Recorrerse el otoño a pie: rutas por España para senderistas (Parte II)

Rutas para senderistas por España que invitan al viajero a hacer escapadas en plena naturaleza este otoño. Recorremos otras 6 rutas...

Andrés Campos
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Foto: Peter Llewellyn / ISTOCK

Pasarela del río Mao (Ourense)

Paseo por la Galicia más profunda

Un camino de madera avanza apoyado en la escarpada margen izquierda del río Mao hasta su confluencia con el Sil, en lo más profundo y fragoso de la Ribeira Sacra.

Nuestro viaje comienza hace cien años, en A Fábrica de Luz, que fue una de las primeras centrales hidroeléctricas de Galicia y ahora es albergue, cantina y kilómetro cero de la pasarela. Enseguida, nada más dejar atrás la antigua planta, retrocederemos no cien, sino mil años, pues el camino se sumerge en una selva primigenia de robles, castaños, alcornoques, madroños, laureles, sauces y alisos. De no ser por la pasarela que avanza sin estorbo a través y por encima del follaje, apoyada en la ladera izquierda del cañón, a 15 o 20 metros de altura sobre las aguas saltarinas y rugidoras del río Mao, habría que abrirse paso por la espesura a machetazos. Si no, imposible.

Pasarela del río Mao. | Andrés Campos

Tras un prolongado y suave descenso, la pasarela baja rápidamente en escalera y muere junto al remanso que forma el Mao al unirse al Sil, un excelente lugar para reposar y refrescarse antes de emprender el regreso por el mismo camino, ahora cuesta arriba. Antes también de eso, merece la pena acercarse a la aldea de Barxacova, que está a 400 metros del final de las pasarelas. Este puñado de casas colgadas en la ladera estremece por su apartamiento y su soledad, justo lo que buscaban los eremitas que se retiraban en la Edad Media a esta comarca, a la que por eso se llamó Ribeira Sacra.

Guía

Dónde: A Fábrica de Luz, en el kilómetro 6 de la carretera OU-0605, a casi 11 kilómetros de Parada de Sil. Tipo de ruta: lineal. Duración: una hora (incluida la vuelta). Desnivel acumulado: 180 metros. Dificultad: baja. Comer: Reitoral de Parada (Parada de Sil). Dormir: Reitoral de Chandrexa (A Casalta)

Nacedero del Urederra (Navarra)

En busca del agua hermosa

Cientos de cascadas y pozas cristalinas forma el río Urederra nada más nacer en un cortado calizo de la sierra de Urbasa. Urederra, en euskera, significa “agua hermosa”.

Avasalladora, sin tregua, es la belleza del Urederra brincando entre hayas de cuento y peñas caídas de los acantilados, entre musgos y hiedras, claros y oscuros, fragores de catarata y silencios absortos del paseante ante tanta cascada y tanta poza de un agua tan esmeralda y tanta que hipnotiza, y menos mal que hay barandillas de madera a la vera del camino para evitar traspiés. Un camino, sencillo y bien señalizado, que iniciamos en el pueblo de Baquedano, acercándonos por la orilla del río a la cabecera del cañón que él mismo, con el forcejeo del parto, ahonda cada día más y más.

Cascada del río Urederra, cerca de su nacimiento. | Andrés Campos

Erosión remontante, le llaman a esto. Tras una hora y media, cruzamos un puente de madera y alcanzamos la cascada del Elefante, el poderoso salto bautismal, de 10 o 12 de metros, que el Urederra da no más nacer al pie del paredón que aún se eleva más de 200 metros sobre nuestras cabezas. Agua hermosa es, a fe, que compararse puede con las más bellas cascadas de España, las de Ordesa, y aún aventaja a estas en épocas de mucha lluvia, cuando brotan 40.000 litros por segundo. Para evitar aglomeraciones, el acceso al nacedero está limitado: hay que reservar con antelación en urederra.amescoa.com y abonar cinco euros por vehículo estacionado en el aparcamiento de Baquedano.

