El santuario más impresionante del siglo XX se encuentra en España: con una fachada cubierta de pinchos que fue prohibida por la Comisión Pontificia de Arte
Un santuario con una arquitectura que no deja indiferente a nadie.

España está repleta de verdaderas joyas como bosques, castillos o vistas realmente impresionantes, pero, ¿sabías que también posee uno de los santuarios más impresionantes del siglo XX?
Situado en País Vasco, este precioso lugar posee un fachada cubierta de pinchos y, además, su construcción es la protagonista de una historia de lo más curiosa.

Un santuario peculiar
Hablamos del santuario de Arantzazu, situado en Oñate, un municipio de la provincia de Guipúzcoa. Allí, Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga diseñaron en los años 50 un lugar que todavía sigue siendo emblemático a día de hoy y que, por supuesto, recibe turistas diariamente.
No obstante, juntos a ellos estaba un grupo de artistas que, junto a Sáenz de Oiza y Laorga, transformaron la historia de la arquitectura de nuestro país. Ellos son Jorge Oteiza, Lucio Muñoz, Néstor Basterretxea, Eduardo Chillida, Xabier Egaña y Fray Eulate.
Este precioso lugar se encuentra dentro de un paisaje de lo más bonito, con macizos rocosos desfiladeros y barrancos. Lo mires por donde lo mires, es una auténtica maravilla.

Además, tiene algo que lo diferencia del resto, y es que todos los artistas que participaron en su diseño acabaron con lo tradicional, cubriendo la fachada de pinchos y desechando la idea de unas columnas clásicas. Para sorpresa de todos, Oteiza decidió hacer catorce apóstoles, no doce, y todos con huecos en el pecho dando a entender que estaban vacíos de ego.
Esto se supone que es porque no representan a los doce apóstoles del Evangelio, sino a todos los seres humanos. Lo que se buscó con los huecos en su pecho fue que al entrar al santuario y verlos podamos “introducir nuestro alma en ellos”, es decir, verles de tú a tú. No como algo superior sino como una representación de los humanos.
Sin embargo, la Iglesia no comprendió bien lo que estaba pasando y la Comisión Pontificia de Arte decidió prohibirlos a través de acusaciones de herejía y comunismo, entre otras cosas. Sin embargo, en 1969 volvieron a exponerse en la fachada tras una apertura de la Iglesia al arte moderno.

Un lugar de cuento
Además de un santuario precioso, la provincia de Guipúzcoa es perfecta para hacer una escapada de fin de semana. Ciudades como San Sebastián o el mismo pueblo en el que se encuentra este monumento, Oñate, son perfectos para ir y desconectar de todo.
El santuario de Arantzazu, aparte de precioso, es diferente a los que estamos acostumbrados. Por eso, como estamos seguros de que no has visto nada igual y que va a conseguir dejarte con la boca abierta, debes visitarlo sí o sí.
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