5 rutas para apurar el otoño... caminando (IV)

¿Planeando una ruta senderista? Prueba con estas espectaculares cinco...

Andrés Campos
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Foto: Andres Campos

1. Laguna de Gallocanta (Zaragoza)

Donde canta la grulla

En otoño llegan 60.000 grullas a España, procedentes del norte de Europa. La laguna de Gallocanta es su Costa del Sol. Cantan y bailan. Solo les falta dar palmas de alegría.

De noviembre a marzo, en la laguna de Gallocanta se oye el trompeteo estridente de la grulla: gruh-gruh-gruh. Dicho así, no parece un sonido memorable, pero si se le añade un coro de 60.000 gargantas, ya es una trompetería bíblica. Y es que tal es el número de grullas que, procedentes del norte de Europa, vienen a España a pasar esos meses. Todas recalan en esta gran laguna zaragozana.

Andrés Campos

Como sería una paliza recorrer entero el contorno pelado de la laguna (26 kilómetros), vamos a limitar nuestras andanzas a la orilla norte, la más próxima al pueblo de Gallocanta, de donde saldremos por las calles del Calvario y de la Soledad para seguir a continuación la pista de tierra que lleva a la ermita del Buen Acuerdo. En una hora estaremos en la ermita y, cogiendo el camino que continúa recto por detrás de la misma y luego un desvío a la izquierda, llegaremos en otros 10 minutos al observatorio de los Ojos, desde donde se domina el lagunazo Grande, pletórico de agua y avifauna. Solo nos restará volver al pueblo por la pista más cercana a la orilla, pasando al cumplirse dos horas de marcha por el observatorio de los Aguanares, que es un buen lugar para apostarse al atardecer, cuando nuestra multitudinaria protagonista regresa a la laguna desde los campos vecinos.

Guía

Dónde: Gallocanta, a 107 kilómetros de Zaragoza. Tipo de ruta: circular. Duración: dos horas y media. Desnivel acumulado: nulo. Dificultad: muy baja. Comer: Posada del Almudí (Daroca, posadadelalmudi.es). Dormir: Cienbalcones (Daroca, cienbalcones.com). 

2. Estrechos del río Ebrón (Teruel)

Camino sobre las aguas

Un camino surca a ras de agua, mediante pasarelas, los cañones del río Ebrón, en el sur de Teruel. Es uno de los senderos más bonitos de España. Y solitarios.

En verano hay quien viene a bañarse a las enormes pozas que forma el río Ebrón al encañonarse entre El Cuervo y Tormón, en el abrupto y recóndito sur de Teruel, casi en la linde con el enclave valenciano del Rincón de Ademuz. Pero en cuanto el otoño pinta de amarillo los álamos ribereños, no queda ni el broche de un biquini, y estas hoces y estos remansos de agua pura son solo para dos o tres senderistas. Para nosotros.

Andrés Campos

Siguiendo desde El Cuervo las señales que guían hacia los estrechos del Ebrón, nos acercaremos (aún en coche) al merendero del Pozo de la Hoya, donde hay bancos, mesas, aparcamiento y carteles del sendero que vamos a seguir a pie a partir de aquí, el cual está bien acondicionado con puentes de madera o metal, pasarelas, peldaños, pasamanos y quitamiedos. Hay incluso un cartel con código QR, perteneciente a Los Senderos Más Bonitos de España. Aunque la idea es llegar a Tormón, si solo andamos una hora, la primera, veremos lo más espectacular, los llamados estrechos del Cañamar. Aquí el Ebrón se remansa entre altas paredes anaranjadas de roca caliza, adquiriendo sus aguas verdores y visos hipnotizadores, como de mar tropical. A medio camino, cruzaremos el río por un inmenso arco natural, el puente de la Fonseca. Y al final, ya casi en Tormón, admiraremos la cascada de Calicanto, de 20 metros de altura.

Guía

Dónde: merendero de El Pozo de La Hoya, en El Cuervo, a 47 kilómetros de Teruel. Tipo de ruta: lineal. Duración: tres horas (solo ida). Desnivel acumulado: 350 metros. Dificultad: media. Comer: Casa Domingo (Ademuz, tfno.: 978 78 20 30). Dormir: La Casa Gran (Castielfabib, lacasagran.es). Información: lossenderosmasbonitosdeespaña.es.

3. Ruta de los Cahorros (Granada)

El cañón de los niños

Cascadas, puentes colgantes, cuevas y un bosque de ribera que en otoño revienta de color. La ciudad de Granada, a ocho kilómetros, es muy hermosa, pero puede esperar.

En Monachil, casi a las afueras de Granada, el río del mismo nombre se abre paso por un desfiladero de roca caliza que hace las delicias de escaladores y senderistas. Lo atraviesan varios puentes colgantes, uno de 63 metros de longitud. Es un camino seguro cien por cien. Y un caramelo para los niños, que son los que mejor se lo pasan. Desde la Era de los Portachuelos, a un kilómetro de Monachil, valle arriba, el camino se acerca al río siguiendo una acequia, lo ve brincar y desmelenarse en numerosas cascadas, lo cruza por dos puentes colgantes y acaba reduciéndose a una senda de un palmo y medio de ancho al pie del acantilado, siendo preciso contorsionarse para sortear las convexidades del paredón y agarrarse a las asas de metal instaladas en ciertos pasos.

