La ruta de senderismo más espectacular de Cantabria tiene una cueva con murciélagos, pasarelas de madera y una preciosa cascada como meta
El senderismo es uno de los deportes más practicados, sobre todo por los amantes de la naturaleza, y este es uno de sus senderos favoritos.

Una de las mejores formas de recorrer el territorio español es caminando. Y no solo haciendo el Camino de Santiago. España cuenta con más de 60.000 senderos homologados que lo atraviesan de punta a punta y que, además, ofrecen a los amantes del senderismo y la naturaleza una excusa perfecta para descubrir los imponentes paisajes que se ocultan en cada una de las regiones del país.
Cantabria es un paraíso en sí mismo, tanto por sus pueblos como por su gastronomía, sus playas o sus paisajes montañosos. Precisamente por esa gran variedad en el entorno, es también un destino ideal para aquellos que buscan rutas de senderismo espectaculares. Pasar un buen rato en conexión con la naturaleza es mucho más satisfactorio si descubrimos senderos tan bonitos como este.

Son casi siete kilómetros de camino atravesando una pasarela de madera que sigue el cauce del río Nansa. Se conoce como la Senda Fluvial del Nansa, nace en la localidad de Muñorrodero y finaliza en Camijanes, aunque puede extenderse hasta Cades. A lo largo de la ruta nos toparemos con bosques frondosos, cascadas de cuento e incluso curiosas cuevas repletas de murciélagos.
El sendero más bonito de Cantabria
Es bastante popular entre los caminantes, puesto que pertenece a una de las etapas del Camino Lebaniego, y puede realizarse de forma independiente. Antaño era la ruta que seguían los pescadores para buscar truchas y salmones. Originalmente, unía Muñorrodero con la central hidroeléctrica de Trascudia en Camijanes y posteriormente se amplió hasta Cades, con sus señalizaciones.

Es además perfecta para realizar en familia y con niños, puesto que la dificultad no es demasiado elevada. Puede comenzarse en cualquiera de las localidades mencionadas para contemplar el precioso entorno que aparece a los lados de la pasarela de madera. Por allí todavía se conservan los antiguos puentes que usaban los pescadores y otros rincones llenos de encanto como la Cueva El Rejo.
Este curioso emplazamiento sirve de hogar para más de 500 ejemplares de murciélagos de diferentes especies. Tan relevante es su existencia, que está catalogada como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y, por protección de los senderistas, permanece cerrada al público. El final de los siete kilómetros llega de la mano de una impresionante cascada donde está permitido el baño en verano.

La ruta original consta de 14 kilómetros en total, contando la ida de Muñorrodero a Camijanes y la vuelta de nuevo a Muñorrodero. Si se opta por continuar hasta Cades, son otros siete kilómetros, por lo que cualquiera de las dos opciones constaría de unas cinco horas de recorrido. Es una joya natural perfecta para descubrir en familia -o no- y reconectar con uno mismo en el camino.
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