La ruta de senderismo favorita de los madrileños para huir del calor: sombras y zonas de baño a 10 minutos de la ciudad

Las escapadas en Madrid también son posibles y tienen una belleza natural tan impresionante como la de esta ruta.

Esta es una de las rutas más populares de todo Madrid
Esta es una de las rutas más populares de todo Madrid / Istock / IHervas

El calor en Madrid se vuelve insoportable en verano, y eso nadie lo puede negar, ni siquiera el más gato, ni el más purista de la capital. Para muchos, pasar estos meses en la ciudad es una obligación y puede convertirse en suplicio si no se conocen los rincones más frescos y cercanos. Organizar excursiones a la naturaleza es una opción perfecta para estos casos, sobre todo si ese lugar se encuentra a solo diez minutos en coche del centro.

Parece mentira que a tan pocos kilómetros se abra paso un oasis lleno de calma en pleno Madrid. Pero sí, los hay y este no el único enclave que cumple con estas características. Hablamos de El Pardo, un pequeño núcleo urbano que pertenece al distrito de Fuencarral-El Pardo y está integrado en el Monte de El Pardo. Es una zona natural protegida y vigilada con rutas de senderismo perfectas para el verano que discurren junto al curso del río Manzanares.

Adriana Fernández

La ruta de senderismo para huir del calor a un paso de Madrid

Una de las más conocidas es la Senda Fluvial del Manzanares. Se trata de una ruta de seis kilómetros que tarda en recorrerse unas dos horas sin tener en cuenta las paradas y cuya dificultad no es demasiado alta. El camino empieza en el parking de Somontes, donde se puede dejar el coche y donde también para el autobús de línea 601 que sale desde Moncloa. Lo más recomendable es realizar esta ruta de forma circular para finalizar donde se comenzó.

Vistas de la Senda Fluvial del Manzanares

Vistas de la Senda Fluvial del Manzanares

/ Wikicommons. Javier Perez Montes

La meta de la ruta es la Presa de El Pardo y se podría dividir en dos partes: la primera que va desde el parking hasta el Puente de los Capuchinos y la segunda que conduce hasta la Presa. A la izquierda de la carretera discurre un camino de tierra que se llama Paseo del Río, a la orilla derecha del Manzanares. Todo está perfectamente señalizado, excepto la fauna que podemos encontrarnos por allí, desde tortugas hasta cisnes o patos.

Parada rural en El Pardo

Después aparece el puente del tren, pero siempre junto a la ribera, y se adentra en un frondoso bosque durante dos kilómetros y medio. La senda acaba en el casco antiguo de El Pardo. Se considera barrio de Madrid desde 1950 y cuenta con restos históricos como el Cuartel de San Quintín que se utilizó durante la Guerra Civil. Otras zonas de interés son el Parque de la Mar Océana, la iglesia de la Inmaculada Concepción o el Palacio Real del siglo XVI.

El Palacio de El Pardo

El Palacio de El Pardo

/ Istock / Syldavia

El palacio puede visitarse por un precio de 4,50 euros, alargando la ruta unos minutos más pero llevándose una dosis de historia. Su interior está decorado con tapices del siglo XVIII donde se representan figuras de las series más famosas de Francisco de Goya. Hoy funciona como residencia para jefes de estado que vienen de otros países a visitar España de manera oficial. Al salir de la fortaleza se llega hasta el Puente de los Capuchinos, rodeado de restaurantes.

El final de la ruta con detalle para los pequeños de la casa

Ahora se sigue otro camino que conduce a la Presa del Pardo, dejando a un lado el Monte de El Pardo. Aquí se encuentra uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de toda Europa, donde conviven ciervos, jabalíes y otros animales salvajes. Después de atravesar la pasarela de Mingorrubio, se cruza otra vez el río y se llega finalmente a la presa, después de unos tres kilómetros. Esta zona está salpicada de merenderos y un gran espacio verde donde poder descansar.

Ciervos en el Monte de El Pardo en Madrid

Ciervos en el Monte de El Pardo en Madrid

/ Istock / JOSE LUIS VEGA GARCIA

Al lado del Monte de El Pardo se ubica el minizoo de El Torreón, una actividad fantástica para los más pequeños. A partir de ahí se puede regresar al punto de inicio y cerrar el círculo con otros seis kilómetros de vuelta por la orilla contraria para contemplar un paisaje distinto. No es difícil huir del calor estando en Madrid y conociendo estos paraísos naturales. Esta, además, es una ruta magnífica para hacer con niños y evitar que se aburran durante las largas vacaciones veraniegas.

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