Guía

Dónde: aparcamiento de Área de Acogida del Nacedero de Urederra, en Baquedano. Tipo de ruta: lineal. Duración: tres horas (ida y vuelta). Desnivel acumulado: 240 metros. Dificultad: baja. Comer: La Cepa (Estella) y Navarra (Estella, restaurantenavarra.es). Dormir: Tximista (Estella)

Monte Gorbea (Álava/Vizcaya)

Un cerro de setas

Es el mayor parque natural de Euskadi y el paraíso de las setas, que crecen por doquier, como las hayas. Menos en la cima. Allí solo encontraremos una enorme cruz de hierro.

En las faldas del Gorbea, monte y parque natural situados a caballo entre Álava y Vizcaya, crecen hayas majestuosas y, en otoño, unas cantidades exageradas de hongos, tantos que no es necesario acotar, regular ni pagar nada por buscarlos. Crecen Boletus edulis y, sobre todo, Boletus pinophilus. Y también lenguas de vaca o gamuzas. En Sarria, a 20 kilómetros al noroeste de Vitoria, se halla la Casa del Parque (Parketxea) junto a un área recreativa asombrada por hayas mastodónticas. Allí nos pondremos a caminar por una pista forestal asfaltada que sube pegada al precioso río Baia y nos saldremos de ella donde más nos apetezca buscar o veamos que otros seteros lo hacen.

Hayedo en el Gorbea. | Andrés Campos

Si preferimos caminar sin buscar nada, podemos subir a la cima del Gorbea, que a pesar de ser la más alta (1.481 metros) de Álava y Vizcaya, no es nada complicada. Tres horas se tarda desde la Casa del Parque de Sarria, remontando el río Baia por la misma pista forestal asfaltada, para tomar en la zona de Arkarai el sendero balizado que asciende por Gorostiano hasta la cruz de hierro que corona la cumbre. Es como la Torre Eiffel, solo que un poco más pequeña: mide solo 18 metros, que ya está bien.

Andrés Campos

Guía

Dónde: Casa del Parque (Parketxea) de Sarria, a cuatro kilómetros de Murgia. Tipo de ruta: lineal. Duración: tres horas (solo subida). Desnivel acumulado: 800 metros. Dificultad: media-alta: Comer: Casa Areso (Murgia) e Izarra Jatetxea (Bitoriano). Dormir: Nagusi (Murgia) y Casa Ugarzabal (Goiuri)

Castañar de los Ojestos (Cáceres)

Ni extrema, ni dura

Una calzada romana, un inmenso castañar y agua por doquier. Más que Cáceres, esto parece Asturias. Encima, en este rincón de Extremadura tienen su propia lengua: la fala.

Junto a la fuente del Pilón das Hortas, una de las muchas que salpican San Martín de Trevejo, arranca la calzada romana que nos va a llevar en un par de horas al puerto de Santa Clara, paseando bajo el dosel sombrío y (en otoño) nutricio del mayor castañar de Extremadura. Al principio, la calzada sube empinadísima y zigzagueante entre huertos de frutales, viñas y olivos, ofreciendo vistas cada vez más aéreas del pueblo. Tras dejar a la izquierda un prado de égloga, el camino, ya más llano, se adentra en el espeso castañar, donde, como a una hora del inicio, aparecen los Abuelos, dos árboles gigantescos, inmunes al hacha y al rayo, al chancro y al pirómano. Media hora después se cruza el río de la Vega, que en primavera y otoño forma unas buenas chorreras.

Andres Campos

Y en otra media se llega al puerto de Santa Clara, un balcón florido de carquesas y cantuesos desde el que se ve, como lo ven las águilas reales, el val de Xálima, el verde valle donde Cáceres hace esquina con Salamanca y Portugal y donde se habla la fala. Suena a asturiano, todo acabado en u. Pero no lo es. El camino forma parte del sendero PR-CC 184 (Ruta de A Fala), todo él bien señalizado con letreros y marcas de pintura blanca y amarilla.