Andres Campos

Tras atravesar la cueva de las Palomas, un pequeño túnel formado por enormes bloques desprendidos de las alturas, se llega al paraje de las Azuelas, donde hay un tercer puente colgante que no se cruza. Sí se cruza el siguiente puente, el de las Chorreras (no colgante, de obra), para regresar aguas abajo por la margen derecha, la de solana, y completar el sendero circular PR-A-283, el nuestro, caminando ahora a gran altura sobre el fondo angosto y revesado del cañón.

Guía

Dónde: aparcamiento de la Era de los Portachuelos, a un kilómetro de Monachil, subiendo por la carretera de El Purche. Tipo de ruta: circular. Duración: tres horas y media. Desnivel acumulado: 350 metros. Dificultad: media-baja. Comer: La Cantina de Diego (Monachil, restaurantelacantinadediego.es). Dormir: La Almunia del Valle (Monachil, laalmuniadelvalle.com). 

4. Ruta de los 6.000 escalones (Alicante)

La catedral del senderismo

Una senda escalonada por los moriscos sube y baja por las escarpadas laderas de La Vall de Laguar, entre cuevas y cascadas. Más que el norte de Alicante, parece el de España.

No son 6.000, sino 6.873 escalones, para ser exactos. Y no fueron hechos por obreros equipados con excavadoras y martillos mecánicos, sino a pura mano por los laboriosos moriscos que se refugiaron en las montañas de la Marina Alta alicantina después de que Jaime I de Aragón conquistara Valencia (en el año 1238) y Dénia (en el 1244), para ir y venir de sus cuevas a sus pozos y sus cultivos. A esta ruta circular de 14,5 kilómetros, que sube y baja por las abruptas laderas de La Vall de Laguar, le llaman la Catedral del Senderismo porque es lo más grande que un trekker pueda imaginar: recorre preciosos pueblos, cuevas, fuentes, cascadas y, desde lo más alto, da vistas al mar. Lo tiene todo.

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La ruta empieza y acaba en Fleix, uno de los cuatro pueblos que salpican de blanco el intenso verdor de La Vall de Laguar. No hay pérdida posible: está señalizada con letreros y trazos de pintura blanca y amarilla y escalonada a más no poder. Dos lugares de la misma dejan boquiabierto: el primero es el Forat de la Juvea, un enorme peñasco horadado por los moriscos que el camino atraviesa junto al Salt de Fleix, una cascada de 50 metros de altura. Y el segundo es el Barranc de l’Infern, que es un tobogán de roca pulida.

Guía

Dónde: Fleix, a 101 kilómetros de Alicante. Tipo de ruta: circular. Duración: cuatro horas. Desnivel acumulado: 785 metros. Dificultad: alta. Comer: Venta del Collao (Benimaurell, tfno.: 649 59 05 38) y El Nou Cavall Verd (Campell, tfno.: 645 52 73 00). Dormir: Alahuar (Benimaurell, hotelalahuar.es). 

5. Pasarelas de Montfalcó (Huesca)

Colgados por las alturas

Un camino de madera avanza colgado por los acantilados del Noguera Ribagorzana, 500 metros por encima de sus aguas verdes. Miedo no da. Solo impresiona un poco.

Puede que en España haya una garganta más profunda. Lo que no hay, eso seguro, es un sendero más espectacular: unas pasarelas de madera, instaladas en 2013, que suben y bajan por los cortados calizos de 500 metros de altura que bordean el Noguera Ribagorzana, en el embalse de Canelles. El recorrido, de 3,5 kilómetros (y otros tantos de vuelta), arranca en el albergue de Montfalcó, en lo que fue la Casa Batlle, la única superviviente de un pueblo abandonado al construirse el embalse, y no presenta ninguna dificultad, salvo que se tenga un miedo patológico a las alturas, porque hay que caminar por dos tramos de pasarelas colgadas de los acantilados.

Andres Campos

Impresiona sobre todo el segundo, que gana 50 metros de altura en un vertiginoso zigzag con seis recodos, llenando de zetas el paredón. Al final, como a una hora y media del albergue de Montfalcó, un puente colgante salva las aguas del embalse, que son de un verde insolente, como un elixir de menta. Otro color llamativo es el violento rojo otoñal de los arces de Montpellier que salpican el encinar que tapiza ambas riberas hasta el filo de los acantilados. En otoño, además, hay la mitad de gente que en verano. Y de calor.

Guía

Dónde: albergue de Montfalcó, a 15 kilómetros de Viacamp por una carretera sin asfaltar (no hay otra) y a 119 de Huesca. Tipo de ruta: lineal. Duración: tres horas (incluida la vuelta). Desnivel acumulado: 480 metros. Dificultad: media. Comer: Condes de Ribagorza (Puente de Montañana, tfno.: 974 54 21 94). Dormir: Albergue de Montfalcó (alberguemontfalco.com).