Cares es gratuito.

DATOS ÚTILES

Calzado. Llevar calzado cómodo para marcha. No hace falta que sean botas de alta montaña, pero tampoco unas simples deportivas. Suela con buen mordiente y buena sujeción.

Agua. Llevar agua suficiente, de manera especial en verano. Aunque aquí el agua no falta, en ocasiones está a más de 200 metros por debajo del camino.

Peso. Lo imprescindible. Para comer, unas barritas energéticas, frutos y frutas secos son suficiente. Junto con el agua y resto del equipo llevarlo en una mochila. Evitar las bolsas de hombro.

Capa exterior. Aunque sea verano y haga sol, no olvidar una prenda impermeable; los cambios de tiempo son muy rápidos en la montaña.

Horario. Empezar temprano. Sobre todo si se va a hacer el recorrido ida y vuelta.

Accesos. Los días de mayor afluencia en verano se corta la carretera de Puente Poncebos. En Arenas de Cabrales se ha habilitado un gran aparcamiento y funciona un servicio de autobuses que transportan a los senderistas al inicio de la senda. Otras empresas dejan al personal en Poncebos y lo recogen en Caín a las pocas horas, devolviéndolo a Las Arenas, lo que evita hacer la garganta ida y vuelta.

Fechas. Los fines de semana de julio y agosto en el Cares se adentran multitudes. Según datos del Parque Nacional, cada año recorre este sendero alrededor de medio millón de personas, la mayoría concentrada en estos meses. Mejor visitar la ruta en otras fechas.