Ni playa ni fiesta: Este es el mejor plan para disfrutar Ibiza de día (y fuera de temporada)
Una ruta de senderismo por un lugar único en el corazón de la isla de Ibiza: Ses Salines.

Ses Salines y Es Cavallet son mucho más que dos de las playas más bonitas y famosas de Ibiza. Arenales abiertos, largos y un tanto estrechos, de aguas limpias y cristalinas de intenso color turquesa, arena fina y dorada, y un fondo marino de muy poca profundidad (la pendiente desde la orilla es muy suave).
Ambas están rodeadas de uno de los paisajes más bellos de la isla, esas dunas blancas y onduladas que protegen los frondosos bosques de sabinas que bordean las playas hacen de este sitio escondido en el sur de la isla un lugar único.

Las dos playas más bonitas de Ibiza
Están muy cerca la una de la otra, como dos lados de un triángulo precioso. Y el nombre de una de ellas, Ses Salines, da la pista de lo que realmente esconde la playa favorita entre el famoseo de Ibiza: uno de los ecosistemas más ricos y biodiversos de la isla. Un territorio natural de cerca de 3.000 hectáreas terrestres y unas 13.000 marinas del que sale el oro blanco más famoso de Ibiza: la sal.
Las marismas son las protagonistas a este lado de la isla, grandes extensiones de agua y sal que se pueden ver desde la carretera que une Ibiza con Sant Antoni (parecen un espejo). Las salinas de Ibiza fueron el verdadero tesoro de la isla mucho antes de que llegara el turismo (en tiempos de fenicios y romanos) y fue esta la industria que realmente conformó el paisaje de la isla durante cientos de años. Su importancia continúa hoy en día, tanto que cada año, por el mes de octubre, Sant Josep de sa Talaia organiza la tradicional Feria de la Sal para recordar los orígenes salineros de la isla.

Una ruta para ver la otra cara de Ibiza de día
El Parque Natural de Ses Salines es una zona protegida (tanto que ni los perros tienen permiso para transitarlo) y el secreto mejor guardado de los ibicencos cuando quieren desconectar del ajetreo habitual de la que sin duda es una de las islas más bonitas de España. Y no solo en verano.
Recorrerlo a pie es una delicia, y aunque se puede hacer en cualquier momento del año, la primavera es una de las temporadas idóneas para hacerlo. Se hace siguiendo la ruta de Ses Portes, un itinerario de muy baja dificultad de unos ocho kilómetros que bordean el litoral, adentrándose en las zonas boscosas y pasando por los márgenes de los estanques salineros. Se puede empezar por Sa Canal, el poblado marinero que resiste frente a la playa de Ses Salines, o por Es Cavallet.

Qué ver en Ses Salines: lugares imprescindibles
Por el camino irán sucediéndose lugares únicos propios de otra época que nada tienen que ver con la Ibiza hippy ni las noches de fiesta que uno tiene en la cabeza. Los imprescindibles: la torre de Sal, una construcción defensiva para proteger de los piratas; la antigua cantera del siglo XVI; o la torre vigía de Ses Portes, justo en el extremo de la playa de ses Salines, y definida como “un enclave de importancia crítica” durante el comercio del siglo XVII, como apuntan desde la oficina de Turismo de Sant Josep de Sa Talaia, municipio al que pertenece el parque natural. Y ahí sigue, como testigo de la historia de la isla.

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