Ni León, ni Burgos: la ruta definitiva para amantes del románico está en Palencia y te lleva por pueblos de cuento

La ruta definitiva para disfrutar del mejor románico de España en una de las provincias más infravaloradas y, a su vez, más bonitas del territorio nacional.

Un recorrido por todo el románico de Palencia.
Un recorrido por todo el románico de Palencia. / Istock / Antonio Lopez Velasco

Cuando se habla de una escapada de fin de semana hay una joya que a menudo pasa desapercibida, injustamente olvidada por guías y rankings: el románico palentino. Sí, en la provincia de Palencia se encuentra la mayor concentración de arte románico rural de Europa. Y no, no es una exageración; hay más de 200 iglesias, ermitas y monasterios te esperan en un radio de apenas 100 km.

Te proponemos una ruta de fin de semana para descubrir los tesoros del norte palentino, ese rincón donde las montañas de la Montaña Palentina se mezclan con el silencio de los campos, una provincia que carga en su espalda siglos de historia y donde el turismo aún es tranquilo, auténtico y cercano. 

Frómista, la joya del Camino

Empieza tu aventura en Frómista, una parada imprescindible del Camino de Santiago. Aquí se levanta una de las iglesias más icónicas del románico español: San Martín de Tours. Pequeña, armoniosa y perfectamente restaurada, su silueta simétrica con dos torres cilíndricas es casi un logotipo del románico. Pero lo que más te va a sorprender está dentro; capiteles esculpidos con escenas bíblicas, animales fantásticos y motivos vegetales que parecen sacados de un cuento medieval.

La espectacular Iglesia de San Martin, Frómista.

La espectacular Iglesia de San Martin, Frómista.

/ Istock / lkonya

Tras visitarla, puedes darte un paseo por el Canal de Castilla y ver las esclusas, un ejemplo de la ingeniería ilustrada del siglo XVIII. Y para comer, te recomiendo apostar por algo local: menestra palentina o lechazo si te va lo tradicional, y postres de convento si tienes antojo dulce. Y si quieres ir a lo barato, llévate un bocadillo y simplemente disfruta de una joya románica inigualable. 

Canal de Castilla en la Ruta del Camino de Santiago, etapa de Catrojeriz a Fromista en España.

Canal de Castilla en la Ruta del Camino de Santiago, etapa de Catrojeriz a Fromista en España.

/ Istock / Martin Silva Cosentino

Después, dirígete hacia el norte. Tienes que hacer una parada en Villalcázar de Sirga, donde te espera la monumental iglesia templaria de Santa María la Blanca, con fachada imponente y un interior lleno de tumbas esculpidas de caballeros medievales. Aquí el románico ya coquetea con el gótico, y el resultado te deja con la boca abierta; te lo aseguro. 

La impresionante iglesia de Santa María la Blanca.

La impresionante iglesia de Santa María la Blanca.

/ Istock / Juan-Enrique

Carrión de los Condes, la esencia del románico

Te recomendamos hacer noche en Carrión de los Condes por dos razones: la amabilidad de su gente y por su herencia románica. Pasea al atardecer por el pueblo, cena algo rico en la plaza Mayor y vete a dormir, porque esta localidad está repleta de historia y mucho románico; ¡vas a necesitar coger fuerzas! Al día siguiente, visita dos joyitas: la iglesia de Santiago, con su friso del Juicio Final en la portada, y la de Santa María del Camino, que recuerda el paso incesante de peregrinos desde hace mil años. Quizás se te queda corto porque esta localidad da para fin de semana intenso, pero todavía te quedan otras localidades que visitar que te van a impresionar. 

Friso bíblico en la iglesia de Santiago en Carrión de los Condes, España.

Friso bíblico en la iglesia de Santiago en Carrión de los Condes, España.

/ Istock / Joel Carillet

Al norte, hacia la Montaña Palentina

El segundo día, toca dejar atrás el trazado jacobeo y adentrarse en los valles del norte. Prepárate para una sucesión de pueblos pequeños y caminos rurales donde cada curva esconde una iglesia pequeñita pero espectacular. Aquí van algunas paradas imprescindibles:

  • Moarves de Ojeda: su iglesia de San Juan muestra una portada absolutamente deslumbrante, con un pantocrátor flanqueado por apóstoles tallados con detalle milimétrico. Si estuviera en Francia, sería Patrimonio de la Humanidad.
  • Santa Eufemia de Cozuelos, en Olmos de Ojeda: un monasterio elegante, escondido entre campos y robles, donde lo mejor es el interior, con arcos de herradura, canecillos y restos de pinturas.
  • Aguilar de Campoo: capital del románico palentino (y de las galletas, para qué engañarnos). Su monasterio de Santa María la Real es un imprescindible: claustro, sala capitular, museo y un centro de interpretación que te explica con todo detalle qué es eso del románico y por qué Palencia es su paraíso.
Monasterio de Santa María de la Real, Aguilar de Campoo.

Monasterio de Santa María la Real, Aguilar de Campoo.

/ Wikicommons

Para comer, hazlo en Aguilar o en algún restaurante rural de la zona (en Mave, Cervera de Pisuerga o Santibáñez de la Peña). Cocina casera, sin pretensiones, pero con productos de la zona.

Vista aérea en Cervera de Pisuerga, Palencia, Castilla y León, España.

Vista aérea en Cervera de Pisuerga, Palencia, Castilla y León, España.

/ Istock / Diego Rayaces

Y, por último, no nos podemos olvidar de San Salvador de Cantamuda, en el corazón del valle de La Pernía, es otra parada imprescindible. Aquí encontrarás la antigua colegiata de San Salvador, de ella destaca su gran espadaña de tres cuerpos, armoniosa y ligera, que se ha convertido en todo un símbolo del románico palentino. El entorno natural es una maravilla y la propia localidad es perfecta para una pausa tranquila, café en mano, disfrutando de la arquitectura y del silencio del norte.

La gran olvidada

La provincia de Palencia es un museo al aire libre del arte románico. Sin aglomeraciones, sin artificios. Perfecta para una escapada cultural y tranquila que te reconecte con la historia, el arte y el paisaje castellano. Así que ya sabes, el románico de verdad, el más puro y espectacular, te espera en Palencia.

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