Las rutas principales para degustar el vino de Burdeos

Burdeos es la región de vinos finos más extensa del mundo con los tintos más reconocidos fuera de Francia.

Javier Carrión
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Foto: Esperanza33 / ISTOCK

Este espacio ocupa un área claramente enfocada hacia el mundo del vino, que se encuentra dividida en dos subregiones, incluidas Saint Emilion, Pomerol, Médoc y Graves. Los cinco vinos tintos Primer Grand Cru, cuatro desde Médoc y uno, Château Haut-Brion, desde Graves, instituidos por la Clasificación Oficial de Vinos de Burdeos de 1855, figuran entre los más buscados y caros del planeta.

Turismo de Burdeos (www.bordeaux-tourisme.com y www.bordeauxwinetrip.com) propone un amplio abanico de circuitos del vino, más de sesenta en la temporada alta, que parten desde la propia Burdeos con temáticas variadas como el "vino y la gastronomía", el "vino y el patrimonio", cruceros y catas enológicas… Circuitos de una mañana, una tarde o un día completo, en furgoneta, autobús o barco, donde los turistas pueden recorrer châteaux, charlar con los viticultores, participar en degustaciones e incluso colaborar en talleres de vendimia.

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Cinco rutas de vino

Algunas de las propiedades vinícolas más reconocidas se encuentran a solo unos minutos de la metrópolis bordelesa. Entre ellas destacan el Château Les Carmes Haut Brion, una bodega diseñada por Philippe Starck en el corazón de la ciudad; el Château Pape Clément, que además de organizar visitas guiadas y talleres temáticos, dispone de habitaciones y una tienda de vinos; el Château du Taillan, con visitas originales con cesta de pícnic para almorzar en su parque; o el Château Saint-Ahon, que propone una visita guiada del castillo y el circuito lúdico "Les Jardins de Mirabel". Todas las visitas son recomendables, como lo es en la capital la incursión en la Ciudad del Vino y sus 19 módulos temáticos que revelan los orígenes del vino. Ese descubrimiento concluye con una degustación en el octavo piso de este espectacular edificio entre decenas de caldos de todo el mundo.

Fuera de Burdeos existen cinco rutas del vino con 65 DOC que concentran una magnífica oferta de alojamientos, restaurantes, bares de vinos, haciendas y lugares de ocio etiquetados como Vignobles et Découvertes. Tomando rumbo sur desde Burdeos por la margen izquierda, se avanza hacia la cuna del viñedo bordelés y sus conocidas denominaciones como Pessac-Léognan, Graves, Sauternes o Barsac. Una buena recomendación, a solo 20 minutos en coche de Burdeos, es visitar Martillac Les Sources de Caudalie , un lujoso cinco estrellas que ofrece entre sus servicios un spa con tratamientos con vino y uvas y un encantador hamman. 

Viñedos de Sauternais | Pack-Shot / ISTOCK

Si, por el contrario, nos dirigimos hacia Médoc, otro destino clásico para recorrer la ruta de los Châteaux, podremos descubrir las cavas de los palacios más lujosos de la región y conocer los secretos de algunos de los caldos más respetados y más caros del mundo. Margaux, Pauillac, Saint-Julien o Saint-Estèphe son solo cuatro ejemplos para apreciar las joyas de la corona del vino bordelés, a la que habría que añadir Marquis d’Alesme, un histórico viñedo cuyos orígenes se remontan a 1585. Un buen consejo para no perder ni tiempo ni dinero es reservar con antelación pues los cupos de las visitas están limitados.

Saint-Émilion

En la margen derecha del estuario que forman el Garona y el Dordoña se encuentran las propiedades familiares de Côtes de Blaye y de Bourg en un bello entorno en el que resaltan algunas iglesias románicas, un centro arqueológico galorromano y un puñado de pequeños puertos nostálgicos y anclados en su pasado. La última novedad de esta zona  es el bar de vinos de  Côtes de Boueg que se ha convertido en un gran referencia de los enoturistas.

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En la margen derecha del Dordoña se alza Saint-Émilion, famoso desde la Edad Media por sus peregrinaciones y reconocido desde hace 20 años en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. La importancia de los viñedos de Saint-Émilion se explica por su valor geológico y por un microclima adecuado para el cultivo de la vid, una tradición ancestral que ya iniciaron los romanos desde el siglo II.

Las denominaciones más famosas de esta zona francesa se localizan en Saint-Émilion, sobre una superficie de 7.800 hectáreas, de las cuales 5.400 son viñedos. Es en este territorio, que se distribuye entre los 8 municipios de la Jurisdicción de Saint-Émilion, más una pequeña extensión en la ciudad de Libourne, donde se contabilizan más de 800 propietarios de un viñedo que produce su propio vino.

Saint-Émilion. | Daan Kloeg

Para estos productores de vino tinto existe una clasificación oficial de los caldos que distingue tres niveles de calidad revisados cada 10 años. Los más apreciados reciben la etiqueta de St-Émilion Grands Crus siendo el más valorado el Primer Grand Cru Classé A (4 bodegas). Le siguen  el Primer Grand Cru Classé (14 bodegas) y el Grand Cru Classé (64 bodegas).

Entre-deux-mers

Por último, Entre-deux-mers, la llamada Toscana bordelesa, produce toda clase de vinos (rosados, claretes, tintos, blancos) en una gran región triangular entre el río Garona, al sur, y el río Dordoña, al norte. Estos caldos fueron muy populares y buscados en el siglo XVIII superando la producción de vino blanco a la de tinto. En la actualidad, 250 productores con grandes fincas, que suman una extensión de 2.400 hectáreas de viñedos, lanzan al mercado la denominación Entre-deux-mers (Entre dos mares), vinos blancos secos elaborados con la uva sauvignon blanc.