El secreto mejor guardado de Madrid es este patio lleno de esculturas al aire libre y exposiciones de arte: es perfecto para una tarde de otoño

El Museo del Romanticismo es mucho más que un espacio cultural, es un oasis en pleno centro de Madrid, con colecciones únicas y un jardín escondido que se convierte en planazo en cuanto refresca.

Un plan en Madrid que te va a encantar.
Un plan en Madrid que te va a encantar. / Robin Wersich

Si paseas por la calle San Mateo, en el barrio de Malasaña, quizá te pases de largo sin darte cuenta. Tras una fachada elegante se esconde uno de los rincones más especiales de Madrid. Hablamos del Museo del Romanticismo, instalado en un palacete del siglo XVIII. Y, sobre todo, su patio-jardín interior, un espacio que parece sacado de otra ciudad, con terrazas, esculturas, vegetación y un café que es ya un clásico entre quienes saben de estos secretos.

Adriana Fernández

El plan es redondo; un poco de cultura entre salas llenas de arte, una vuelta por exposiciones temporales que siempre sorprenden y, al final, un café o una tarta en el jardín más romántico de la capital.

Viaje al siglo XIX sin salir de Malasaña

El museo abrió sus puertas en 1924 con el nombre de Museo Romántico y hoy es referencia para entender la vida, el arte y la cultura del siglo XIX en España. Dentro encontrarás más de 16000 piezas, entre ellas retratos de Goya, Esquivel o Madrazo, esculturas, mobiliario, joyas y hasta muñecas antiguas.

Jardín en el Museo del Romanticismo.

Jardín en el Museo del Romanticismo.

/ Wikicommons

El recorrido te lleva a recreaciones de salones, gabinetes y dormitorios de la alta sociedad de la época, con todo lujo de detalles: lámparas de araña, tapices, pianos y porcelanas que transportan a una época de tertulias literarias y pasiones románticas.

Un remanso escondido

Lo que convierte a este museo en un secreto redondo es su Café del Jardín, abierto tanto a visitantes como a cualquiera que quiera entrar solo a disfrutar del patio. Es un espacio verde, cuidado y tranquilo, con mesas al aire libre rodeadas de vegetación y esculturas. En otoño, cuando los días aún permiten terraza, pero el calor madrileño ya no aprieta, el ambiente es insuperable.

Exposiciones y actividades para todos

El Museo del Romanticismo no se queda solo en su colección permanente. Cada temporada organiza exposiciones temporales que acercan al visitante a temas variados, desde la moda romántica hasta la fotografía primitiva o la música del XIX. Además, hay conciertos, talleres y visitas guiadas que lo convierten en un espacio vivo, no en un museo estático. Es también un lugar muy frecuentado por familias, ya que cuentan con actividades pensadas para niños y jóvenes, que descubren de manera lúdica cómo se vivía en el siglo XIX.

Cultura y relax en el mismo plan

Lo mejor de este rincón es la combinación. Por un lado, te sumerges en la cultura y el arte de la época romántica; por otro, sales al jardín y te encuentras con un refugio de calma en mitad de Malasaña, a dos pasos del bullicio de Tribunal o Chueca. Es ese tipo de plan que puedes recomendar con confianza a cualquiera: para ir en pareja, con amigos o incluso solo, porque siempre tiene algo de íntimo y especial.

Un secreto que merece ser descubierto

El Museo del Romanticismo es uno de esos lugares que demuestran que Madrid nunca se agota. Su colección te transporta al siglo XIX, sus exposiciones renuevan la experiencia y su jardín-café es un oasis perfecto para una tarde de otoño. Un secreto a voces que sigue siendo uno de los mejores planes culturales y relajados del centro. Porque a veces, lo que más apetece no es correr de un sitio a otro, sino perderse en un rincón bonito, lleno de historia, arte y calma.

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