Guía

Dónde: fuente del Pilón das Hortas, en la esquina de las calles Las Huertas y Puerto, en San Martín de Trevejo.  Tipo de ruta: lineal. Duración: dos horas (solo la subida). Desnivel acumulado: 225 metros. Dificultad: media-baja. Comer: Saboris de Sempris (San Martín de Trevejo). Dormir: A Velha Fábrica (Valverde del Fresno)

Molinos de La Hiruela (Madrid)

Una belleza sin reservas

Uno de los bosques otoñales más bellos de Madrid se oculta en el alto Jarama, al lado del hayedo de Montejo. A diferencia de este, no está protegido. No hay que reservar.

En Madrid está el archifamoso hayedo de Montejo, uno de los más meridionales de España, que para conservarlo mejor permanece cerrado con llave y se ha de visitar reservando con semanas de antelación para luego caminar detrás de un guía por un sendero obligatorio. Así, no. Así es casi mejor quedarse en casa. Libremente, en cambio, se puede pasear por el bosque ribereño que hay poco más abajo, junto al pueblo de La Hiruela, también en el alto Jarama, avanzando por saucedas, alamedas y robledales que el otoño pinta de oro. Son los más bellos sotos de Madrid. Un paisaje otoñal para enmarcar. ¿Mucha gente? Solo pescadores de truchas. Así da gusto. Así, sí.

Ruinas de un molino en el alto Jarama. | Andrés Campos

La Hiruela es el pueblo que mejor se conserva de toda la sierra madrileña y, para muestra, el molino Nuevo, en perfecto estado de revista. Para comprobarlo, seguiremos la Senda de Molino a Molino, circular, de 4,5 kilómetros y dos horas de duración, que nace detrás de la iglesia, junto a unos grandes nogales y un panel informativo de la ruta. No hay pérdida. Bajando al río Jarama, veremos las ruinas del molino de Juan Bravo. Veremos el Molino Nuevo, impecable. Y veremos un bosque deslumbrante, dorado a fuego lento por el sol de otoño. Solo para nuestros ojos. Sin reservas. Así, sí.

Guía

Dónde: La Hiruela, a 108 kilómetros de Madrid. Tipo de ruta: circular. Duración: dos horas. Desnivel acumulado: 110 metros. Dificultad: baja. Comer: Monte del Tejo (Montejo). Dormir: Casa Aldaba (La Hiruela). 

Zona volcánica de la Garrotxa (Girona)

Un hayedo excepcional

Pasear en otoño por un hayedo es lo habitual, una rutina bonita pero un poco aburrida. Pasear en otoño por un hayedo rodeado de volcanes y templos románicos es la bomba.

La última gran erupción que se produjo en los alrededores de Olot fue hace dos minutos. Que no cunda el pánico. Dos minutos, en el reloj de la Tierra, son 11.500 años. Muy poco, en cualquier caso, de ahí que este sea el más joven y mejor conservado paisaje volcánico de la península ibérica, con 20 coladas de lava y 40 cráteres casi intactos. Imprescindible, en otoño, el itinerario pedestre número 1 del parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa: una ruta circular bien señalizada de 12 kilómetros que pasa por lugares extraordinarios, casi de ensueño, como la Fageda d’en Jordà (un hayedo excepcional por su belleza y su rareza, pues está a solo 550 metros de altitud y sobre llano, cuando lo normal es que las hayas medren entre los 1.000 y los 1.700 metros, y en terrenos más bien empinados).

Andrés Campos

Y como el volcán de Santa Margarida, en cuyo cráter, de 330 metros de diámetro, hay un prado circular y, haciendo diana en el centro, una ermita románica. También se visita el Croscat, un volcán de tipo estromboliano cuyo cono es el más grande de la península ibérica, de 160 metros de altura, y también el último que se formó. Durante años se extrajeron las gredas de este cráter para hacer ladrillos y pistas de tenis, provocando un impresionante corte colorado en su flanco nororiental, como una herida sangrante.

Guía

Dónde: área de Can Serra (Fageda d’en Jordà), a medio camino entre Olot y Santa Pau. Tipo de ruta: circular. Duración: 4-5 horas. Desnivel acumulado: 280 metros. Dificultad: media: Comer: Les Cols (Olot). Dormir: Cal Sastre (Santa Pau).