Sala Equis, la magia del cine y un prostíbulo poético

Si todavía no has visto Green Book, ¿A qué esperas? La última película de Viggo Mortensen es una de esas obras que se dejan ver varias veces en el cine. Hay un espacio en Madrid donde disfrutarla es todo un acierto. Y no solo por el precio. Entramos en el Cinecito. Así lo llaman cariñosamente los que lo conocen más que bien. Hablamos del cine de Sala Equis. Un rincón para muchos todavía secreto. Un lugar donde disfrutamos del 7º Arte en versión original ante una gran pantalla en petit comité. Y un día al mes, nos dejamos llevar por la experiencia poética más erótica que hayamos vivido nunca. ¿Entramos?

Yolanda Guirado
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Foto: LuciaMphoto2015

Un antiguo periódico convertido en sala de cine 

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Ha sido de todo. (Como la canción de Sabina). Sala de rotativas del periódico El Imparcial. Sala X. Primer cine público de la Segunda República. Cine erótico en la segunda mitad del siglo XX. Hoy es un espacio donde se practica un ocio muy poco convencional. Sí. Todos los días del año.

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Entramos en Sala Equis. En la terraza cubierta, unos luminosos con los títulos de las películas nos dan alguna pista de lo que podemos ver. En la taquilla venden palomitas de maíz. Dos entradas para la próxima sesión. 6.5 € cada una. (Se pueden comprar por internet, pero no es tan romántico). Antes de que empiece la película, toca ir a por provisiones. Entramos en la Sala Plaza. Justo aquí estaba la rotativa de El Imparcial.

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Después fue el patio de butacas del cine. Hoy, bajo la gran pantalla donde proyectan películas con música de fondo, una barra con una amplia oferta gastronómica. Compatible con toda la programación. Porque en el Cinecito está permitido comer.

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Lo mejor de todo es que los platos los elaboran aquí. Informales. Divertidos. Y caseros. Las opciones vegetarianas abundan. Pedimos hummus de coco y lima y croquetas de queso y kale. (También las hay de jamón ibérico). Para disfrutar al máximo de la película, elegimos unos nachos con guacamole. (Made in Sala Equis). No podían faltar dos cervezas bien frías. Y hay que darse prisa porque empieza la película. (La tarta de chocolate a base de aguacate y plátano la dejamos para después del The End).

Recítame los versos más bonitos al oído 

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Tras subir unas escaleras, entramos en la antigua platea del cine. Una joya por descubrir. El terciopelo rojo cubre todo el espacio. Al más puro estilo de los cabarés berlineses. En una de estas mesitas redondas disfrutaremos de nuestro picoteo mientras vemos la película. 

La programación es de Jesús Mateos de la Varga. La cartelera del mes siempre sorprende. La actualidad manda. América Vintage y Mujeres de Época. Dos ciclos muy esperados. Porque el Cine está en el aire. Este mes de marzo, la premiada Green Book de Peter Farrelly, María Reina de Escocia de Josie Rourke o La Casa de Jack de Lars Von Trier. Siempre en versión original. Ahí queda eso.

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Y no es el único bombón de Sala Equis. Otro de sus secretos es El Ambigú. Al antiguo bar del cine accedemos por unas escaleras que pasan desapercibidas para muchos. Lo que pasa en El Ambigú se queda en El Ambigú. Y pasan muchas cosas. Una vez al mes se convierte en un prostíbulo poético. Inspirado en el neoyorkino ‘Poetry Brothel’ y dirigido por Sonia Barba. Esta noche, recítame los versos más bonitos… al oído.

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El sitio lo elegimos nosotros. En el baño. Detrás de aquella cortina. En la barra. No, mejor es este asiento de terciopelo. A flor de piel y a solas escuchamos las composiciones más eróticas. Es un hecho. El Ambigú recupera el esplendor de aquellas largas noches ya no tan lejanas. Empieza a hacer calor en la Sala Equis. (Y la primavera nada tiene que ver. O sí.)

Sala Equis. Duque de Alba, 4. Madrid