La ruta de senderismo más sorprendente de España te lleva a un tesoro geológico de 40 millones de años en el corazón de la Selva de Irati
La primavera y el otoño son las mejores épocas para descubrir esta ruta en la Selva de Irati, pero cualquier momento es bueno para adentrarse en ella.

La Selva de Irati es uno de los rincones más mágicos de Navarra. Al contrario de lo que indica su nombre, no es ninguna selva, sino un frondoso bosque que esconde cientos de leyendas. De hecho, es uno de los más extensos y con mayor riqueza medioambiental de toda Europa. La leyenda dice que este lugar era el reino del Basajaun, dueño y protector del bosque, su naturaleza y sus rebaños.
Los navarros más antiguos creen que este gran señor de la mitología custodiaba -y aún hoy sigue haciéndolo- todo el territorio que ocupa el Valle de Aezkoa, puerta de entrada a la Selva de Irati. Según las historias, el Basajaun se oculta de los seres humanos y tan solo aparece si estos necesitan ayuda o si dañan sus bosques. Así que nos adentramos en su Selva para deleitarnos con su belleza.
Senderismo por la Selva de Irati
Entre altas montañas y extensas praderas, se deja ver un sendero que no se tarda más de 25 minutos en recorrer y conduce a un lugar impresionante repleto de historia, mitología y naturaleza. La ruta, que es circular, puede comenzar en Orbaitzeta, por la carretera NA-2030. Por allí puede estacionarse el vehículo para continuar a pie y descender durante 0,96 kilómetros hasta este enclave.

No se tarda demasiado en alcanzar la Cueva de Arpea, entre los valles de Aezkoa y Garazi, pero cuando se llega por primera vez, uno quiere quedarse allí toda la vida. Es un testimonio del paso del tiempo en ambos sentidos. Sus paredes tienen forma de 'V' invertida que han ido tomando esa forma desde hace 40 millones de años. Cada uno de los pliegues que vemos equivalen a unos 20.000 años.
Magia y leyendas
La cueva no tiene una gran profundidad, pero igualmente ha servido de asilo para muchos. Durante la prehistoria y más adelante, se usaba como refugio para los animales, pues muy cerca hay un riachuelo donde también hay restos de un antiguo asentamiento. Pero, sobre todo, ha sido lugar de cobijo de personajes mitológicos más allá del Basajaun, lo que la hace aún más especial.

Según se cuenta, la Cueva de Arpea estaba habitada por las Lamias, unos seres que eran mitad animal mitad mujer con largas melenas que peinaban junto al río con peines de oro. Al mismo tiempo cantaban una melodía mágica que tenía un efecto inusual sobre los lugareños. De un modo similar al de las sirenas, las Lamias atraían a los vecinos y nunca más se les volvía a ver.

La magia de este lugar no reside únicamente en la cueva, pues todo el entorno está rodeado de dólmenes y cromlechs que añaden un extra de misterio. Además, con esta ruta se pueden descubrir otras zonas como la fábrica de armas de Orbaitzeta, construida en el siglo XVIII para las municiones del ejército de Carlos III; o la estación megalítica de Azpegui, con restos de antiguos ritos funerarios.
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